Un puente de bienestar… y sonrisas falsas

Si algo tiene Carlos Puente es la habilidad para contar con 30 años en el servicio público, de los cuales 18 han sido de trabajo parlamentario, sin que se le recuerde que hiciera una sola campaña en territorio, tratándose de espacios de representación popular.

Eso no significa que no se haya abierto camino en la llamadas «grandes ligas», codeándose con las cúpulas nacionales donde se toman las decisiones. Y eso quedó muy claro en su reciente informe de actividades legislativas como diputado federal.

Su trabajo parlamentario se reduce a apenas seis iniciativas presentadas como promovente, de las cuales una ya se aprobó (la llamada «ley silla») y una fue rechazada (la creación de fiscalías especializadas en investigación de delitos de violencia contra la mujer). El resto, sigue en estudio en comisiones, sin olvidar otras diez iniciativas de su grupo parlamentario o de otros partidos a las que se ha adherido.

Su mensaje político en el teatro Fernando Calderón auguraba la repetición de la estrategia del gobernador David Monreal para posicionar a la senadora Verónica Díaz Robles en el escenario de la sucesión gubernamental, pues el diputado federal dedicó varios minutos a desglosar las inversiones y beneficiarios de los Programas del Bienestar en Zacatecas, elevados a rango constitucional gracias al voto del grupo parlamentario del Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

Sin embargo, al agradecer la presencia de la senadora, fue presentada únicamente como «una mujer con gran compromiso social«. Nada de evocar su papel como primera delegada de Programas para el Desarrollo en Zacatecas, o eso de ser «la representante personal del (ex)presidente Andrés Manuel López Obrador«. Eso despertó una evidente molestia en Díaz Robles, quien durante todo el informe lució una sonrisa por demás tensa y fingida.

En cambio, Puente Salas sí reconoció al zacatecano Ricardo Monreal (ausente en el informe) por su gran trabajo siendo coordinador de la JUCOPO en la Cámara de Diputados, y agradeció a los perfiles nacionales que le acompañaron, como la dirigente nacional del PVEM, Karen Castrejón; el exgobernador de Chiapas Manuel Velasco; Arturo Escobar y Vega, coordinador de Elecciones del CEN del PVEM; o Raúl Bolaños, vicepresidente de la Mesa Directiva en la Cámara de Diputados.

A diferencia del senador Saúl Monreal, quien llevó el Centro Platero con gente que es pueblo, o del diputado federal Ulises Mejía, que en el mismo recinto semanas atrás apenas llenó sin figuras políticas peso; o de su homólogo José Narro, que se rodeó de diferentes gremios sociales; Carlos Puente estuvo arropado por figuras políticas nacionales, más que locales (apenas dos titulares de dependencias y un subsecretario), muchos empresarios, exrectores de la UAZ y otras figuras de la vida política de Zacatecas (vigentes o no).

No olvidó el diputado federal que el PVEM va en coalición con MORENA y el PT, particularmente en la Presidencia de la República, y destacó el respaldo de Claudia Sheinbaum hacia nuestra entidad con el proyecto de la Presa Milpillas y el hospital de especializades que se construye en el municipio de Guadalupe.

Y aunque Carlos Puente también reconoció los avances que ha tenido Zacatecas en materia de seguridad y combate a la pobreza con el gobernador David Monreal, sí pareció tomar distancia en lo relativo al desarrollo económico, una oportunidad que aprovechó para plantear lo que podría ser un proyecto de gobierno enfocado en dicho desarrollo en áreas como la minería, la industria (automotriz y aeroespacial), el turismo y el campo.

Algunas propuestas recuerdan lo que ya ha promovido desde hace años el priísta Fito Bonilla, como la creación de cadenas de suministro para la industria minera, o el impulso de la agroindustria para detonar el campo zacatecano. No obstante, también hubo otras propuestas (muy neoliberales) como aprovechar el nearshoring (que en general México ha desaprovechado) o insistir en la atracción de inversiones. Y puso como ejemplo un gobierno del PVEM: el de Ricardo Gallardo en San Luis Potosí.

El culmen del informe de actividades legislativas fue cuando Carlos Puente refriteó su eslogan para convertirlo en: «quiero ser un puente de bienestar para Zacatecas«, y luego afirmar que «sí, quiero ser gobernador«, lo que despertó una gran ovación de todos los presentes, quienes se pusieron de pie para vitorear «¡gobernador!, ¡gobernador!».

Nada más que fue notable la molestia de la senadora Verónica Díaz, quien durante ese momento culmen permaneció sentada, sonriendo (una sonrisa tensa, fingidísima), sin aplaudir, sin vitorear, tal vez en una ingenuidad, creyendo que contaba con el respaldo de Puente Salas y del PVEM para sus propias aspiraciones políticas y no fue así.

Finalmente, el diputado federal Carlos Puente es uno más de los que desde el oficialismo levanta la mano en la ruta para la sucesión gubernamental en Zacatecas, mostrando el respaldo de figuras nacionales que incidirán sí o sí en la asignación de candidaturas en el 2027. Que tenga posibilidades, ya es otro cantar

Arturo Nahle coquetea con el PRI

Foto: Flor Castañeda

Presente durante el informe del diputado federal Carlos Puente, el exmagistrado Arturo Nahle García también es otro de los tantos perfiles que levantan la mano en la sucesión gubernamental, aunque ha insistido en que no está aferrado a una candidatura.

En cambio, sí cuestionó la actual situación «de desastre» en la que se encuentra Zacatecas y planteó constuir una gran coalición que haga frente al oficialismo, un frente que podría surgir desde el Partido Revolucionario Institucional (PRI) donde militó inicialmente Nahle García.

De hecho, afirmó que ya ha tenido pláticas con el dirigente estatal del tricolor, Carlos Peña Badillo, en la idea de reactivar su militancia y afiliación partidista. Si reúne o no los requisitos para ser postulado eventualmente a alguna candidatura, el exmagistrado confía más en construir una coalición cuyos acuerdos le abran la puerta.

Y aún faltan dos años de este trajinar electoral