Contradicciones y paradojas en el tema laboral

La semana inició con la publicación de las estadísticas de empleos formales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) al mes de enero de 2026 y la caída de 8 mil 104 empleos formales en el último año a nivel nacional (apenas el -0.04%).

Aunque Zacatecas no ha logrado salir del listado de entidades que mes con mes (desde que inició la «nueva gobernanza») registran pérdida de trabajadores formales, al menos ya no se encuentra entre las tres entidades con mayores caídas, como fue usual en los primeros cuatro años de la actual administración.

Hoy, a 53 meses de administración, hay un déficit de 2 mil 638 empleos respecto al número de trabajadores registrados al inicio del sexenio. Y los sectores más golpeados han sido la Industria de la Transformación y la Construcción, que en conjunto acumulan pérdidas por 8 mil 255 empleos formales.

Tan sólo en el último año Zacatecas perdió 1 mil 140 plazas laborales, lo que ubicaría a la entidad en el vigésimo lugar a nivel nacional, pero también en el cuarto de entre las 16 entidades que registraron caída de empleos formales en dicho periodo.

No obstante, el desempeño de Zacatecas pudo ser mejor si no se consideraran los empleos en el campo (agricultura, ganadería, silvicultura, pesca y caza), que en el último año representaron una pérdida de 4 mil 657 trabajadores.

En tal caso, nuestra entidad habría sumado un total de 3 mil 517 puestos laborales en el último año, principalmente por el crecimiento significativo en la Industria de la Transformación (1 mil 483 empleos en el último año), con una caída de apenas 106 empleos formales en el sector de los Servicios Sociales y Comunales (que incluye a la burocracia).

De hecho la situación de Zacatecas en materia laboral parece ir saliendo poco a poco del estancamiento vivido durante el 2025, pero también de las caídas consecutivas durante los primeros tres años de administración. Hoy el gran problema ha sido el campo, ese «eje tractor» (cualquier cosa que eso signifique) olvidado por la «nueva gobernanza».

No han sido gratuitas las manifestaciones de campesinos zacatecanos, particularmente en el segundo semestre de 2025, cuando las estadísticas del IMSS muestran caídas pronunciadas en el empleo formal en este sector que se ha enfrentado al restraso en la entrega de apoyos (con la sospecha de ser condicionados o hasta repartidos únicamente a determinados beneficiarios), la reforma a la Ley de Aguas y más de 3 mil concesiones sin regularizar, los altos costos de la energía eléctrica (sin subsidios) para la operación de pozos agrícolas, sin contar con la escasa inversión en sanidad animal y vegetal (recuérdese el desastre del Crédito Ganadero a la Palabra con el reparto de hatos enfermos).

Si «el campo no es problema, sino solución«, como repiten tantas veces en el discurso, ¿por qué el abandono de la «nueva gobernanza»? De otro modo, en el «Año del Progreso», el campo zacatecano viviría otra realidad y la estadística de empleos formales quizá habría superado ya la barrera del déficit que sigue enfrentando la actual administración.

Por una parte, algo hizo bien Jorge Miranda Castro desde que llegó a la Secretaría de Economía para contener la caída de empleos formales (y dar visos de recuperación en la mayoría de las actividades económicas), rompiendo la dinámica de su antecesor Rodrigo Castañeda Miranda.

Pero por otra parte, algo no está haciendo (ni bien ni mal, simplemente no ha hecho algo al respecto) Gerardo Luis Cervantes Viramontes, hoy secretario del Campo, que este sector de la economía no está progresando en materia de empleos formales.

Lo importante es que esta semana, en el Congreso de la Unión, se espera discutir y votar la iniciativa de reforma para reducir la jornada laboral a 40 horas semanales. Sólo que el oficialismo parece que dará atole con el dedo a la clase trabajadora.

Actualmente se contempla una jornada laboral de 8 horas y 6 días laborales, para una jornada semanal de 48 horas. También, 9 horas extras (3 horas diarias, 3 veces por semana), lo que arrojaría una jornada completa semanal de hasta 57 horas.

Con la reforma, no se especifica la duración de una jornada laboral, se mantiene en 6 los días laborales, pero aumenta a 12 el número de horas extras (4 horas diarias, 4 veces por semana). Lo anterior arrojaría una jornada completa semanal de 52 horas, pero hasta 2030, pues la reducción de horas laborales sería de manera gradual: este año la jornada máxima alcanzaría las 60 horas; en 2027, 58; en 2028, 56; en 2029, 54 horas; y hasta 2030, 52 horas.

Los vacíos en la iniciativa que se discutirá esta semana (así parece) en lugar de reducir la carga a las y los trabajadores, agudizaría su explotación y precarización, principalmente cuando no se especifica en la reforma que habría dos días de descanso laboral, para una jornada de sólo cinco días a la semana.

Y hablamos nada más de lo que corresponde a empleos formales, porque no hay que olvidar que al menos en el caso de Zacatecas, casi 60% de las y los trabajadores se desempeñan en la informalidad, ahí donde ni hay derechos ni prestaciones reguladas por la ley. Pero, pues, cada quién…