Y ejercieron su mayoría

Lo dijeron varias veces en el bloque oficial, más por despecho y respingando: las cosas no son para siempre y la vida da muchas vueltas. Porque vaya chimba se armó este miércoles en la 64 Legislatura, donde dos sesiones bastaron para demostrar que la otrora aplanadora oficialista no era tan poderosa como se preciaba al inicio del primer año constitucional.

Todo inició con la presentación de un punto de acuerdo para modificar la integración de comisiones legislativas, pero especialmente los órganos de gobierno: la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) y el Órgano de Administración y Finanzas (antes Comisión de Planeación, Patrimonio y Finanzas).

Pero la propuesta presentada por el bloque plural “ampliado” no agradó en lo absoluto a la bancada oficial no solo por la redistribución de los diputados en las diferentes comisiones, sino por puntos específicos de la exposición de motivos.

Por un lado, cuestionaron que los cambios se fundaron en la desintegración del grupo parlamentario del Partido Encuentro Solidario, en virtud de su situación partidaria, lo que implicaba excluir de los órganos de gobierno a las diputadas Zulema Santacruz y Roxana Muñoz (y por ende, representaba un voto menos en los órganos de gobierno para la bancada oficial).

Tampoco les agradó que el entonces presidente de la Mesa Directiva, el diputado Xerardo Ramírez, pasaría a ocupar la presidencia de la JUCOPO a partir del 16 de mayo y hasta concluido el segundo periodo ordinario de sesiones, acusando al petista de “abuso de poder” y de violar los principios de alternancia y paridad.

Ahí se les olvidó la lista de plurinominales de MORENA… ¿O no llegó Humberto de la Torre a su diputación por una acción afirmativa, cuando su lugar le tocaba a una mujer? En fin…

En sus argumentos, la bancada oficial no se salió del guión (y hasta los voceros oficiosos lo replicaron en las redes sociales en el mismo sentido): acusar al bloque plural “ampliado” de modificar las comisiones como venganza por el veto del gobernador David Monreal a publicar el decreto con el que se pretendía revivir las llamadas “herramientas legislativas”.

En contraparte, diputados del PRI, PAN, PRD, MC y hasta Nueva Alianza argumentaron que los cambios se debían a que desde un inicio la otrora aplanadora oficialista, por sus polainas, decidió una integración de las comisiones de manera arbitraria, sin planeación, sin tomar en cuenta los consensos y los perfiles de los demás diputados, y mucho menos considerando que había varios a quienes era imposible asistir a sesiones simultáneas por estar hasta en 10 comisiones al mismo tiempo, lo que obviamente tiene paralizado el trabajo legislativo.

Como era evidente, con una nueva distribución de fuerzas al interior de la 64 Legislatura y la conformación de una nueva mayoría en lo que llaman bloque plural “ampliado”, la iniciativa fue aprobada de urgente y obvia resolución, con una sola reserva presentada por la diputada Georgia Fernanda Miranda para que las diputadas Zulema Santacruz y Roxana Muñoz permanecieran en los órganos de gobierno.

Y por mucho que la bancada oficial insistiera en las “herramientas legislativas” como el principal motivo de la oposición para hacer estos cambios, el resto de los diputados reiteró su principal postura: la nueva mayoría no hubiera sido posible sin el desgaste interno de MORENA.

Lo dijo en su momento el diputado Enrique Laviada, quien desde ayer fue electo presidente de la Mesa Directiva hasta que concluya el segundo periodo ordinario de sesiones, luego de la renuncia del diputado Xerardo Ramírez a ese espacio.

El de Movimiento Ciudadano enfatizó que el fondo de la reorganización de las comisiones era la incapacidad de MORENA para darle conducción al Congreso, y todo por sus problemas internos, como si la bancada oficial no hubiera aprendido de las tribus perredistas de ayer y hoy se concentraran en las grillas internas que solo los exhiben como lo que juraron destruir. Quedaron como los “vulgares ambiciosos” que alguna vez acusó el dirigente nacional de MORENA, Mario Delgado.

Lo cierto es que la holgazanería y nula productividad en la 64 Legislatura hoy es proporcional al circo mediático que montan los del bloque oficial y donde crecen los enanos y entuertos de un grupo sin rumbo, sin líder y sin proyecto de grupo, de partido y de gobierno, sin gobernador al que, desde ahora, no le aseguran mayoría. Pero también son un fiel espejo del desorden y desaseo que hoy impera en la nueva gobernanza.

Hoy en el bloque plural se dicen robados, despojados de sus comisiones y responsabilidades como el manejo de las finanzas, el acoso laboral y los despidos del personal, todo a contentillo unipersonal de quien hasta hace unos días ostentaba el control.

En el fondo, los atropellos y disputas internas de la nueva gobernanza y sus aprendices de diputados y políticos aceleran los descalabros, y no parecen aminorar su tendencia casi suicida en la vida política del estado, pues solo se exhiben como aquellos que sin tener nada, en su ingenuidad, creyeron estar acaparando todas las decisiones, el control presupuestal y político. Pero “nada es para siempre”.

Como si la curva de aprendizaje para los del bloque oficial no fuera lo bastante tortuosa, hoy insisten en pensar que sus torpezas serán premiadas, y aunque solo muestren sus flaquezas políticas y personales, quedó demostrado el poder en esta reconfiguración de fuerzas políticas al interior de la 64 Legislatura y el peso que hoy tienen las cuatro diputadas de Nueva Alianza en la toma de decisiones.

Y así como lo dijo en septiembre pasado la diputada Violeta Cerrillo, con las mismas palabras le respondieron en esta ocasión: las mayorías se ejercen. Lo ocurrido esta vez no es más que “una sopa de su propio chocolate”.

Ante la frustración por un nuevo tropiezo, hoy la bancada oficial amaga con solicitar al Ejecutivo la retención de recursos al Poder Legislativo para someter a la nueva mayoría legislativa, tal como hicieron con el veto a la publicación del decreto sobre las “herramientas legislativas”. Va quedando claro quién opta por violar la separación de poderes en su ambición de poder. Ah, pero decía la diputada expriísta y hoy morenista de hueso colorado: “no venimos por espacios ni por dinero”. Es cuanto…

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