
Con los resultados de la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI muchos son los indicadores analizar sobre los cambios demográficos que ha tenido Zacatecas en los últimos cinco años, desde el crecimiento (o disminución) de la población, factores de movilidad y migración, ahora también desplazamiento forzado, ingresos, situación conyugal, educación, entre muchos otros indicadores.
Ya los partidos políticos y organismos públicos locales electorales habrán comenzado con sus análisis respecto a los cambios en la población en edad de votar por municipio y distrito para hacer sus proyecciones respecto a la votación estimada para la elección de 2027.
En otros casos, habrá instituciones que esta nueva información demográfica les permita rediseñar sus estrategias de prevención social de la violencia y la delincuencia, otras más quizás se enfoquen en replantear sus estrategias educativas (obsérvese que Zacatecas está entre las entidades con menor grado de escolaridad el país)… o al menos esa es la expectativa.
Más allá de estos análisis que eventualmente se lleguen a realizar, en este espacio nos concentraremos en algunas estimaciones respecto a la población en edad de trabajar, incluyendo el bono demográfico, pues en mucho incide en la planeación de políticas públicas para el desarrollo económico y el bienestar de la población.
De inicio, mientras a nivel nacional hubo un crecimiento del 6.47% en los últimos cinco años en la población en edad de trabajar (15 a 64 años de edad), que representan unos 5.4 millones de personas, en Zacatecas este crecimiento fue ligeramente superior, de 6.62% (67 mil 536 personas).
Sin embargo, de acuerdo con la Encuesta Intercensal 2025, mientras en el último quinquenio se incrementó la población mayor a 65 años, se redujo la población menor de 15 años tanto a nivel nacional como en Zacatecas.
A nivel local, en los últimos cinco años el crecimiento se concentró en grupos de edades más altas (60-64 años; 55-59 años; 54-59 años; 35-39 años), mientras que las contracciones se concentraron en edades más bajas (0-4 años; 5-9 años).

Lo anterior sin duda va a repercutir en la economía de Zacatecas, pues el bono demográfico correspondiente a la población en edad de trabajar se irá reduciendo en los próximos 15 años, con una caída significativa entre los años 2035 y 2040.

Esta caída en el bono demográfico de la población en edad de trabajar se reduciría ligeramente si consideramos las estimaciones sobre mortalidad y migración; no obstante, se mantendría la tendencia a la baja en el bono demográfico.

De hecho, al integrar estas variables, se estima una caída más drástica en el bono demográfico de la población en edad de trabajar en la década 2030-2040, en particular en el periodo entre 2035 y 2040.
Así pues, para los siguientes quince años se estimaría una reducción de la población en edad de trabajar y un aumento de la población mayor de 64 años, lo que en primer lugar generaría presión en sistemas de pensiones y jubilaciones, pero también en la cobertura de salud (para reducir la mortalidad en adultos mayores).
Además, la reducción de la población en edad de trabajar generará presión adicional en la recaudación de impuestos y en la formalización de empleos, lo que también podría derivar en que se agudice la precarización laboral o hasta un incremento en cuotas para sistemas de pensiones y jubilaciones.
De continuar esta tendencia a la baja en el bono demográfico en la población en edad de trabajar, probablemente hacia el periodo 2040-2045 habrá más población mayor de 65 años que población en edad de trabajar, aún sin considerar factores como la mortalidad, la migración o el desplazamiento forzado.
Lo anterior podría traer como consecuencia la pertinencia o no de seguir sosteniendo el Issstezac, más allá de su viabilidad, aunque es un escenario que ya se ha estimado desde hace una década por lo menos y cuyas conclusiones llevan casi a los mismos escenarios: la extinción del Instituto o el incremento de cuotas y aportaciones, lo que tampoco garantizará su sostenibilidad de continuar la tendencia a la baja en el bono demográfico.
Por otra parte, hay que tomar en cuenta que actualmente el nivel de informalidad laboral en Zacatecas ronda el 60% de la población ocupada, mientras el empleo formal, más que crecer, registra un déficit importante en los últimos cinco años.
De no generar condiciones para la reactivación económica e incrementar los niveles de ingresos de las familias que luego se pueda traducir en un incremento en el número de nacimientos, habrá mayor riesgo de que incremente no sólo la informalidad laboral, sino también la tasa de ocupación crítica.
¿Una política pronatalista sería la solución? No necesariamente. Incrementar el número de nacimientos sin antes garantizar mejores ingresos para los hogares, al tiempo de fortalecer la generación de empleos formales que impacten en recaudación de impuestos y aportaciones a sistemas de jubilación, más bien se agudizarían las condiciones de vulnerabilidad en los hogares.
Porque en este escenario, y viendo las estimaciones a nivel nacional (donde el bono demográfico de la población en edad de trabajar tendría saldo negativo mucho antes que en Zacatecas), difícilmente habrá financiamiento suficiente para los programas sociales que compensen las carencias de los hogares.
¿Por qué es importante prever escenarios desde hoy? Porque a la próxima administración estatal corresponderá la obligación de planificar políticas públicas encaminadas a prever estas condiciones y que, en lugar de acelerar la pérdida del bono demográfico, ralenticen su caída.


