
Muchas, muchísimas fueron las ocasiones en las que desde este espacio se advirtió sobre los riesgos de la transición al esquema IMSS-Bienestar en Zacatecas, principalmente que el estado quedaría en la indefensión al entregar su presupuesto e infraestructura a la Federación para la operación del esquema, y el vacío legal para la incorporación de trabajadores al IMSS-Bienestar, con respeto a sus conquistas laborales y todas sus prestaciones.
En su momento la dirigente de la Sección 39 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud (SNTSA), Norma Castorena, manifestó las preocupaciones del gremio ante la incertidumbre por sus derechos laborales, sin olvidar la poca claridad en torno a la distribución de tareas administrativas, luego del fracaso que fue el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI).
Pero se dio luz verde al convenio con el IMSS-Bienestar y no pasó mucho tiempo para ver las consecuencias: un delegado que no atiende ni da la cara, y mucho menos resuelve; almacenes vacíos; recetas sin surtir, desabasto de medicamentos, insumos básicos (particularmente en quirófanos) y hasta equipamiento obsoleto o descompuesto ante la negligencia de no contratar su mantenimiento.
Al menos esa ha sido la parte más sentida y más visible para la población que busca atención de los servicios de salud públicos, porque detrás también hay personal de salud sin garantías, sin respeto a las prestaciones que ya había logrado, pero sobre todo, sin una cabeza que pusiera orden al desastre en el que también se convirtió el IMSS-Bienestar.
El tema no es cosa menor. En Zacatecas hay cerca de un millón de habitantes sin seguridad social (alrededor del 55% de la población total del estado); es decir, susceptible de beneficiarse con el esquema IMSS-Bienestar para acceder a los servicios de salud. Sin embargo, de acuerdo con el padrón de beneficiarios, apenas se ha inscrito a poco más de 400 mil habitantes en este esquema.
Sin embargo, tampoco sería una ventaja incrementar el número de beneficiarios mientras las unidades de salud, centros médicos y hospitales no cuenten con los insumos básicos ni los medicamentos para dar atención a la población, mucho menos si esa infraestructura que se está dejando en manos del IMSS-Bienestar no recibe el mantenimiento que urge.
No es gratuito que la semana pasada el Cabildo de Jerez haya decidido postergar la aprobación de la solicitud del IMSS-Bienestar para que le sean donados los predios que ocupan el Hospital General, el antiguo Centro de Salud, el Centro Estatal contra las Adicciones y hasta la Casa de Salud en la comunidad de Santa Rita. Porque no hay garantías de que, en verdad, se dé la atención que requiere la población.
Porque demostrado está que la transición al nuevo esquema de salud no se tradujo en una eficiencia administrativa para garantizar este derecho a la población. Basta ver únicamente las estadísticas sobre el abasto de medicamentos para darse cuenta de que las solicitudes no van en sintonía con la demanda.
De acuerdo con la Plataforma de monitoreo de medicamentos de la Secretaría de Salud Federal, entre junio y noviembre de este año se atendieron 9 millones 129 mil 494 solicitudes de medicamentos e insumos en el IMSS en Zacatecas, de las cuales 6 millones 752 mil 486 piezas (73.9% del total) fueron entregadas en tiempo y forma, mientras 1 millón 883 mil 738 piezas (20.6% del total) se ha incumplido en su entrega.

En cambio, la misma plataforma reporta que en el mismo periodo se atendieron 5 millones 331 mil 535 solicitudes del esquema IMSS-Bienestar; es decir, apenas el 58.4% del total solicitado por el IMSS, pese a que debería cubrir la demanda para el triple de población beneficiaria.

De ese total solicitado por el IMSS-Bienestar, al menos 4 millones 587 mil 120 piezas ya fueron entregadas (86.0% del total, pero sólo 67.9% del total de las piezas entregadas al IMSS), mientras que el incumplimiento alcanzó las 178 mil 941 piezas (3.3% del total del periodo). Y mes a mes, la plataforma muestra que el número de solicitudes ha ido a menos en el esquema IMSS-Bienestar.
Lo anterior deja ver que el nuevo esquema de salud público no funciona administrativamente, carece de planeación y no parece encaminado a dar cobertura universal a la población sin seguridad social.
Por ello resulta risible la reunión en la que participara el gobernador David Monreal en Palacio Nacional junto a la presidenta Claudia Sheinbaum, donde dicen que se analizó el proceso de universalización de los servicios de salud, el abasto de medicamentos y la mejora en la atención médica; y hasta el cierre del ejercicio fiscal y las proyecciones presupuestales para 2026.
¿Con qué objetivo si los estados ya ni siquiera reciben el presupuesto con el que opera el IMSS-Bienestar y ya no está en sus manos la infraestructura que se ha transferido al nuevo esquema?
Baste ver el pliego petitorio de la Sección 39 del SNTSA, cuyos agremiados tomaron Ciudad Administrativa este miércoles en protesta ante diversos incumplimientos, pues de los 19 puntos que contenía su pliego petitorio, apenas dos competían al estado. ¿Y el delegado del IMSS-Bienestar, Carlos Marcos Hernández Magallanes (conocido como Doctor Pollo), cuándo dará la cara ante su incompetencia?
Porque durante la comparecencia del secretario de Salud, Uswaldo Pinedo Barrios, muchos eran los cuestionamientos sobre el IMSS-Bienestar cuya respuesta ya no estaba en sus manos, sino del responsable del nuevo esquema en Zacatecas.
Y mientras unos viven la mentira de la salud y el bienestar como nunca antes, el personal de salud y la población zacatecana sufren las consecuencias de un discurso vacío, como los almacenes sin medicamentos ni insumos para la salud. Pero, pues, cada quién…


