Cinismo y desfachatez

Foto: Esther Consuegra

Si en un mes de ausencia Usted no extrañó este espacio, hace bien en no perder el tiempo con información cutre. Pero si lo extrañó, descuide: Zacatecas sigue siendo la misma tierra de «paz, bienestar y progreso» que pregona la «nueva gobernanza», aunque sea en el discurso. Porque en los hechos, seguimos siendo un pueblo donde todo pasa y nada pasa. Vayamos al recuento…

Con la atención diluida por el periodo vacacional, pocos reflectores tuvo la Feria de la Salud LGBT+ y la posterior Marcha del Orgullo LGBT+ en su edición 23. El abandono institucional no era de sorprender. Ya en el Congreso de derechos humanos de las infancias y adolescencias en entornos digitales al que convocó la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ) desde el pasado 10 de julio, pese a ser evento nacional (e internacional), no mereció la seriedad y atención de la «nueva gobernanza», mucho menos cargando con el peso de una recomendación incumplida (o cumplida a medias, que es lo mismo que nada) por la brutalidad policiaca en la marcha del 8M de 2024.

Pues bien, durante la Feria de la Salud LGBT+ realizada a mediados de julio a lo mucho asistieron los diputados locales Dayanne Cruz y Santos González, con el lugar común de sus buenas intenciones para trabajar por la comunidad de la diversidad sexual, sin propuestas concretas desde el Poder Legislativo.

Fue durante este evento que el subdelegado Administrativo del ISSSTE en Zacatecas, Salvador Estrada, advirtió que había visos de retrocesos respecto a las conquistas ya logradas por la comunidad LGBT+, particularmente en los municipios (pedrada para el gobierno panista de la Capital). Y coincidió con los colectivos en el abandono institucional durante la actual administración estatal que se precia de progresista.

Al día siguiente, la Marcha del Orgullo LGBT+ evidenció ese abandono institucional, como si las autoridades ya hubieran cumplido con la diversidad sexual con el derecho al cambio de identidad de género y los matrimonios igualitarios. Grave error, pues apenas es el inicio de una larga lucha nacional donde Zacatecas va muy, muy, pero muy rezagado, como en el caso de la interrupción legal del embarazo.

Más allá de la ausencia de posicionamientos políticos en torno a la lucha de la diversidad sexual, no parece que en lo inmediato se trabaje en propuestas urgentes, como garantizar el abasto de antirretrovirales en las unidades de salud (e insistir en la desmitificación de la población con VIH); la transversalización de las cuotas afirmativas para la postulación a cargos de elección popular y a la par garantizar que estas cuotas no sean usurpadas por las cúpulas partidistas, como ya ocurrió en el último proceso electoral desde el PRI.

Además, las políticas públicas (si es que las hay) se han concentrado en zonas urbanas, cuando las principales agresiones y violaciones a derechos humanos se dan en el ámbito rural. Y no hay que olvidar aquella iniciativa impulsada por grupos feministas para reformar la Ley de Educación del Estado de Zacatecas e incluir desde el nivel básico la educación sexual, fundamental para reducir factores de vulnerabilidad para poblaciones LGBT+

Mayor deuda se tiene con la población adulta mayor de la diversidad sexual, que hasta el momento ha sido invisible para autoridades y colectivos. Pero, pues, cada quién

Foto: Esther Consuegra

En este periodo vacacional de verano también se tuvo la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien no pudo disimular su expresión de molestia durante un acto protocolario de equipamiento de una unidad médica en Guadalupe… o al menos eso simularon, pues la mayoría del equipamiento data de hace al menos una década.

Será que la molestia se debió a que la «nueva gobernanza» le dijo a la Presidenta que no hay, no hay, no hay dinero para convenir un programa nacional de salud, o quizá que terminó julio y no salió la licitación de la obra para la Presa Milpillas por la incapacidad del gobierno de David Monreal para sacar un buey de la milpa (recuérdese el fracaso del Viaducto elevado que nadie pidió).

Foto: Esther Consuegra

O tal vez la Presidenta no fue ajena a las manifestaciones del sector salud que exigían respuestas ante la desaparición de personas, un delito que también ha afectado al gremio en la tierra donde se precian de haber disminuido hasta en 70% los homicidios dolosos. O es probable que Sheinbaum Pardo constatara de primera mano la prepotencia (por decir lo menos) de cierta senadora con aspiraciones a la gubernatura.

Y aunque Zacatecas está ávido de buenas noticias, la aparente mejora en el índice de percepción de seguridad tampoco es una buena nueva. Basta analizar los tabulados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) que elabora el INEGI para darse cuenta de que la mejora en la posición que hoy ocupa Zacatecas, al pasar del primer lugar nacional al sexto, se debió más bien a que aumentó la percepción de inseguridad en ciudades como Ecatepec, Tapachula o Ciudad Obregón.

De hecho, para más del 80% de los zacatecanos sigue siendo inseguro transitar por las calles o carreteras del estado, y es una proporción que no ha mejorado en lo que va del sexenio, pero hoy ese miedo está a niveles sólo comparables con la zona de guerra en la que se ha convertido Culiacán, Sinaloa. A eso nos referimos con las cifras alegres para justificar la inutilidad del «Año de la Paz» y el fracaso del «Año del Bienestar».

Porque si de bienestar hablamos, el INEGI también dio a conocer los resultados de la última Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares (ENIGH), que servía de base al hoy extinto Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) para realizar la medición multidimensional de la pobreza. Y, pues, Zacatecas tampoco es que salga muy bien evaluado.

Según los resultados de la ENIGH 2024, en los hogares zacatecanos con ingresos más bajos (los más pobres de los pobres, que ocupan el Decil I), los ingresos por transferencias de recursos alzancaron hasta 78.12%, mientras en el estrato más alto (el Decil X) estos ingresos apenas representaron el 15.69 por ciento.

Sin embargo, estas transferencias de recursos incluyen no sólo los programas de gobierno o esquemas de pensión y jubilación, sino también las remesas familiares que envían los migrantes (y que benefician principalmente a los hogares de menos ingresos).

Considerando que en lo que va de la «nueva gobernanza» los ingresos por transferencias de recursos en el estrato más alto han crecido 5.32% y en el estrato más bajo apenas 3.31%, es posible pensar no sólo que los programas de gobierno no están llegando a los que menos tienen, sino que los más pobres de los pobres dependen mayormente de las remesas que de los programas de gobierno, esas que tuvieron una caída en el segundo trimestre de este año. Y ya ni hablemos del problema que representa la informalidad laboral… ¡Se nota que va requetebien el «Año del Bienestar»!

Las malas noticias en materia de bienestar también se extienden al empleo formal, pues según el último reporte del IMSS, entre julio de 2024 y julio de 2025 se perdieron en Zacatecas 5 mil 62 empleos formales, la mayoría en el sector agropecuario y en la industria de la transformación.

Lo único visible es que la caída del empleo formal pudo ser mayor de no ser porque hoy se implementan Ferias del Empleo cada mes y no a cada visita presidencial, lo que ha permitido contener la pérdida de trabajadores en sectores clave como la Construcción, así como una reducción significativa en la disminución de plazas en sectores como el Comercio, los Servicios y hasta en la Industria de la Transformación (con todo y sus números negativos), considerando la incertidumbre por la política arancelaria de Estados Unidos que impide concretar nuevas inversiones.

Por lo demás, en medio de una cartelera de la Feria Nacional de Zacatecas (FENAZA) muy rancuana respecto a otras ediciones (ya ni siquiera comparamos con otros estados), poca expectativa levanta el Cuarto Informe de Gobierno de David Monreal, a tal grado que aunque le faltan todavía dos años de gobierno, la atención hoy se centra más en la sucesión que termine con el desastre de la «nueva gobernanza».

Que el diputado federal Ricardo Monreal viniera a Zacatecas a dar espaldarazo a su pupilo Rodrigo Reyes Mugüerza (hasta da ternura la ingenuidad), quien en sus ratos libres funge como secretario general de Gobierno, es otra más de las estrategias del Chamuco para desviar la atención sobre su delfín(a) para la candidatura a la gubernatura en el 2027, que será siglada al Partido Verde Ecologista.

Mientras tanto, a ver si la secretaria de Educación, Gabriela Pinedo, deja de andarle haciendo el caldo gordo a candidateables de la secta que tanto daño ha hecho a Zacatecas, particularmente en los distritos que comprenden el municipio de Guadalupe, y se va a Ciudad de México a gestionar los 83 millones de pesos que hacen falta para cumplirle al magisterio el compromiso presidencial del incremento salarial. No sea que le arruinen la fiesta al gobernador en su (des)informe de gobierno…

Ya eso de pelear los 2 mil 500 millones del programa U080 para solventar el déficit en la nómina magisterial, eso ya es avaricia.