Contrapeso político

Las democracias no son perfectas, perfectibles tal vez. Y en ellas se requiere apertura, diálogo, consenso, respeto a la diferencia y el disentimiento, porque también se tiene derecho a decir que no cuando uno cree que le asiste la razón. Y en estos tiempos de la 4T, don Porfirio Muñoz Ledo se ha convertido en un faro de congruencia y pragmatismo que mucha falta le hace a los políticos de hoy.

México vive tiempos de cambio, tiempos que muchos confunden con totalitarismos como la vía para imponer otra forma de conducir al país, tal vez con propuestas muy benéficas para la nación, pero las formas están aniquilando cualquier beneficio y terminan por ahogar esa esperanza por la que votaron 30 millones de mexicanos hará cosa de dos años.

Con el proceso electoral en puerta, habrá que repensar hasta dónde una democracia se fortalece cuando solo existen el blanco y el negro o si es mejor la pluralidad y la búsqueda de consensos. Para México, ya vimos que los radicalismos y fundamentalismos han hecho bastante daño.

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