La Capital: entre la opacidad y el abandono

Miguel Ángel Varela Pinedo no sólo ha sido un alcalde ausente en el municipio de Zacatecas. Ni él ni su equipo parecen entender de qué se trata el servicio público, y eso que la mayoría no son nuevos en esto.

Escudarse en la comodidad de gobernar desde las redes sociales no tiene impacto real para las y los capitalinos que padecen el deterioro de los servicios públicos que debería brindar el municipio. Mucho menos ayuda que sus autoridades se enfrasquen en guerra de acusaciones contra la «nueva gobernanza», en particular contra el secretario general de Gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza.

Porque a las y los capitalinos que pagan sus impuestos (y vaya que ha subido la recaudación en la Capital) no les importa de quién es obligación tal o cual servicio. Lo que demandan es que se atiendan puntualmente los servicios públicos: que haya agua potable en sus hogares, que haya alumbrado público, que haya seguridad, que pase el camión recolector de basura, que las calles estén bien pavimentadas, y todo aquello a lo que obliga el artículo 115 constitucional, que es lo que realmente impacta en el día a día de la población.

Pero la administración de Varela Pinedo se ha distinguido ya no sólo por la improvisación, sino por el pretexto para todo. Y también por su opacidad.

Ya en diversas ocasiones desde este espacio hemos evidenciado la tendencia del Ayuntamiento de Zacatecas a ocultar información, en el mejor de los casos, porque en el peor ni siquiera cumple con la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado de Zacatecas que sigue vigente, incluso luego de la extinción del IZAI.

Esta opacidad ya distintiva en el gobierno de la Capital tiene mucho qué ver con el desempeño de la administración en el cumplimiento de sus obligaciones, más allá de transparentar cómo y en qué se gastan los recursos recaudados.

Todo lo anterior viene a colación por el último pleito entre Rodrigo Reyes y Miguel Varela a propósito de la falta de alumbrado público en la avenida Nezahualcóyotl, cuya obra de modernización fue ejecutada por el Gobierno del Estado y entregada el año pasado, y desde entonces la vialidad había permanecido en penumbras.

Será que son tiempos preprepre-electorales, pero por fin vecinos de esta vialidad cuentan con alumbrado público, una acción que no tardó en presumir el alcalde capitalino (eso dice él) mediante un video en el que afirma que el municipio tomó la responsabilidad que era obligación del estado.

Y luego se escudó en que el Gobierno del Estado contaba con un presupuesto superior a los 43 mil millones mientras el del municipio apenas ascendía a unos 800 millones, en un intento de delegar la responsabilidad a la «nueva gobernanza».

Más pronto que tarde, el secretario general de Gobierno respondió en sus redes sociales remitiéndose a lo que establece el artículo 115 constitucional, respecto a la obligación de los ayuntamientos para brindar servicios públicos como el alumbrado público.

Ah, y que desde 2025 que la obra concluyó, el municipio de Zacatecas se había negado a recibir la obra con el argumento de que era un tramo federal, aunque no obraba en los registros de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transporte (SICT). O sea que no era cierto, pero ya nos acostumbramos a las mentiras del tlaltenanguense.

¿Pero qué cree? Aún hay más. Porque ciertamente los municipios, como la Capital, realizan un cobro por Derecho de Alumbrado Público (DAP), se garantice o no a la población. Y desde que Miguel Varela es alcalde de Zacatecas vaya que hay inconsistencias.

Porque según los informes financieros trimestrales, la recaudación estimada por DAP tenía una tendencia creciente hasta el 2023, sin embargo, la recaudación efectiva, ya devengada, registra una tendencia a la baja a partir de ese año y se agudizó desde el 2024, específicamente con el cambio de administración.

Al concluir la administración de Jorge Miranda Castro, según los informes financieros, la recaudación por DAP cerró el tercer trimestre con un monto de 15 millones 166 mil 161.45 pesos, mismo monto que se reportó al cierre del ejercicio fiscal, cuando había una recaudación proyectada en la Ley de Ingresos por 25 millones 280 mil 800 pesos. O sea que en los últimos tres meses de 2024 la administración de Miguel Varela no recaudó lo correspondiente al DAP… o lo recaudó y no lo enteró.

La opacidad con la que se ha conducido la actual administración de la Capital poco abona a la credibilidad de Varela Pinedo cuando el último informe financiero transparentado corresponde al segundo trimestre de 2025. Y desde entonces no hay registros de información financiera disponible para consulta pública en el municipio de Zacatecas. Así que está en veremos si se cumplieron las proyecciones de recaudación del DAP en 2025.

La misma opacidad se replica en el caso de los informes sobre el ejercicio del Presupuesto de Egresos, pues aunque los montos destinados al alumbrado público han ido a la alza (particularmente en la actual administración municipal), no se transparentan los contratos de obras, bienes o servicios mediante los cuales se devengaron dichos recursos, mucho menos con qué empresas y bajo qué condiciones.

De cumplir con las obligaciones en materia de transparencia, no habría este vacío informativo que sugiriera un posible desvío de recursos por la recaudación del DAP en la Capital. Aunque tampoco sorprendería, considerando los antecedentes del tlaltenanguense. Recordemos las carísimas flores adquiridas al inicio de la actual administración municipal cuando éstas se cultivaban de manera gratuita en el Vivero Municipal.

Finalmente, y no menos importante, uno se pregunta por qué hay quien considera a Miguel Varela como fuerte aspirante a la candidatura a la gubernatura en 2027 cuando se enfrasca en pleitos estériles (y desgastantes) con quien aspira modestamente a una candidatura a la presidencia municipal de Zacatecas. Como que Rodrigo Reyes debería ser chiquito chiquito para quien busca un cargo más alto, ¿no? Pero, pues, cada quién…