
Sólo habrían tenido el uso de la voz el secretario general de Gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza, y el jefe de Oficina del Gobernador, un tal «Zuñi». Y nadie se atrevió a romper la burbuja en la que vive el gobernador.
Dos días después de los actos de represión en contra de colectivos de búsqueda que se manifestaban de forma pacífica en el marco del Cuarto Informe de David Monreal, el gobernador reunió a su gabinete para felicitarles por el buen trabajo y los excelentes resultados. Cuentan que estaba feliz, feliz, feliz.
David Monreal estaba contentísimo por el «tema de temas», especialmente por la reducción de 70% en los homicidios dolosos y la mejora en la percepción de seguridad. Estaba contentísimo por el saneamiento financiero, la mejora en la recaudación propia y la reducción de la deuda pública sin recurrir a cortos plazos.
Destacó, en particular, la estrategia de programas sociales que se implementaron hasta lograr una reducción del 17% de la población en pobreza. Y entre flores y más flores, así transcurrió la reunión del gabinete de la «nueva gobernanza», sin un ejercicio auténtico de autocrítica.
Eso sí, ni una mención tuvo la cancelación del Viaducto elevado que nadie pidió (el gobernador estaba feliz, feliz, feliz). Tampoco los conflictos con el magisterio, o el desabasto de medicamentos e insumos para la salud, y mucho menos las demandas de colectivos de búsqueda de personas desaparecidas porque hoy Zacatecas es «el estado más seguro del país«.
A lo más, cuentan que un tal «Zuñi» regañó a titulares de las distintas dependencias porque «faltaba mucho por hacer«, pero no se refería a dar resultados en sus áreas, sino a llenar los eventos del gobernador con más burócratas que aplaudieran, arroparan y llenaran de porras a David Monreal.
A su parecer, las y los titulares de dependencias no estaban haciendo lo suficiente para llevar a la burocracia a todo evento al que fueran convocados para que lucieran llenos y demostrar que el gobernador tenía un gran respaldo social.
Lo hemos dicho hasta el cansancio: desde el inicio de la administración, la principal política pública en la que se han concentrado es en los aplausos pagados con recursos públicos para mantener una percepción. Lástima que fuera de esa burbuja en la que ha vivido el gobernador desde el primer día de su mandato dista tanto, pero tanto, de la realidad en la que vive la mayoría de las y los zacatecanos.
Basta un ejemplo para dimensionar hasta qué punto David Monreal no entiende de administración pública, de gobernabilidad (ni gobernanza), de desarrollo económico y mucho menos de bienestar.
Al asegurar que la economía de Zacatecas va muy bien porque ha mejorado la recaudación propia, ignora que se debe a la política de terrorismo fiscal que asfixia a las y los contribuyentes, pero que no se está traduciendo en más empleos formales y mucho menos en acceso a servicios de salud que garanticen atención médica (y del abasto de medicamentos, ni hablar).
De acuerdo con el último reporte del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) sobre el empleo formal, en los 48 meses que van de la «nueva gobernanza» en Zacatecas hay 2 mil 412 empleos menos que al inicio de la administración. Y en el último año esta pérdida de empleos sigue superando los 5 mil puestos de trabajo en la economía formal, porque la informal se mantiene en un 60% de la población económicamente activa.





Al respecto, aún hay muy pocas noticias alentadoras, como el hecho de que en el último mes (agosto de 2025) en Zacatecas apenas se crearon y/o formalizaron 180 empleos después de tantos meses consecutivos con retrocesos, o que se contuvo particularmente la pérdida de plazas laborales en el sector de la construcción.
Sin embargo, los números negativos que se mantienen en la industria de la transformación parecen contradecir el discurso triunfalista sobre «el estado más seguro del país», pues la percepción de inseguridad sigue permeando en aquellas empresas que aún no tienen la garantía de la seguridad para invertir en Zacatecas.
La situación no es mejor en materia de salud. Porque según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), aún hay 561 mil 665 zacatecanos (33.8% de la población total del estado) sin acceso a los servicios de salud. Y de quienes sí gozan de este derecho dizque universal, tampoco es que les garanticen sus medicamentos.
Ya en junio de este año, desde este espacio advertíamos que esta cobertura había mermado en el último año, con una tendencia a la baja en cada cuatrimestre. Porque de acuerdo con el Sistema de Indicadores de Calidad en Salud (INDICAS), en los primeros cuatro meses de este año el abasto de medicamentos en la Secretaría de Salud apenas alcanzó un 42.3%, un valor mucho menor al 64.2% que se obtuvo en el mismo periodo de 2024.
Y la situación era todavía peor en el caso del IMSS-Bienestar, donde apenas alcanzaron un 32.8% de abasto de medicamentos en los primeros cuatro meses del año, cuando el promedio nacional fue de 62.6 por ciento.
Más recientemente, la presidenta Claudia Sheinbaum dio a conocer el lanzamiento de la plataforma de Monitoreo del suministro de medicamentos e insumos para la salud, en un intento por transparentar el abasto de medicamentos en todo el país en tiempo real.

Pues de acuerdo con el último reporte (con corte al 5 de septiembre), en julio de este año el desabasto de medicamentos e insumos para la salud en Zacatecas apenas habría alcanzado el 15.1%, sin embargo, para el mes de agosto, el desabasto subió a 45.45% de requisiciones incumplidas.
Si a ello se suma la mala práctica que han tenido en la «nueva gobernanza» de mantener estos insumos ahí guardados en almacenes, sin ser distribuidos en las jurisdicciones sanitarias (ahí donde tiro por viaje demandan cosas tan básicas como material de curación y hasta paracetamol), pues la crisis de salud se vuelve más grave.
Pero que nadie se preocupe porque el gobernador David Monreal está feliz, feliz, feliz con su Cuarto Informe de Gobierno y los excelentes resultados de un gabinete que, en un acto de irresponsabilidad y negligencia, no rompe esa burbuja de irrealidad. Pero, pues, cada quién...


