La otra pandemia

Aunque muchas administraciones (estatales y municipales) apenas la librarán para cerrar el 2020, algunas incluso recurriendo a la deuda, el próximo año se ve poco prometedor si el COVID-19 sigue extendiendo sus efectos sobre la economía. Porque de la reactivación de esta depende en gran medida la recuperación en la recaudación, pero todo requerirá de un nuevo esquema que fortalezca a lo local para que el circulante comience en casa.

Llegará un punto (quizá ya lo hizo y no se quiere admitir) en el que a la gente ya no le importará en qué color está el semáforo epidemiológico. Lo que quiere es un ingreso para mantenerse y sobrevivir. Y cuando comience la apertura de changarritos, los primeros ingresos serán para saldar cuentas urgentes, los intereses que se los comen, los salarios, los insumos para mantener a flote su actividad y al final, si algo queda, el pago de impuestos.

El 2021 también se verá hasta dónde llega la sensibilidad de los gobiernos con la flexibilidad o dureza con que cobren los impuestos. No todo son dádivas, porque hasta las dádivas se financian con los impuestos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.