No la tiene ni Obama…

Para hablar bien de Zacatecas y sus municipios primero se necesitan motivos, y desde hace unos meses han pesado más las razones negativas que las positivas. O al menos esa es la percepción que se tiene del estado.

Baste recordar las declaraciones de los gobernadores de Aguascalientes, San Luis Potosí o Durango, a quienes preocupa la falta de acción del gobierno de Zacatecas para contener y abatir la inseguridad.

Por supuesto que no es un tema que pueda resolverse de un día para otro, esa sí es una “herencia maldita” con la que ha tenido que cargar cada gobernador desde hace varias administraciones, y cada uno también ha dejado declaraciones muy desafortunadas sobre el tema.

Cuando se habla de una reducción de los delitos de alto impacto, no hay que dejar de lado que es algo muy relativo, pues la estadística en estos delitos se basa en las denuncias presentadas (y no hay que olvidar la enorme cifra negra de delitos que no se denuncian), a diferencia de los registros en torno a los homicidios dolosos (pese al cambio de metodología en el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública) y las personas desaparecidas y no localizadas.

Y es precisamente sobre estas últimas estadísticas que ha incrementado la percepción de inseguridad en Zacatecas, una percepción que no solo se queda entre quienes habitan en el estado, sino que se ha extendido a las entidades vecinas.

Así lo dejó ver Raúl González Alonso, presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Aguascalientes, quien este jueves afirmó que ante la creciente ola de violencia en estados como Jalisco y Zacatecas, los empresarios ya no quieren trasladarse a estas entidades y esta situación ha afectado ya las transacciones y negocios.

En entrevista con medios de aquella entidad, Raúl González expresó que “realmente hay temor por cruzar las fronteras del estado derivado de que la inseguridad, tanto en Zacatecas como en Jalisco, pues me atrevo a decir que está desbordada, semana tras semana escuchamos sobre decenas de muertos en estas dos entidades y lo que sucede es que sí llega a complicar el traslado de los empresarios y de la sociedad en general”.

Su percepción no es muy errada, considerando que el Plan Zacatecas II fue llamarada de petate y en enero se volvieron a disparar los homicidios dolosos y continúa la desaparición de personas, sin olvidar a los cientos de familias de municipios como Jerez, Fresnillo, Monte Escobedo o Valparaíso que han tenido que abandonar sus comunidades ante la ola de inseguridad.

Ante este panorama, la nueva gobernanza tiene un enorme reto para “vender” al estado y atraer nuevas inversiones, así como retener las que ya se tienen. Porque el anuncio de una inversión superior a los 2 mil 800 millones de pesos del sector minero para este año en nuevos proyectos podría no concretarse si no existen las condiciones.

Durante la toma de protesta al nuevo Consejo Directivo de la CANACOZAC, que será presidido por Francisco Javier Flores, el gobernador David Monreal reiteró que en materia económica el Plan Estatal de Desarrollo se basa en cuatro ejes: minería, turismo, industria y campo, donde se pretende generar “una cadena económica virtuosa en beneficio de la entidad”.

Y para ello, en próximos días dará a conocer un plan de reactivación económica que incluye temas de digitalización, capacitación y financiamiento; plan que ha venido anunciando desde enero de este año y aún no se ve claro.

En el fondo, no importará cuántos créditos entregue la nueva gobernanza, cuántas terminales para la digitalización de pagos, cuántos trámites eliminen con la mejora regulatoria, cuántos clústeres de proveeduría puedan integrar en el estado. Si no se garantizan las mínimas condiciones de seguridad, no habrá quién se exponga a surtir sus productos a las grandes empresas si no se tiene la garantía de que volverán sanos y salvos.

Solo hay que mirar a los miles de desplazados en al menos nueve comunidades de Jerez, a quienes solo han podido “apoyar” con caravanas para sacar sus pertenencias de sus lugares de origen, en una muestra de que los tres niveles de gobierno no han podido garantizar la seguridad de sus habitantes.

Se trata de familias que viven principalmente del campo, uno de los cuatro ejes “tractores” (cualquier cosa que eso signifique) a los que ha hecho referencia el gobernador David Monreal desde el inicio de su mandato, pero son familias que ante la ola de violencia han tenido que dejar sus cultivos en una tierra que se ha destacado por su alta contribución a las actividades primarias de la economía.

Y mientras el alcalde de Jerez, Humberto Salazar, señala que la situación no es tan grave como para cancelar la Feria de la Primavera 2022, el gobernador David Monreal afirma que “ni Obama” tiene una respuesta sobre cuándo podrán volver los jerezanos desplazados a sus lugares de origen, y en Palacio Nacional, el presidente Andrés Manuel López Obrador vive la euforia del populismo con la visita del expresidente de Brasil, Lula da Silva. Cada quién su agenda.

Eso sí, habrá Campeonato Nacional de Karate, Campeonato Nacional de la Plata y el Mezcal, Festival Cultural y Campeonato Nacional Charro, porque el sector de comercio, servicios y turismo requiere de este tipo de actividades para tener un respiro ante las pérdidas ocasionadas por la pandemia… o la inseguridad.

Lo cierto es que desde el 12 de septiembre del 2021, cuando rindió protesta como gobernador de Zacatecas, David Monreal no ha tenido una reunión con sus homólogos de las entidades vecinas para coordinar una estrategia regional en materia de seguridad, mucho menos para darles el mismo discurso que da a los zacatecanos y con el que pretende reducir la percepción sobre la inseguridad en el estado. Será que hay gente que no se cuece al primer hervor… o tienen otros datos.