Zacatecas, ¿para el PT?

Lo que amenazaba como eventual ruptura se disipó este miércoles en el acto denominado «La Transformación más fuerte que nunca», en el que las y los dirigentes nacionales de MORENA, Luisa Alcalde; PT, Alberto Anaya; y PVEM, Karen Castrejón, fumaron la pipa de la paz y firmaron un compromiso doble: ratificar que la coalición va en la elección de 2027 y dar todo el respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum.

El diputado federal zacatecano Carlos Puente fue quizá el único zacatecano presente en el Hotel Four Points en la Ciudad de México donde se firmó el citado acuerdo en el que los tres partidos que integran la coalición privilegiaron la unidad para ir juntos en los 17 estados que renovarán sus gubernaturas en el 2027, incluyendo Zacatecas.

La dirigente nacional de MORENA, Luisa Alcalde, enfatizó en la importancia de una de las políticas sociales más significativas de la 4T: la elevación a rango constitucional de los llamados Programas del Bienestar, un logro que no se hubiera dado sin el acompañamiento del PT y del Partido Verde Ecologista de México.

Este dorar la píldora contrasta con las divisiones que comenzaban a surgir con el anuncio de una pretendida reforma electoral que impactaba a todos los partidos por igual, pero en el caso de la coalición oficialista, era más como una puñalada de ingratitud hacia sus propios aliados.

Pero el compromiso firmado este miércoles entre las dirigencias nacionales tampoco significa que, más allá de ir juntos en el próximo proceso electoral (el PT en voz de su líder Alberto Anaya hasta aventuró que irán en coalición también en el 2030), vaya a haber total respaldo a la susodicha reforma electoral, esa que, entre otras cosas, buscaría reducir o de plano eliminar las candidaturas plurinominales.

Y ahora, mucho menos significará que MORENA determinará las candidaturas a las gubernaturas en los 17 estados que renovarán el cargo en 2027. Eso cambiaría el escenario para las y los palomeados luego de la primera medición realizada por el CEN a finales de 2025, en el que, para el caso de Zacatecas, los únicos semifinalistas habrían sido la senadora Verónica Díaz Robles (la favorita hasta el momento de la dirigencia nacional, quién sabe con qué argumentos) y el diputado federal Ulises Mejía Haro.

De hecho, el pacto firmado este miércoles es producto del estira y afloja del PT y el PVEM respecto a las candidaturas para el próximo proceso electoral, pero también sobre las condiciones que se impondrían para la eventual reforma electoral (que por lo que se avizora, cambiaría sus términos).

Hasta donde sabemos, en esa rebatinga entre las cúpulas, habría tenido mayor peso el Partido del Trabajo, que con tal de ir en coalición en 2027 y hasta 2030 habría puesto dos condiciones: que al partido no le disminuyan sus representantes (eso implicaría no tocar el punto de las plurinominales en la pretendida reforma electoral) y que el PT encabece las candidaturas a las gubernaturas de Baja California y de Zacatecas.

Sí, así como lo lee. En esta ocasión, el PT haría valer el respaldo incondicional que ha dado a la 4T, cediendo incluso espacios que le correspondían por derecho (no se olvide la tardía postulación de Mejía Haro cuando dicha candiatura a la diputación federal ya había sido asignada al hoy diputado local Alfredo Femat).

Sin embargo, este condicionamiento del PT para el caso de Zacatecas tampoco equivale a la postulación de facto de la actual senadora Geovanna Bañuelos, a quien también le habrían ofrecido ya la candidatura a la presidencia municipal de Zacatecas.

Porque si bien la candidatura a la gubernatura podría siglarse para el Partido del Trabajo, aún faltaría esperar la definición sobre el género de la candidatura (más si se consideran los espacios que se cederían al PVEM).

Por otra parte, habría que ver si dentro de la coalición se mantendría el candato antinepotismo electoral. Y en última instancia, faltaría por confirmar si la postulación sería para una persona militante del PT o si sería otro perfil de la misma coalición, pero abanderando las siglas del Partido del Trabajo.

Por lo pronto, eso que llaman el Segundo Piso de la Transformación lleva ventaja a la oposición que hasta el momento sigue sin definir si habrá coalición entre el PRI y el PAN, o entre el PAN y Movimiento Ciudadano, en el próximo proceso electoral.

En medio de todo esto, hoy surge la sospecha de que MORENA entregaría a MC la gubernatura de Campeche luego de una muy polémica y cuestionada gestión de Layda Sansores. Y todo, a cambio de que Nuevo León pase a formar parte de la 4T. ¿Con Tatiana Clouthier? Habrá qué ver

Esta sospecha por supuesto que recuerda lo ocurrido en Zacatecas en la elección de 2021, cuando la aspiración natural a la candidatura a la gubernatura era para Fito Bonilla y, en una decisión de último momento del dirigente nacional del PRI, Alito Moreno, se determinó que la candidatura sería para la hoy senadora Claudia Anaya.

Es un caso que bien podría analizarse bajo la perspectiva de violencia política en razón de género. ¿El PRI envió a Claudia Anaya a una gubernatura ya perdida de antemano, por mucho que la entonces candidata se esforzara por ganar?

Finalmente, luego de la firma del pacto entre las dirigencias nacionales de MORENA, PT y PVEM, es casi seguro que la iniciativa de reforma electoral que se le había encomendado consensar a Pablo Gómez quedará en veremos, en el mejor de los casos. Porque en el peor, o se desecha de plano, o se construye otra iniciativa a partir de los consensos en la coalición oficialista que ha decidido privilegiar el conservar su mayoría en el Congreso de la Unión. Pero, pues, cada quién