La hipocresía

Han tratado de convencer a la gente de que ni MORENA ni la Cuarta Transformación replicarán prácticas del pasado. Repiten día con día las palabras del presidente Andrés Manuel López Obrador: “no mentir, no robar, no traicionar al pueblo”. Se dan baños de pureza y juran por todos los santos que no son como los políticos de siempre, pero en la práctica hay quien demuestra todo lo contrario.

Puede haber figuras destacables, honestas, trabajadoras y convencidas de un proyecto de nación que de verdad haga un cambio por el país, por las personas que no han tenido justicia en toda su vida. Pero ese mérito como movimiento se viene abajo con figuras que en su afán de sobresalir, de ganar “popularidad” buscando cada vez nuevos escaños, sacrifican la honestidad y la legitimidad del movimiento al que dicen pertenecer.

MORENA es un movimiento, hasta donde se sabe, no es un partido ni un bien para convertirse en propiedad de una persona o grupo. Los intereses personales no van con los fundamentos en los que se cimenta el movimiento. De continuar estas prácticas entre sus militantes que hoy son representantes populares solo demostrarán que la oposición tenía razón.

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