El arte de usar nuestras manos asertivamente

Todas las partes de nuestro cuerpo son importantes, pero por ahora hablaré de nuestras manos. Además del lenguaje oral y escrito, la lengua de señas es una forma de comunicación de las personas sordas. Los movimientos de las manos enriquecen lo que decimos con palabras.

Sin duda, la mano nos ofrece información de las personas, es una forma de expresión, el gesto de la mano, abierta o cerrada (puño) así como la orientación de las manos (extendidas hacia arriba, hacia abajo), también la orientación de sus dedos y posición de los brazos (extendidos o cruzados), tienen significado.

Siempre que escucho y veo cantar a Lola Beltrán en televisión, me doy cuenta que no solo transmitía sentimientos con su voz, sino también con el movimiento de sus manos, también expresaba sus emociones con sus manos.

Cuando la mano está abierta hacia el exterior, significa disponibilidad, aceptación, aunque también puede estar abierta en una actitud agresiva, de rechazo.

Muchas veces se utiliza el dedo índice en un acto mostrar, ordenar o de acusar, sin embargo, al cerrar la mano y apuntar con un dedo es un gesto desagradable que muestra hostilidad, por otra parte, la persona que lo hace se está señalando a sí misma con más dedos. Un dedo índice levantado se traduce en poder, alguien que ordena, significa autoridad.

Cuando se ocultan las manos entre los bolsillos o detrás de la espalda, se transmite falta de honestidad, o es un intento por ocultar información, lo cual puede poner en juego la credibilidad de quien lo hace.

Con las manos se puede agredir, amenazar o se puede consolar, mostrar afecto. Mi nana (abuelita) de pronto posaba sus manos sobre sus caderas y transmitía seguridad, determinación, era una mujer firme y segura. También es común dar golpes en la espalda de alguien, si son golpes suaves es para animar, pero si son fuertes, puede ser para contradecir a la persona que los recibe.

Un policía que posa su mano sobre la espalda de un prisionero indica posesión. Cuando un sacerdote posa sus manos sobre la cabeza de otra persona se le llama imposición de manos, es como transmitirle poder; cuando tenemos un niño con temperatura ponemos nuestra mano en su frente; si algún ser querido tiene dolor de espalda, de rodilla o brazo, procuramos darle masaje. El solo hecho de utilizar nuestras manos para atender estas molestias proporciona una sensación de bienestar.

Algunas veces el significado de unos gestos de la mano varía, por ejemplo, el saludo de algunos indígenas como los de lengua Náhuatl, es suave, apenas si roza la mano de la otra persona en señal de respeto. En el norte del país es muy común saludar con un apretón un poco fuerte.

Un joven que agarra del antebrazo a otra persona para atravesar la calle, bajar o subir escaleras, manifiesta protección, al igual que cuando se toman las dos manos de la otra persona, se le transmite su ayuda o protección. Cuando se estrechan las manos de igual forma por parte de dos personas, indica acogimiento.

Juntar las manos en posición vertical es una posición que se utiliza para orar o en una acción de gracias, la cual muchas veces va acompañada de una flexión de rodillas. Los brazos abiertos elevados hacia lo alto cuando se hace una plegaria.

Los brazos y manos cruzados sobre el pecho es un gesto de aceptación, mientras que los brazos cruzados sobre las piernas cruzadas es signo de contradicción, falsedad, impotencia, denota que se está a la defensiva. Los brazos con los codos elevados y las manos tirando del cabello es cólera.

Las manos son tan importantes que vale la pena conocer cómo utilizarlas adecuadamente: para crear en lugar de destruir, para sanar en vez de lastimar, para transmitir bienestar en lugar de malestar. Por ello, si es necesario, debemos modificar nuestras actitudes y aprovechar el poder de nuestras manos para transmitir energía positiva.

Utilizar nuestras manos para demostrar amor tiene un efecto armonizador de calma y relajamiento tanto en la persona que lo recibe como en quien lo transmite. Todos tenemos la capacidad natural para aprender a utilizar nuestras manos de manera que nos proporcionen bienestar e incrementarla hasta lograr el equilibrio y armonía.

Estoy convencida de que con nuestras manos podemos expresar amor, los trabajadores de la salud emplean sus manos para sanar al enfermo, el maestro, para enseñar, el artesano y el artista para crear figuras, colores y formas. Además, quien es capaz de expresar amor es porque se ama a sí mismo, ya que quien no se ama a sí mismo ¿cómo puede darlo a otros?

Quien no se ame a sí mismo debe empezar por practicar frente a un espejo diariamente, sonreír y repetir una y otra vez a su imagen, que se ama, decirse cumplidos, hacer afirmaciones positivas de su persona. ¡Da resultado!

Carlos, el esposo de mi hermana mayor, cocina delicioso y cuando yo le preguntaba los ingredientes, en realidad concluía en que el ingrediente principal es el amor, de él aprendí que si queremos multiplicar la felicidad es compartirla, la mejor muestra de amor es lo que hagamos con nuestras manos pensando en “a quién va dirigido”, ya que no es algo fabricado en serie, es algo especial hecho con amor.

Cuando invitamos a comer a la familia o amistades queridas, no es bueno hacerlo como una obligación o por “quedar bien”, debemos hacerlo disfrutando desde la elaboración del platillo pensando en la persona que nos acompañará a saborearlo.

Me gusta bordar para las personas que quiero, creo que es la mejor manera de decirles que los quiero, porque lo hice con amor, pensando en ellos y lo estoy manifestando de esa manera, a la vez, siento que compartimos felicidad. Yo los invito a que utilicen sus manos para crear, acariciar, para transmitir energía positiva, bienestar, salud, deleite, seguridad, para proporcionar amor.

1 comentario en “El arte de usar nuestras manos asertivamente”

  1. Tere Rueda de León

    Excelente artículo, felicidades, me encantó todos usamos nuestras manos, sin embargo conocer el significado de lo que hacemos con ellas o saber lo que podemos trasmitir con ellas es genial, gracias, gracias.

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