¿Y ahora qué hacemos?

En Zacatecas se viven tres coyunturas actualmente: la contingencia sanitaria por el COVID-19, los efectos económicos de la pandemia y el incremento exponencial de la violencia. Son tres factores en los que deberíamos ver la coordinación de los tres niveles de gobierno para salir adelante y, sin embargo, parecen gallinas descabezadas que dejan a la población a merced del “sálvese quien pueda”.

Entre recortes presupuestales, servidores públicos y representantes populares que nunca dieron el ancho (pero cómo pesaban en la nómina cada quincena), policías que la hacen de guarros para las celebridades en medio de una crisis de inseguridad y los políticos de siempre más concentrados en el proceso electoral en puerta que en hacer su chamba, no pinta bien el panorama para los próximos meses.

Lamentablemente no hay superhéroes y los únicos con los que contamos, nuestro personal de salud, también son humanos y esta pandemia los está agotando. Ser catastrofista no es de gran ayuda, pero la autoridad (de cualquiera de los tres niveles) tampoco da signos de que vendrán las noticias positivas. ¿Y ahora qué hacemos?

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