El ISSSTE y sus fallas

Por: Eva Gaytán

Desde el mes pasado traía la zumbadera de contarles las peripecias que vive uno en el ISSSTE. Hasta hace un mes parecía muy extraño el desorden, la falta de organización, las carencias y la nueva forma en que atienden en esta nueva normalidad, tan anormal.

Mi observación solo iba en el sentido de la falta de medicamento y la poca coordinación que hay entre el personal de enfermería, médicos, farmacia y vigilancia, este último claro está no pertenece al personal de la dependencia federal, sin embargo es una pieza importante.

Cada mes los derechohabientes de la institución deben acudir por el medicamento que se les entrega en la farmacia, sabemos que una de las medidas preventivas ante la pandemia de COVIXXX es evitar aglomeraciones, que si la sana distancia, que si los adultos mayores y los niños guardados y obviiii el cubrebocas y el gel o alcoholito.

Las citas por internet y vía telefónica comenzaron a valer chetos, llamas mil veces o ingresas al sistema otras tantas veces y pues la única respuesta es que acudas a la unidad médica a solicitar la cita, que no es cita, solo se entrega un listado con los medicamentos que tradicionalmente se le entregan al paciente y pues te encomiendas a Diosito.

La entrada al hospital es una verdadera locura, no hay un sistema real de atención a los derechohabientes, por la formadera de madrugada no hay atención en las medidas previas al ingreso, ya cuando entras, hasta eso la enfermera es muy amable y te atiende con los protocolos que les permite la visita.

En fin, se me hacía una reverenda locura la pésima organización del personal que labora en el hospital general del ISSSTE, pero a mí solo me parecía por aquello de que te hacen dar mil vueltas para nada y que te hacen formarte cuatro veces en la misma fila (es neta), pero en estos días me llevé la sorpresa de que se les perdió un cuerpo. Creo que la falta de organización por las filas y las medicinas era un asuntillo que hemos padecido todos y que no es que sea normal, pero sí que al menos era casi como  una tradición.

Entiendo que el chingao COVIXXX nos trae como gallinas descabezadas y aunque queramos vernos muy cool, positivos y cuidadosos terminamos asustados por las reuniones de los vecinos, los amigos enfermos y el temor de perder a quienes amamos por culpa de esa mamada.

Sé que todos estamos tensos y algunos podemos volvernos más locos que otros, realmente me parece que el trabajo que están haciendo en todas las instituciones de salud, tanto públicas como privadas, es una labor loable y extraordinaria, la misma que siempre han hecho, pero ahora llama más la atención porque estamos más culiaos.

Es muy gacho que por el descuido de algunos, sea quien sea, operativos o administrativos, se manche el trabajo que hace el personal de salud; pero se me hace aún más culero que por el descuido de sabe Dios quién sería haya familias que tengan que lidiar con el dolor de perder a un ser amado y de pilón desconocer qué rayos hicieron con su cuerpo.

Si ya de por sí es difícil lidiar con la muerte de un familiar y es algo que siempre estará en nuestras mentes, en serio qué horrible que haya una familia que ahora debe lidiar de pilón con la pérdida del cuerpo de esa persona.

No creo que haya un justificación para tal descuido, que más que descuido parece el remate de la deshumanización de los pacientes en una institución que se supone que está dedicada al cuidado de la salud y la vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.