Día del Padre

Los restaurantes lucieron vacíos como la mayoría de los domingos de esta contingencia por el COVID-19. No hubo largas filas en las grandes tiendas o centros comerciales. Nada de arreglos florales. Nada de electrodomésticos. Nada de muchedumbres en los panteones. Tal vez uno que otro cristiano en los mercados y tianguis. Lo de cada fin de semana.

El Día del Padre se respiró como carne asada en cada colonia, en cada esquina, en cada casa. El clima se prestaba, sin importar la amenaza de lluvia por la tarde. Y se escuchaban por igual los éxitos de José José que los Cadetes de Linares, las cumbias de Celso Piña y los corridos de Ramón Ayala. Había carnita asada y cheves en el refri para festejar a papá.

No hubo la marabunta que se desata cada 10 de Mayo (como este 2020 con todo y contingencia). Será que, como escribió Margo Glantz, el Día del Padre es “el día de Pedro Páramo”, ese padre ausente que se puede encontrar en muchos hogares en México. Así los festejos en Zairo.

1 comentario en “Día del Padre”

  1. La chismosa del barrio

    Es una lástima que la gente no tome consciencia de nuestro grave problema. Aquí en mi barrio los festejos del día del padre desde el sábado, terminando el última hoy a las 6am (lunes). Ningún control sanitario por acá yo creo que éste solo obligado en tiendas, pero no en fiestas de más de 30 personas bailando de chachetito.
    La presidencia que se la pasa lavando el centro matando el «virus», que parece más bien propaganda política y continua sus múltiples desastrosos arreglos del centro histórico con albañiles mariguanos que lo menos que siguen son las normas sanitarias fumando mariguana del mismo cigarrillo ( los vi con mis propios ojos).

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