A trabajar la tierra

Más de 105 mil hectáreas en el estado han entrado en un esquema de reconversión para impulsar siembras de cebada maltera, trigo y girasol, con mejores condiciones para los productores ya que se benefician con semilla certificada, seguro agrícola y acompañamiento técnico.

Y es que en esta estrategia impulsada desde el Gobierno del Estado, a través de la Secretaría del Campo, también le ha entrado la iniciativa privada y en conjunto se han invertido más de 1 mil 450 millones de pesos en esta administración para apoyar a 6 mil 437 familias con este esquema en el que se promueve el desarrollo de una agricultura sustentable y sostenible.

En esta superficie superior a las 105 mil hectáreas anteriormente se sembraba frijol, que aunque es un cultivo con mayor penetración en el mercado, también está sujeto a mayores riesgos de siniestro debido a que la mayoría de los cultivos son de temporal, además de que este tipo de cultivo contribuye a la erosión del suelo y requiere de más agua para su desarrollo, sin olvidar que una sobreproducción satura el mercado y tiene como consecuencia una caída en los precios.

En cambio, cultivos como la cebada maltera, el trigo panificable y el girasol, además de reducir el daño a los suelos, han permitido cubrir la demanda de materia prima que requieren empresas como Grupo Modelo AB InBev, con cebada; Bioinferza; Harineras de Irapuato y Chihuahua, con trigo panificable; así como Aceites Especiales y SESAJAL, para la producción de aceite de girasol alto oleico.

Con esta estrategia se acorta la brecha entre productores y empresas evitando el coyotaje, con una proveeduría confiable que da beneficios y certeza a ambas partes, además de garantizar un mejor precio y con un comprador seguro.

Por eso le entró la iniciativa privada no solo con inversión para construir centros de acopio, sino que también adquirió 10 trilladoras de alto rendimiento, además de ampliar la capacidad de la planta de malteo en Calera, lo que generó más empleos en la región; sin olvidar la construcción de la primera planta para procesar aceite de girasol y se incentivó la compra de 100 sembradoras de precisión.

Los impactos son favorables no solo para los productores que han incursionado en estas alternativas productivas, inciden también con los productores de frijol; cada hectárea reconvertida reduce los volúmenes cosechados de frijol y propicia condiciones más favorables en la comercialización de esta leguminosa.

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