
Seguramente Felipe Calderón fue el culpable de la lluvia de este domingo que ahuyentó a quienes asistían a la Plaza de Armas, en Zacatecas, para atestiguar el mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum con motivo de su segundo año del triunfo en las urnas.
Chascarrillos aparte, el mensaje de la Presidenta fue en general un informe de gobierno a mitad de periodo, en el que destacó en particular indicadores sobre los cuales (en apariencia) ha habido avances como en materia económica o de bienestar social, e incluso se aventuró a exponer algunas cifras en materia de seguridad. Resultados, todos relativos, porque siempre existirán otras cifras.
Sin embargo, lo que más llamó la atención fue la reiterada insistencia sobre la injerencia extranjera y lo que algunos entendieron como ruptura con el gobierno de Estados Unidos, mientras la ultraderecha sigue avanzando en Latinoamérica, como también se vio en la primera vuelta en las elecciones de Colombia.
Sheinbaum Pardo puso particular interés en exponer algunos ejemplos de esta injerencia gringa en México, no sólo en procesos electorales, sino también con haber facilitado el ingreso de armas a nuestro país, armas que fortalecieron a los grupos delictivos que hoy pretenden justificar el intervencionismo extranjero, sin olvidar el monstruo capitalista que se pretende imponer en la política económica nacional (y cuyos efectos más visibles están en la importación de granos).

Pero legitimar a un movimiento desde la persuación discursiva, sin autocrítica, es lo que ha facilitado a Estados Unidos la manipulación de masas (con ayuda del sector privado) para debilitar a la izquierda latinoamericana y posicionar el regreso de la ultraderecha (y todo lo que ello implica).
Ciertamente, no se puede negar que el contexto actual va encaminado a la elección intermedia en Estados Unidos, con antecedentes como lo ocurrido en Venezuela y la detención de Nicolás Maduro, o las intenciones para intervenir en Cuba, o hasta la alianza perversa con Israel en el genocidio al pueblo palestino y libanés, y la guerra con Irán por el estrecho de Ormuz.
Lo anterior también se da en la antesala de la inauguración del Mundial de Futbol, al igual que en el preámbulo del proceso electoral 2026-2027, y luego de un largo estira y afloja con eso de los aranceles que sólo desestabilizaron los mercados internacionales.
Y aunque todo ello representan intentos de injerencia de Estados Unidos en México, no deja de tener parte de verdad en los señalamientos sobre la complicidad entre grupos delictivos y gobiernos locales, una narrativa que ha avanzado ante la tibieza de la izquierda para reconocer el problema y que haya consecuencias.
Por eso no es gratuito que mucho antes del caso del gobernador de Sinaloa (con licencia), Rubén Rocha Moya, Sheinbaum Pardo haya instruído investigar a cualquier aspirante a una candidatura en el próximo proceso electoral, antes de que esta instrucción fuera manifiesta con el relevo en la dirigencia nacional de MORENA y de que se expresara en una iniciativa de reforma electoral recién aprobada en el Congreso de la Unión.
Porque en el fondo, esto va más allá de la guerra discursiva e ideológica sobre Rocha Moya y la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos. Y quien más se beneficia de esta pobreza de debate (tan reduccionista) es, evidentemente, Estados Unidos y particularmente el presidente Donald Trump.
Significativo, eso sí, fue el agradecimiento que hiciera Sheinbaum Pardo a cada una de las 31 entidades que convocaron en sus plazas públicas a atestiguar el mensaje por los dos años de su triunfo, porque Zacatecas ameritó el mensaje más extenso de todos. No para Sinaloa. No para Tabasco. Fue para Zacatecas el mensaje de que «siempre habrá honestidad, resultados, amor al pueblo y a la patria«.

Sólo que ese mensaje parece haber llegado únicamente a la burocracia reunida en Plaza de Armas, obligada a asistir. De hecho, cada dependencia de la «nueva gobernanza» tenía la encomienda de acarrear a unas 200 personas, con la condición de gozar de un día libre este lunes.
Originalmente, se había planeado que el mensaje de Zacatecas fuera dado por la senadora Verónica Díaz Robles, un plan que cambió la Presidencia de la República para que fuera el Ejecutivo estatal.

Lo destacable, quizá, fue que este domingo se rompieron las barreras del sectarismo (quién sabe si por única ocasión) y se permitió la participación de otros aspirantes a la candidatura a la gubernatura, como José Narro, Ulises Mejía o Alfonso Ramírez Cuéllar, mientras en el Monumento a la Revolución, en CDMX, se encontraba el coordinador de los diputados del PVEM, Carlos Puente Salas.
No obstante, no sería sorpresa que esa pipa de la paz se haya apagado después del mensaje presidencial de este domingo, más considerando que en dos semanas comenzará el registro de aspirantes a las candidaturas a las gubernaturas. Y a ver cómo vienen los filtros… y los vetos. Pero, pues, cada quién…


