El órgano electoral y la imparcialidad en entredicho

“Es propósito insustituible de esta autoridad electoral, el brindar un trato igual, o equitativo, cuando así corresponda, y garantizar una misma cancha de participación, pareja y sin ventajas para nadie”.

Esas fueron las palabras de Virgilio Rivera Delgadillo, consejero presidente del Instituto Electoral del Estado de Zacatecas (IEEZ), en su mensaje durante la Sesión Especial celebrada el 7 de septiembre del 2020 para dar inicio al proceso electoral local 2020-2021.

Durante los siguientes meses, el órgano electoral se concentró en aprobar y dar trámite a procesos naturales de cada elección, sin incidentes ni polémicas que le pusieran en el ojo del huracán, a diferencia del Instituto Nacional Electoral (INE), cuyos acuerdos tuvieron un impacto mediático desde el inicio.

Mientras al órgano electoral federal le llovieron críticas por algunos lineamientos y medidas aprobadas para este proceso, como las acciones afirmativas para la postulación de candidaturas, la controversia por “restringir” las conferencias matutinas del presidente o la negativa de las solicitudes de registro de varios candidatos por no presentar sus informes de gastos de precampaña, el IEEZ nadó de muertito.

Sin embargo, los problemas que arrastraba comenzaron a hacerse evidentes en marzo de este año, especialmente durante el periodo de recepción de solicitudes de registro de los diferentes partidos políticos para la postulación de sus candidatos.

No fueron pocas las quejas respecto a la negativa del personal del instituto para recibir la documentación de ciertos partidos, especialmente los más pequeños. Incluso muchos recuerdan que, una vez que el IEEZ utilizó como sede provisional el Palacio de Convenciones para la etapa final de este proceso, la mayoría de las mesas de registro se destinaron para las coaliciones Va por Zacatecas y Juntos Haremos Historia, mientras que para el resto de los partidos políticos se destinó únicamente una mesa de registro.

Lo anterior derivó en que varios partidos, como Movimiento Dignidad, no pudieran registrar a todos los candidatos que tenían considerados para este proceso electoral. Y tampoco fueron pocas las denuncias que daban cuenta de cómo el IEEZ permitió que cerrado el plazo de registros, y una vez selladas las puertas del Palacio de Convenciones, ingresaran más personas por otras entradas para continuar con su registro de solicitudes, especialmente de una coalición, la misma que lleva a 63 Servidores de la Nación en sus planillas.

Pero los problemas apenas iniciaban. A finales de marzo el Consejo General del INE determinó sancionar a Édgar Rivera Cornejo con el retiro de su registro de candidatura a la gubernatura por no haber presentado sus informes de gastos de precampaña.

El aspirante de Movimiento Dignidad habría acusado directamente al consejero presidente Virgilio Rivera de ser el responsable, al señalar que tal informe sí se presentó, pero el IEEZ no lo turnó al INE por un presunto conflicto de interés derivado de que, aseguraba en rueda de prensa, el hijo del consejero labora en el Senado de la República con el senador Ricardo Monreal; de ahí el trato “preferencial” a la coalición Juntos Haremos Historia.

Virgilio Rivera, en cambio, emitió un comunicado de prensa en el que se remitía a un marco normativo y remataba con una advertencia que más parecía amenaza: “cuando se acusa públicamente sin pruebas, se incurre en eventuales faltas o delitos, previstos y sancionados por el Derecho vigente. Tal vez no sea la acción más afortunada el exigir respeto al Derecho que nos ampara, violentando de inicio los derechos de terceros”.

Los problemas continuaron el mismo mes de marzo, cuando el Tribunal de Justicia Electoral del Estado de Zacatecas (TRIJEZ) determinó que tanto Ulises Mejía Haro como Iván de Santiago y otros actores, incluidos medios de comunicación, habían incurrido en violencia política en razón de género y solicitaba se les inscribiera en el Registro Estatal y Nacional de Personas Sancionadas en Materia de Violencia Política contra las Mujeres por Razón de Género.

Baste decir que dicho registro sigue en blanco y no hay personas inscritas. No obstante, en su argumentación, el Consejo General del IEEZ determinó la no procedencia del registro de sus candidaturas: Ulises Mejía a diputado local e Iván de Santiago a la alcaldía de la Capital, ambos por el Partido Encuentro Solidario.

Pero recientemente el mismo TRIJEZ revocó parcialmente la determinación del IEEZ, al considerar que se basó en una sentencia del tribunal que no aplicaba al caso y, en cambio, no argumentó la negativa a la procedencia de sus registros por el modo honesto de vivir. El tribunal dio como plazo 48 horas para ofrecer una resolución fundada y motivada en dichos términos, pero ya transcurrió ese plazo y el Consejo General del IEEZ no ha abordado el tema.

No es gratuito que Ulises Mejía e Iván de Santiago hayan montado un plantón como manifestación por la dilación del órgano electoral para resolver sobre el caso. Se supondría que cuando aprobaron la no procedencia de sus registros como candidatos analizaron a fondo sus casos.

En cambio, a través de un comunicado, el IEEZ sigue buscando los vacíos legales para actuar parcialmente cuando destaca que en la sentencia del TRIJEZ, los magistrados no se pronunciaron sobre la improcedencia de los registros de sus candidaturas, lo que hace sospechar el sentido en que emitirá su resolución y motivará una nueva impugnación ante los tribunales electorales.

Pero la polémica aún no termina. Hace un par de semanas el Consejo General del IEEZ había analizado la posibilidad de realizar debates entre candidatos a algún cargo de elección popular, aunque el mayor interés se concentraba en los candidatos a la gubernatura.

En la Sesión Extraordinaria celebrada el pasado 16 de abril, el Consejo General discutió las reglas generales para la celebración de debates, con la posibilidad de realizar al menos dos debates entre candidatos a la gubernatura entre abril y mayo, aunque la posición del consejero presidente más parecían pretextos para no llevarlos a cabo que una verdadera intención de realizar este ejercicio democrático.

Sin embargo, los criterios cambiaron en las siguientes sesiones, como la del 25 de abril, en la que se estableció un solo debate a realizarse el 2 de mayo a las 18:00 horas, sin argumentar claramente por qué estos cambios.

No es que uno piense mal, pero estos antecedentes nos hacen sospechar que el órgano electoral no actúa con imparcialidad ni busca el piso parejo que se había asegurado al inicio del proceso electoral.

A raíz de la polémica por hechos ocurridos en Juchipila la semana pasada, no es secreto que David Monreal Ávila, candidato a la gubernatura por la coalición Juntos Haremos Historia, tuvo afectaciones en su aspiración y exponerlo a un debate días después, sin duda, le podría restar puntos si se considera que su principal argumento ante los señalamientos en su contra han sido “infamia” y “mentira, mentira, mentira”.

Sus principales defensores han mostrado su rechazo a que se realicen estos debates, e incluso los han calificado como una estrategia de “la oposición” para ver si le arrebatan algunos puntos al candidato que, así lo demuestran toda las encuestas, va liderando en las preferencias electorales.

La pregunta sería: ¿entonces es menos válido un debate por estos motivos? ¿No se trata de eso los debates, de que cada candidato exponga sus propuestas, le entre al ring de señalamientos y se defienda? Lo de ganar o perder puntos ya serían consecuencias del desempeño de cada uno, pero al parecer para algunos no es tan importante que la ciudadanía tenga la oportunidad de contrastar, en un mismo tiempo y espacio, la oferta de cada candidato y hacerse de un juicio para definir el sentido de su voto.

Reitero: no es que uno piense mal, pero si el Consejo General del IEEZ también ha mostrado cierta opacidad en la definición de los debates entre candidatos a la gubernatura, bien podríamos sospechar que el consejero presidente Virgilio Rivera tiene un interés particular en evitar a toda costa que el “puntero en las encuestas” siga perdiendo (o ganando) puntos.

Muchos quisiéramos de verdad confiar en las instituciones, pero las personas que forman parte de ellas no han dado muchas garantías para tener certeza sobre sus decisiones.

Por un momento quisiéramos creer en las palabras del consejero presidente Virgilio Rivera en la Sesión Especial del 7 de septiembre del 2020: “El IEEZ procura siempre ser autoridad electoral firme, árbitro genuino en la contienda y, fuera del escenario directo de las contiendas y atendiendo a la ley, coadyuvante con los partidos políticos en la generación de una conciencia ciudadana que abone a una mejor construcción de ciudadanía”.

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