
Para el segundo piso de la transformación versión Zacatecas, eso de que «llegamos todas» o que «es tiempo de las mujeres» ha sido mero eslogan de falso feminismo y sobran los ejemplos de la defensa selectiva hacia las mujeres víctimas de violencias, igualito que en el Congreso de la Unión con el «no estás solo» dedicado al presunto agresor sexual Cuauhtémoc Blanco.
Un ejemplo reciente para ilustrar esta defensa selectiva fue aquella conferencia del pasado 6 de noviembre de 2026 en el Vestíbulo del Congreso del Estado, donde las diputadas Lyndi Bugarín, Maribel Villalpando, Imelda Mauricio, Ma. Dolores Trejo y Renata Ávila emitieron un pronunciamiento para condenar el acoso que había sufrido la presidenta Claudia Sheinbaum un día antes en la CDMX.

Pero cuando se les cuestionó por qué no hubo el mismo pronunciamiento por aquel «manoseo» (que juran que no fue «manoseo») del entonces candidato a la gubernatura, David Monreal, en el proceso electoral de 2021, dieron por concluida la conferencia sin dar respuesta a los cuestionamientos.
Y tampoco es como que el oficialismo se haya pronunciado en el mismo sentido condenando la brutalidad policiaca durante la marcha del 8 de Marzo de 2024, o las agresiones sufridas por colectivos de búsqueda que se manifestaron durante el Cuarto Informe de Gobierno de David Monreal, manifestación en la que participó la activista y abogada feminista Cristela Trejo mientras acompañaba a las víctimas de un estado indolente.
Lo que pasa es que para el oficialismo, eso de «llegamos todas» y «es tiempo de las mujeres» sí aplica cuando se trata de mujeres afines a sus principios (si es que lo tienen), no así cuando se trata de mujeres que cuestionan un sistema heteropatriarcal, misógino, machista, que perpetúa estructuras de poder que restringen y violentan a las mujeres, incluso desde las instituciones.
Ahí tenemos a diversos perfiles de la Red Plural de Mujeres de Zacatecas que han intentado formar parte del Consejo Consultivo de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ), cuyas convocatorias de selección se han echado para atrás por no contar con el voto del oficialismo.
Este contexto ayuda a entender el desarrollo de la sesión legislativa de este martes en el Pleno de la 65 Legislatura, en la que se votaría el dictamen por el que se otorgaría el reconocimiento «María Rodríguez Murillo» a la activista y abogada feminista Cristela Isabel Trejo Ortiz, «por haberse distinguido en su lucha y compromiso con los derechos humanos y la igualdad de género«.
Se trataba del último asunto en el orden del día y para el cual se declaró un inusual receso por cerca de una hora. ¿El motivo? El oficialismo amagaba con reventar la sesión porque, dicen, no estaban de acuerdo con otorgar un reconocimiento a quien ha cuestionado duramente a la «nueva gobernanza».
En esa intentona, su último recurso fue apelar a una ampliación en el plazo de la convocatoria a fin de que se inscribieran más perfiles, con la esperanza quizá de seleccionar a alguien afín a esos principios del oficialismo. El problema es que la convocatoria hacía tiempo que había cerrado y la 65 Legislatura se encontraba en la última etapa del procedimiento: la discusión y votación de un dictamen.
Seguramente (esa es la sospecha) hubo alguna «instrucción» para abandonar el Pleno y hacerle vacío a quien le sobran los méritos para haber recibido el reconocimiento dictaminado por las comisiones unidas de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres y de Desarrollo Cultural.
Así que el dictamen fue aprobado por unanimidad de 20 votos, con la ausencia de las y los diputados Ma. Dolores Trejo, Saúl Cordero, Susana Barragán, Martín Álvarez, Georgia Miranda, José Luis González Orozco, David González, Maribel Villalpando, Lyndi Bugarín y Manuel Esquivel. De ellos y ellas, sólo las diputadas Susana Barragán y Lyndi Bugarín habían presentado previamente un justificante para austentarse de la sesión.
Del resto, la mayoría estuvo presente durante casi toda la jornada legislativa, excepto cuando llegaron al punto donde se votaría el dictamen correspondiente y optaron por no regresar al Pleno una vez concluido el receso.
Que no se olvide que se trata del mismo oficialismo que, seguramente, en el proceso electoral de 2027 apelará al «tiempo de las mujeres» para empujar candidaturas. Sólo que «ser mujer» no les convierte de facto en feministas, menos cuando existe una defensa selectiva de las mujeres. Pero, pues, cada quién…
Tipificación de delitos digitales

Durante la sesión legislativa de este martes destaca en particular la iniciativa presentada por la diputada Dayanne Cruz para reformar y adicionar el Código Penal del Estado de Zacatecas a fin de tipificar el delito de rastreo ilícito de personas y establecer un nuevo capítulo relativo a delitos digitales, con un nuevo catálogo de delitos.
En el primer caso, mucho incide en conductas que configurarían una especie de espionaje sin fundamento legal que lo justifique. Algo así como lo que ocurre en las redadas antimigrantes en Estados Unidos.
Lo interesante radica en el segundo punto, pues se describen nuevos delitos digitales como la usurpación de identidad digital (algo cada vez más común en redes sociales y de mensajería), el espionaje digital, el ciberasedio, entre otras conductas que tendrían agravantes, por ejemplo, cuando la víctima sea menor de edad, adulta mayor o persona con discapacidad; cuando exista o haya existido relación de pareja entre víctima y agresor; cuando el rastreo busque intimidar o facilitar la comisión de delitos más graves, como privación ilegal de la libertad, delitos sexuales o atentados contra la vida; así como cuando el responsable sea servidor público y se valga de su cargo o recursos institucionales para ejecutar la conducta.
Esta iniciativa se suma a otras encaminadas a la regulación de las nuevas tecnologías y que particularmente configuran nuevas formas de violencia contra las mujeres, con el uso de la inteligencia artificial para la comisión de delitos sexuales, un tema sobre el cual aún hace mucha falta legislar en todo el país.


