¡Ahhh, raaazaaa!

Conforme pasan los años, cada 12 de octubre se ha vuelto cada vez más radical en los fundamenalismos que se defienden respecto a esta fecha. Que si el Día de la Raza, que si el “descubrimiento de América”, que si el encuentro de dos culturas, que si los genocidios y saqueos, que si el neo-indigenismo que derriba símbolos coloniales…

Las diferentes posturas parten de los referentes, del bagaje cultural que tiene cada persona: lo que ha escuchado, lo que ha visto, lo que ha leído, lo que ha investigado y el razonamiento al que ha llegado producto de todo ello. Y sin embargo, se comete el error de olvidar que el imperio Azteca no era blanca palomita. La sanguinidad con la que trataba a los pueblos sometidos los volvió en su contra.

Esa memoria selectiva debería ponernos a reflexionar si es “justa” la religión católica que se impone desde la infancia o si es válido celebrar la Navidad (y hasta los días santos) cuando no es propio de nuestra cultura Americana “pre-conquista”. Contrario sería reconocer qué de positivo tuvo el encuentro de ambas culturas y hacia dónde hemos caminado en los últimos 500 años. México y los mexicanos somos producto del mestizaje. Podremos renegar del pasado, pero no se podrá cambiar.

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