Una desaparición por día

A cuatro días de la conmemoración por el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, colectivos de familiares de personas desaparecidas inauguraron en el Vestíbulo del Congreso del Estado la exposición «Memorias del pasado en el presente», en una nueva insistencia a las autoridades para que reconozcan el problema en Zacatecas y actúen.

La exposición reúne diversos objetos elaborados por familares de personas desaparecidas en los últimos tres años, en una muestra que busca transformar el dolor en amor y la esperanza de encontrar a sus padres, hermanos e hijos que continúan desaparecidos.

Y mientras en Tlaltenango la autoridad una vez más insistía en el discurso pacifista de la reducción de homicidios dolosos hasta en un 80%, al mismo tiempo se informaba de la localización del cuerpo sin vida de José Rodolfo Cárdenas Olvera en el vecino estado de San Luis Potosí.

Se trataba de un joven agricultor originario de la comunidad El Bordo, en Guadalupe, de apenas 22 años, desaparecido desde el pasado 18 de agosto cuando viajaba de la cabecera municipal a la comunidad de Tacoaleche, pero que no mereció el trabajo oportuno de la autoridad.

La indolencia e indiferencia característicos en esta administración llevó a familiares y amigos a bloquear el bulevar Eje Metropolitano el pasado lunes para exigir pronta respuesta y que de verdad se realizaran las acciones de búsqueda para localizar con vida a José Rodolfo, porque «vivo se lo llevaron».

Pero el dolor de una comunidad no fue suficiente para que la autoridad mostrara un mínimo de decencia y empatía, especialmente Deysi Janett Montes Márquez, fiscal especializada en Materia de Desaparición en Zacatecas, quien hizo gala de prepotencia, altanería y despotismo e insensibilidad cuando dicen que atendió a quienes se manifestaban para exigir la localización de José Rodolfo.

La noticia de la localización de su cuerpo sin vida ocurrió mientras se inauguraba la exposición «Memorias del pasado en el presente», en un hecho fortuito que confirmó el llamado que han hecho colectivos de búsqueda en los últimos años ante la urgencia de que la autoridad reconozca el problema y le dé atención.

De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas que elabora la Comisión Nacional de Búsqueda, en lo que va de la «nueva gobernanza» se han acumulado 1 mil 442 casos de personas que continúan desaparecidas. Prácticamente, una persona desaparece cada día en Zacatecas. Y esta cifra se suma a los 227 casos de personas que han sido localizadas sin vida en lo que va de la actual administración.

Ante este escenario, el discurso triunfalista de la reducción de hasta 80% de homicidios dolosos contrasta con el incremento de personas desaparecidas en Zacatecas, una tierra donde las cruces pasaron a convertirse en fichas de búsqueda que hoy inundan las calles y obligan a comunicados de prensa cada vez más habituales para informar que se realizan jornadas de búsqueda en municipios.

Pero más allá de los números, de lo que refleja la estadística oficial (que aún tiene un sesgo en la credibilidad), cada caso es una historia, una vida, y contiene el dolor de las víctimas indirectas que esperan encontrar a sus familiares, pese a la indiferencia y la insensibilidad de las autoridades.

Lo dijo la diputada local Renata Ávila durante la inauguración de la exposición «Memorias del pasado en el presente»: «no podemos seguir permitiendo que nos siga azotando tanta violencia, tanta indiferencia, por parte de las autoridades«.

Porque el problema se ha agudizado, aunque pretenda negarlo la autoridad, desde el momento en que Zacatecas hoy forma parte de las entidades donde se han registrado homicidios de personas buscadoras de sus familiares desaparecidos. ¿Cómo olvidar el caso de Sofía Raygoza Ceballos, quien fue localizada sin vida y con huellas de violencia dentro de un vehículo en Villanueva el pasado 8 de febrero?

Desde 2023 ella reportó la desaparición de su hija Frida Sofía Murillo Raygoza, quien fue localizada con vida meses después. Sin embargo, Sofía Raygoza no descansó hasta encontrarle, enfrentando la indolencia de la autoridad al punto de encarar al entonces alcalde de Jerez, Humberto Salazar, ante la desesperación.

Tampoco se olvida el caso de la señora Virginia de la Cruz que llegó a encarar al gobernador David Monreal por la indiferencia de las autoridades. Y tantas y tantas manifestaciones en municipios y en la zona conurbada Zacatecas-Guadalupe, incluyendo bloqueos carreteros, marchas y acciones colectivas de protesta que no parecen tener eco en esta administración ante la indolencia de lo que miles de familias viven mientras sigue la estadística de personas que continúan desaparecidas.

Ah, pero no fueran enemigos políticos porque ahí sí aplica la justicia pronta y expedita, como el caso del abogado Jorge Rada, hoy vinculado a proceso por un delito que más parece una vendetta por su intento de cancelar la Feria Nacional de Zacatecas (FENAZA) y por ganar tantos amparos para jubilados del Issstezac.

Así las cosas con esta «nueva gobernanza» que nunca aprendió del «humanismo mexicano» que pregona la 4T.

Ley para la Inversión, letra muerta

El próximo miércoles 3 de septiembre, en la Plaza de Armas de la Capital, se realizará la Feria Nacional del Empleo para las Juventudes, la sexta en lo que va del año, con una meta de 11 a realizar este 2025.

Durante esta feria se ofertarán 1 mil 700 vacantes, de las cuales 500 serán presenciales y las 1 mil 200 restantes se podrán consultar en línea mediante la plataforma del Servicio Nacional del Empleo.

Todo suena muy bonito para un sector de la población al que se acostumbra cerrar las puertas principalmente por la falta de experiencia. ¿Y cómo la obtienen si no se les abren las puertas para tener esa oportunidad?

Y aunque exista una Ley para la Inversión y el Empleo de Zacatecas, para el secretario de Economía, Jorge Miranda Castro, más que una reforma se requeriría una nueva legislación que pudiera incluir incentivos fiscales y económicos para las empresas que contraten a jóvenes de entre 18 y 30 años de edad, pues actualmente sólo existen condiciones para otorgar dichos incentivos si se contrata a personas con discapacidad.

Más allá de insistir en la recuperación del Fideicomiso del Impuesto sobre Nómina que se traduza en infraestructura productiva, o en establecer incentivos para la contratación de jóvenes, la Ley para la Inversión y el Empleo de Zacatecas establece en su artículo 120 la creación del Fondo Económico de Incentivos a la Inversión, para el cual el Poder Legislativo tendría que destinar una partida presupuestal de 50 millones de pesos en cada ejercicio fiscal… pero no se ha cumplido este precepto en los últimos años.

Y no es como que Zacatecas hoy goce de los primeros lugares en crecimiento del empleo formal, pues hoy se tienen menos plazas registradas ante el IMSS que al inicio de la administración. O sea, puras mermas con la «nueva gobernanza».

Quizá la estrategia de realizar una feria del empleo cada mes (y no cada tres meses, como solía hacerse) ha abonado a contener la pérdida de empleos formales, pero si a la par no se invierte en la atracción de inversiones (valga la redundancia), difícilmente arrancarán esos «ejes tractores» que ya se olvidaron en el discurso oficial. Y ya vamos para el quinto año de gobierno…