
Luego de un «Año de la Paz» con niveles récord en el número de personas desaparecidas (y que aún no han sido localizadas), y ya avanzado el llamado «Año del Bienestar» (que ha sido más bien el año de la represión a los derechos humanos), la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) que elabora el INEGI nos llega con sorpresas.
Más allá de que en Zacatecas la cifra negra de delitos que no se denuncian asciende a 94.2%, según la última medición, o de que la inseguridad costara a las y los zacatecanos unos 2.2 mil millones de pesos (con tendencia a la baja), la Encuesta muestra dos apartados esenciales para entender a esta «nueva gobernanza».
Por una parte, entre la población zacatecana los temas que generan mayor preocupación son la inseguridad (65.2%), la salud (38.5%) y el desempleo (33.1%); los tres, considerados pilares en cualquier estrategia que pretenda el bienestar de la población. Y hablamos de datos correspondientes a marzo y abril de 2025.
Por otro lado, al revisar los distintos tabulados con el desglose de información, se advierte que en Zacatecas a mayor grado de escolaridad incrementa la percepción de inseguridad, y a menor escolaridad crece la preoupación por la pobreza, más que por la inseguridad.
Estos datos, más allá de mostrar tendencias por grupos poblacionales, sugerirían también prejuicios (y clasismo) velados entre la población zacatecana: creer que la población de mayor escolaridad pueda ser víctima de algún delito a manos de población con menor escolaridad debido a que, para ésta, su principal preocupación es la pobreza, por encima de la inseguridad.
En general, los resultados para nuestra entidad muestran que aumentó la tasa de víctimas de un delito por cada 100 mil habitantes entre 2023 y 2024, al pasar de 16 mil 422 a 18 mil 690 (con una variación porcentual de 13.8 puntos a la alza).
En el caso de la incidencia delictiva por cada 100 mil habitantes, en Zacatecas pasamos de una tasa de 27 mil 7 víctimas a 29 mil 167 entre 2023 y 2024, un cambio porcentual de 8.0 puntos a la alza.
No hay novedades en eso de que la extorsión sea el delito más frecuente en nuestra entidad, como tampoco que sea el tercer estado con mayor percepción de inseguridad (87.3%), por debajo de entidades como Morelos (90.1%), Tabasco (89.8%) o Guanajuato (88.5%).
Sin embargo, sí es revelador que mientras en su colonia o comunidad el 64.5% de las y los zacatecanos se siente seguro, cuando se trata del municipio o demarcación territorial el 72.7% se siente inseguro; y por entidad federativa, así se siente el 87.3% de la población zacatecana, lo que ubica a nuestra entidad como la quinta con mayor percepción de inseguridad en el país.
El secretario general de Gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza, podrá seguir alegando que el INEGI debe cambiar su metodología porque hace mucho, pero mucho tiempo que en Zacatecas no se registran asaltos a bancos o en cajeros automáticos (aunque la cifra negra de delitos que no se denuncian sugiera lo contrario).
No obstante, la ENVIPE muestra que el 68.6% de la población zacatecana se siente insegura en un cajero automático en vía pública, y el 60.1% en el banco. Más preocupante resulta ese otro dato que siguen ignorando olímpicamente en la «nueva gobernanza» en su estrategia de seguridad: el 73.1% se siente inseguro en las carreteras de Zacatecas.
Al respecto, Zacatecas también destaca por ser la segunda entidad con mayor percepción de inseguridad en carreteras, sólo por debajo de Tabasco. Y según la Encuesta del INEGI, la percepción de inseguridad en carretera es mayor en la población de entre 20 y 59 años de edad (superior al 75.1%).
Además, la ENVIPE muestra datos importantes cuando se desglosa la información por grupos de edad. Por ejemplo, Zacatecas es el segundo estado con mayor percepción de inseguridad en su entidad federativa entre jóvenes de 18 a 19 años de edad, sólo por debajo del estado de México.
Esta percepción no dista mucho cuando se trata de un municipio o demarcación territorial: Zacatecas es la cuarta entidad con mayor percepción de inseguridad entre jóvenes de 18 a 29 años de edad (entre 72.3% y 75.5%).
Finalmente, la ENVIPE muestra un panorama muy poco alentador: mientras el 59.9% de la población zacatecana considera que la tendencia en seguridad mejorará o seguirá «igual de bien» en su colonia y comunidad, el 68.2% considera que seguirá «igual de mal» o empeorará cuando se trata de la tendencia en seguridad en la entidad.
Y si hablamos de esta percepción en el país, el 66.9% de las y los zacatecanos consideran que seguirá «igual de mal» o empeorará. Y esa proporción es la séptima más alta a nivel nacional, sólo por debajo de Morelos, Aguascalientes, México, Querétaro, Tlaxcala y Guanajuato.
Eso significaría que aunque a nivel nacional se presuman resultado en el «tema de temas», en lo local la «nueva gobernanza» no ha sabido comunicarlos… o más bien le carga al Gobierno de México los yerros de la estrategia de seguridad estatal.
En resumen, los datos que hoy aporta la ENVIPE permitirían a un buen gobierno planificar políticas públicas que incidan en diversos indicadores. Un ejemplo: si a menor escolaridad aumenta la preocupación por la pobreza (y en su clasismo, la gente se siente más insegura conforme aumenta su escolaridad), debería impulsarse una estrategia educativa que vaya a la par de bienestar económico y generación de empleos.
Porque ya eso de reforzar la seguridad en carreteras teniendo esos indicadores de vergüenza (en comparación con el resto del país), eso ya es una obviedad que no parecen atender en la «nueva gobernanza». Pero, pues, cada quién…


