
MORENA encontró hace unos años la manera de burlar los calendarios electorales para hacer proselitismo, más ahora que controla las instituciones encargadas de velar por el cumplimiento de estas disposiciones electorales.
A esta estrategia se ha sumado recientemente el Revolucionario Institucional (PRI) con el anuncio de sus «Defensores de México», casualmente con nombramientos en las 17 entidades que renovarán su gubernatura en el 2027. Igualito que la 4T.
El resto de los partidos, tímidamente, apenas se atreve a esbozar algunos destapes de lo que serían sus preprepreprecandidaturas a la gubernatura, como ocurrió este jueves con el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, al levantarle la mano al alcalde capitalino Miguel Ángel Varela Pinedo.
Y aunque aún faltan varios meses para el arranque formal del proceso electoral 2026-2027 (en septiembre de este año), y mucho más para que inicien oficialmente los procesos internos en los partidos y coaliciones, con la información disponible hasta el momento es posible advertir cómo se están configurando las decisiones de las cúpulas para la selección de perfiles.
Por ejemplo, es sabido que MORENA levantó una primera encuesta de medición de aspirantes a finales de 2025. La primera de tres y el primer filtro para determinar un hombre y una mujer mejor posicionados en cada una de las 17 entidades que renovarán gubernatura. Desde entonces, de ese par, ya se sabía por quiénes se decantaban en el CEN del partido.
En este proceso, se sabe que habrá dos encuestas más: una en marzo y la última hacia junio, coincidiendo con el calendario que definió la dirigencia nacional del partido para su selección de «coordinadores estatales de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación». O sea, sus preprepreprecandidaturas.
Sin embargo, de manera preliminar, se sabe que hay estados donde el CEN respaldaría a perfiles que no necesariamente encabezan las preferencias electorales, más allá del filtro «antinepotismo electoral» que tanto dio de qué hablar y que le ha cerrado las puertas (al menos al interior de MORENA) a Félix Salgado Macedonio y a Saúl Monreal Ávila.
Porque en el caso de San Luis Potosí, se avizora una posible ruptura de la coalición con el PVEM, que insiste en postular a Ruth González Silva, quien encabeza las preferencias para el 2027, mientras MORENA ha optado por la actual secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez.
A este escenario se suma un sondeo (no encuesta) levantado por la dirigencia nacional de MORENA a finales de febrero para evaluar las condiciones hacia la segunda encuesta de selección de aspirantes a las candidaturas a las gubernaturas.
Pero los resultados (que se niegan a dar a conocer) no fueron favorables a los deseos del CEN, especialmente porque sus perfiles palomeados no contaban con las condiciones suficientes para ganar las gubernaturas, lo que ha ameritado un Plan B, que nada tiene que ver con el Plan B de la reforma electoral.
La estrategia (que ya se ha puesto en marcha) consiste en integrar expedientes negativos de todo aquel perfil que, sin estar palomeado por la dirigencia nacional, encabece las preferencias electorales y tenga las condiciones para ganar una de las 17 gubernaturas en juego.
Y donde se ha puesto mayor énfasis es en los estados de Aguascalientes, Baja California Sur, Chihuahua, Nuevo León y Zacatecas, estados donde los perfiles palomeados no encabezan las preferencias entre las y los aspirantes de MORENA. Así que el siguiente paso es desacreditar con golpeteo a esos aspirantes que no tienen el respaldo del CEN.
Un caso excepcional sería el estado de Campeche, donde MORENA sí impulsa al perfil mejor posicionado, pero habría acuerdo para ceder la gubernatura a Movimiento Ciudadano (MC), luego del desastre que ha sido la administración de Layda Sansores. Y está en veremos si se negocia la gubernatura de Nuevo León.
En el caso del PRI, tampoco es que goce de su mejor momento. Y no se avizora un mejor escenario luego de anunciar a sus preprepreprecandidaturas, que en algunos casos no corresponden con los perfiles mejor posicionados, particularmente en Campeche, Sonora y Zacatecas.
Así pues, a Zacatecas no le espera un escenario optimista. Por una parte, en MORENA ya se han decantado (desde la primera encuesta) por respaldar a la senadora Verónica Díaz Robles, pese a estar muy abajo en las preferencias electorales. Y en el Plan B, el diputado federal Ulises Mejía Haro será el enemigo número uno para poder imponerse, pues encabeza las preferencias electorales y cuenta con las condiciones para ganar la gubernatura, como refleja la reciente encuesta de Enkoll.
Por otra parte, el PRI ya se ha decantado por el diputado local (y dirigente estatal del partido) Carlos Peña Badillo, la diputada federal Fuensanta Guerrero y el exmagistrado Arturo Nahle García, pese a que los tres se encuentran en el sótano de las preferencias. La exclusión del fresnillense Adolfo Bonilla Gómez, quien encabeza las preferencias y cuenta con las condiciones para ganar la gubernatura, no hace el PRI tan diferente a las prácticas en las que incurre MORENA. Y eso tendrá su costo.
Estas decisiones de las cúpulas partidistas, decisiones nada democráticas, sólo conducirán a tener dos mártires en las mismas circunstancias. Y ya sabemos lo que pasa con los mártires cuando el enojo social es suficiente y cuando los gobiernos se escudan en sus burbujas y sus cotos de poder. Pero, pues, cada quien…


