
A diferencia de la dinámica nacional, en Zacatecas se ha vuelto característico que la candidatura impuesta para una sucesión gubernamental tiene más posibilidades de perder.
Le ocurrió al PRI cuando postuló a José Olvera Acevedo y fue aplastado en las urnas por Ricardo Monreal Ávila. También le pasó a Amalia García Medina con la postulación de Antonio Mejía Haro, derrotado por Miguel Alonso Reyes. Y a éste le cobró factura haber impuesto a Alejandro Tello Cristerna para que el tricolor cediera la gubernatura (porque ni siquiera hicieron el intento por conservarla) a David Monreal Ávila.
Hoy la tendencia es vender el discurso de un pretendido respaldo popular para justificar los manotazos (y berrinches) ante las cúpulas nacionales y en algunos casos hasta se pregona encabezar encuestas por doquier para justificar alguna aspiración.
Atrás quedaron los tiempos del tapado, no así la vieja práctica del dedazo. Y aunque antes mínimo se respetaban con cierto margen los calendarios electorales para una eventual sucesión en la gubernatura, el gobernador David Monreal inauguró esta sucesión mucho antes de los calendarios electorales, como si ya estuviera harto de su propio mandato y le urgiera concluir su sexenio.
A estos tiempos tan adelantados para la suceción gubernamental poco ha abonado la llamada «reforma antinepotismo» o la discusión de la próxima reforma electoral antes de que comience formalmente el proceso electoral 2026-2027. Y mucho menos la instrucción (dicen) del Comité Nacional de MORENA para levantar las dichosas encuestas de medición para la selección mucho muy temprana de sus aspirantes. Y lo peor: la oposición les ha seguido el juego adelantando sus tiempos al interior de sus propios partidos.
Pero qué tendrá Zacatecas que con cada proceso electoral parece que las postulaciones son competencia para ver cuánto más se puede degradar la política local y al final a las y los votantes sólo nos queda una boleta para elegir lo menos peor. Y así nos ha ido…
Finjamos, pues, por un momento que no falta un año y medio para la definición de candidaturas y que están en puerta los procesos internos de los partidos y coaliciones para seleccionar sus candidaturas a la gubernatura.


Hoy, el escenario más probable sería una ruptura de la coalición gobernante y quizá (sólo quizá) se conervaría la de MORENA y Partido Verde Ecologista de México (PVEM). O al menos ese es el escenario ideal para el gobernador David Monreal, cuya fórmula (que no es secreto) serían la senadora Verónica Díaz Robles o el diputado federal Carlos Puente. Sin embargo, la postulación de la primera estaría en riesgo ante irregularidades ya documentadas que podrían constituir actos anticipados de campaña, factor clave para tumbar cualquier candidatura en tribunales electorales.


En contraparte, la fórmula del jefe del clan, el diputado federal Ricardo Monreal, serían su homóloga Julia Olguín Serna y el actual secretario General de Gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza, por mucho que algunos digan que el otro par en la fórmula es el diputado federal Ulises Mejía Haro.


Pero no son las únicas fórmulas desde el oficialismo. Desde ya ha surgido algo a lo que han denominado «Construyendo el Segundo Piso» (CSP), en un proyecto donde se trabaja la posible postulación del diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar y la exsecretaria de las Mujeres, Zaira Ivonne Villagrana Escareño. Que tengan posibilidades, eso ya dependerá de la tibieza con la que continúen conduciéndose en la política local (principalmente el primero).


Siguiendo la hipótesis de que hay ruptura en la coalición gobernante, el Partido del Trabajo (PT) también tiene su fórmula encabezada por la senadora Geovanna Bañuelos de la Torre y quizá el diputado local Alfredo Femat Bañuelos; ambos, ejemplo de trabajo serio y con conocimiento de la administración pública, aunque con grandes retos en su trabajo territorial.
Del otro lado, en lo que llaman oposición, todo indica que se rompería la coalición entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN). Y como el Partido de la Revolución Democrática (PRD) dejó de existir a nivel nacional, tal parece que cada quién irá por su lado.


Por el momento, se sabe que la fórmula tricolor (¿o era más bien la fórmula de Miguel Alonso Reyes?) estaría integrada por el diputado local Carlos Peña Badillo y la diputada federal Fuensanta Guerrero. Que ganen la gubernatura se ve harto imposible, pero la pregunta importante será: ¿obtendrán los votos suficientes para mantener el registro como partido político?


La misma pregunta aplicaría para el blanquiazul, cuya fórmula (¿o era más bien la fórmula de Chabelo Trejo?) estaría integrada por el alcalde de Zacatecas, Miguel Ángel Varela Pinedo, y la diputada federal Noemí Berenice Luna Ayala. Que el primero llegue tan siquiera al proceso interno de selección de candidaturas, eso ya dependerá de si procede o no una eventual solicitud de desafuero, y la consabida campaña de victimización (que es lo único que ha sabido hacer).
¿Alguien sabe si el PRD local ya cuenta con aspirantes (más allá de regar el rumor de que Rafael Flores Mendoza regresaba a Zacatecas)? Mientras alguien responde, vayamos a Movimiento Ciudadano (MC), donde la marca Jorge Álvarez Máynez por supuesto que les es redituable… mientras él aparezca en la boleta.
Y como eso no va a suceder al menos para el 2027, mucho se dice que la ola naranja podría postular al (todavía) priísta Adolfo Bonilla Gómez, quien trae los números para ganar una gubernatura (incluso desde el proceso 2016), aunque no sin obstáculos: en el PRI no cuenta con el respaldo para su postulación (pese a habérsela ganado a pulso) y con MC está la condicionante de lograr una coalición con el PAN.


Como alternativa, aún les queda el coordinador operativo estatal Juan del Real, y como par en su fórmula nuevamente se podría postular a la actual diputada local Ana María Romo Fonseca. En ese escenario, la gubernatura se ve lejos, pero ¿lograrían los votos suficientes para conservar su registro?
Finalmente, con estos tiempos tan adelantados, no faltan otros y otras suspirantes que también buscan la ruta para una postulación, como el exmagistrado Arturo Nahle García, quien más bien busca una gran coalición que de verdad pueda hacer frente al oficialismo local (que no es el mismo que el federal); o un Saúl Monreal Ávila que asegura que nada está escrito, pese a la «reforma antinepotismo» y el cambio en los estatutos de MORENA que le limitaría de participar en el proceso electoral del 2027.
Por encima de todo, lo que queda bastante claro es que en Zacatecas hay un enorme reto entre todos los partidos para la formación política de las mujeres, una formación que no debería limitarse a cursillos de liderazgo y empoderamiento, menos si no va a acompañada de candidaturas de mujeres pensadas para ganar y no nada más para cumplir con el requisito de la paridad, aunque pierdan. Pero, pues, cada quién…


