
Malo para dorar la píldora, y mucho peor para comunicar las cosas, el gobernador David Monreal anunció durante la clausura del encuentro de los Sistemas DIF Estatal y Municipales «el fortalecimiento presupuestal de un 10 por ciento a los municipios».
Si bien con este incremento se refería a las participaciones federales que llegarán a los municipios, no pasa desapercibido el otro anuncio respecto a los 175 millones de pesos que se destinarán al programa Corazón Contento en el próximo ejercicio fiscal, y que representarían unos 54 millones de pesos más que el presupuesto asignado específicamente para dicho programa en este 2025.
No obstante, la estrategia alimentaria en manos del Sistema Estatal DIF (SEDIF) no ha estado exenta de irregularidades, como hemos denunciado reiteradamente desde este espacio desde el 2020, pero particularmente durante la «nueva gobernanza» y su sospechosa alianza con Comercializadora Don Cacahuato.
Dicha alianza se rompió durante el 2024, cuando la jugosa licitación para los programas alimentarios en sus tres vertientes (no sólo el de despensas) pasó a manos de Nomada CO S de RL de CV, misma que ganó las dos licitaciones alusivas correspondientes a este año (LP-SEDIF-ZAC-EA-05-2025 firmado en abril; y LP-SEDIF-ZAC-EA-33-2025, firmado en agosto, en las que sólo una empresa presentó propuesta técnica y económica).
Entre ambas licitaciones en conjunto sumarían 321 millones 498 mil 268.49 pesos de inversión, pese a que el presupuesto asignado (y modificado) para la estrategia alimentaria (en sus tres componentes) apenas alcanza los 276.1 millones de pesos. ¿De dónde sale el recurso restante? Porque no aparece en sus cuentas contables, ni en sus informes financieros ni programáticos.


La pregunta que, naturalmente, surge es ¿por qué ambas licitaciones fueron ganadas por la misma empresa, que casualmente fue la única que presentó propuesta técnica y económica, pese a haber otras empresas interesadas (según consta en las actas de junta de aclaraciones)?
Y las irregularidades se van acumulando. Por ejemplo, en los informes contables del SEDIF reportan que durante el primer semestre de este año tuvieron una ampliación de 75 millones de pesos para el programa de despensas «Corazón Contento», cuando la estrategia alimentaria en sus tres componentes (desayunos escolares, primeros 1,000 días y despensas) apenas tuvo una ampliación presupuestal de 17 millones de pesos, según los informes financieros por programas y proyectos de inversión.
A lo anterior habría que sumar el rezago en el ejercicio de dichos recursos, pues al 30 de septiembre, de los 276 millones 188 mil 46 pesos asignados a la estrategia alimentaria en sus tres componentes, se habían devengado 150 millones 918 mil 610 pesos (54.6%) y quedaban pendientes por devengar unos 126 millones 701 mil 90 pesos. E insistimos: se trata de información oficial con base en sus propios informes financieros trimestrales.
Lo interesante de sus informes contables es el apartado correspondiente a «Efectivo y equivalentes», pues mientras en 2024 reportaban unos 61 millones 124 mil 965 pesos en efectivo, bancos e inversiones temporales (para generar rendimientos), para este año ese monto ascendía a 213 millones 380 mil 471 pesos; es decir, el 39.8% de los recursos recaudados en los primeros nueve meses del año y que permanecían ahí guardados.

Y de ese total, poco más de 50 millones de pesos correspondían a los recursos del Fondo de Aportaciones Múltiples (FAM, con el que se financia la estrategia alimentaria), en inversiones temporales para generar rendimientos.
Además, llama la atención que mientras en 2024 se reportaban unos 5 millones 755 mil 564 pesos por ingresos del programa de asistencia alimentaria (o sea, las despensas que van peso a peso con los municipios), para el 30 de septiembre de este año apenas reportaban ingresos por el mismo concepto por apenas 230 mil 549 pesos. ¿Hay incumplimiento de pago en municipios, o más bien es una fuga de recursos que no se están reportando en la contabilidad oficial?

Todo este rezago sugiere que en noviembre y diciembre arreciará el reparto de despensas por doquier (por algo ya empezaron las llamadas «posadas del bienestar», o como las hayan bautizado). No sea que en almacenes del SEDIF se vayan a podrir los paquetes alimentarios que debieron entregar durante el 2025.
Y habrá que ver si, como el año pasado, en estas posadas también están repartiendo cobijas y juguetes que no se han licitado, según consta en el portal de compras de la Secretaría de la Función Pública (SFP). Pero, pues, cada quién…


