Vivir del aplauso

Mucha razón tienen creadores zacatecanos que alzan la voz para decir “no vivimos del aplauso”. Y es que el gremio evidenció la desprotección en la que se encuentran durante la contingencia por el COVID-19, porque el arte y la cultura dependen de la interacción con un público que hoy debe mantenerse en resguardo en sus casas para evitar contagios.

Peeeeero la situación se torna más grave si pensamos que los diferentes apoyos de los tres niveles de gobierno en apariencia se han enfocado en los grupos más vulnerables, grupos donde no se contempló a los creadores locales que llevan ya casi 3 meses sin actividad, y se topan con pared en el Instituto Zacatecano de Cultura, que sigue dormido en sus laureles.

Bien lo dice Jovita Aguilar: aunque hay convocatorias dirigidas al gremio, no son apoyos emergentes, pues hay que concursar para lograr un estímulo y ahí fue donde la puerca torció el rabo. Aquí no hay un Mesías que multiplique los peces. Hay un pez y háganle como puedan. Ese parece el mensaje.

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