Los cierres de administración

Difícil tarea tendrán tanto la Secretaría de la Función Pública, como los órganos internos de control y las contralorías municipales con el proceso electoral en marcha. No solo se trata de vigilar el actuar de los servidores públicos, sino también de preparar los trabajos para el cierre de administraciones.

La situación se complica al considerar que existen nuevos lineamientos para los proceso de entrega recepción y estos se volverán más recurrentes en los próximos días, conforme los aspirantes que hoy buscan contender por un cargo de elección popular se separen de sus actuales cargos (los que trabajan en el servicio público).

No conformes con ello, aún enfrentan el estigma de ser cómplices de los gobiernos en una percepción generalizada sobre el nulo combate a la corrupción. Hay acciones que se han emprendido y que seguramente han impactado en llevar una estricta vigilancia de los entes públicos y los servidores, pero en algunos casos parecen hacerse de la vista gorda en cualquier nivel de gobierno.

¿Por qué prevalece esta percepción? En primera, por el desconocimiento de las funciones que tienen; en segunda, porque figuras públicas que arrastran señalamientos de presuntos actos de corrupción ni han sido castigados ni exonerados. La percepción cambiará cuando haya resultados, en cualquier sentido.

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