
Mes a mes, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) nos ofrece una realidad que se niegan a ver la «nueva gobernanza» y el gobernador David Monreal: Zacatecas no avanza en generación de empleos formales.
A 46 meses que van de la actual administración, en materia económica no sirven las excusas de las «herencias malditas» para los pésimos resultados en nuestra entidad, que en el último año se ubicó como la tercera con peor desempeño en materia de empleo formal.
Eso no es novedad para las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) que sobreviven a pesar de la enorme carga fiscal (federal y estatal), de reformas en el Congreso de la Unión (o en el Poder Legislativo de Zacatecas) que ni siquiera analizan a fondo el impacto de las iniciativas que presentan, de la inflación, del alto costo de los servicios (incluyendo las rentas que se comen las ganancias) y aunque se pretenda negar, también la inseguridad impacta en sus negocios.
Pero las afectaciones también han alcanzado a las grandes empresas, incluyendo las de capital extranjero, como se refleja en los bajos flujos de Inversión Extranjera Directa producto de factores macroeconómicos como las amenazas de imposición de aranceles por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump; sin dejar de lado la extinción de organismos como la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) o el importante alza al salario mínimo (que tampoco se ha traducido en mejor sueldos base de cotización para trabajadores).
La realidad es que los estímulos a la inversión van a la baja mientras el Servicio de Administración Tributaria (SAT) se ha convertido en verdugo de empresarios (aunque hay casos de quienes por sexenios han buscado evadir cínicamente el pago de sus impuestos).
En el caso de nuestra entidad, incluso se desconoce si se aplican los beneficios establecidos en la Ley para la Inversión y el Empleo de Zacatecas, por mucho que se presuman capacitaciones y certificaciones por aquí y por allá.
Desde este espacio mucho hemos insistido en la importancia que ofrece la estadística de empleos formales del IMSS porque hablamos de la economía formal, esa que paga impuestos y que de esa manera aporta a las finanzas públicas para que haga y deshaga a su antojo en el segundo piso de la transformación (cualquier cosa que eso signifique).
A nivel nacional, las cifras de los últimos tres meses ofrecen un panorama poco alentador, pues más bien sugieren que México se dirige a una recesión, con tres meses consecutivos de pérdida de empleos formales.
Sin embargo, en Zacatecas la realidad ha sido más cruda desde que llegó la «nueva gobernanza» y eso lo saben muy bien quienes día a día se preocupan por mantener a flote sus negocios.
Porque en el último año se perdieron 6 mil 385 empleos formales, lo que significa una disminución de (-)3.3% entre junio de 2024 y el mismo mes de 2025. En dicho periodo, las actividades más afectadas fueron la Industria de la transformación, con pérdida de 3 mil empleos; seguido del campo, con 2 mil 945 trabajadores menos; el comercio, que perdió 871 empleos en el último año, y los Servicios sociales y comunales (que incluye a trabajadores de gobierno), con una disminución de 430 plazas laborales.

La situación no es muy diferente si se analiza la dinámica laboral del primer semestre de este año, marcado por factores macroeconómicos que han inhibido la inversión, pero también en sintonía con los síntomas de recesión que ya se experimentan a nivel nacional.
Porque en los últimos seis meses se han perdido 2 mil 613 empleos formales. Y las actividades más afectadas fueron el campo, con caída de 2 mil 421 empleos; Servicios para empresas, personas y el hogar, con pérdida de 821 empleos; la Industria de la transformación, que disminuyó en 650 trabajadores; así como el Comercio, con 188 empleos menos.

Tan sólo en el mes de junio Zacatecas tuvo números negativos por enésima ocasión: 424 empleos perdidos en Servicios sociales y comunales (¿sería por despidos en la burocracia?, ¿jubilaciones?, ¿retiro voluntario?, ¿eventuales a quienes ya no renovaron contrato?); 77 empleos perdidos en la Industria de la transformación; y algunos más en Transporte y comunicaciones, así como en el campo.

Sin embargo, el balance a 46 meses de administración sigue siendo negativo para la «nueva gobernanza». Hoy se tienen 2 mil 465 empleos menos que al inicio del sexenio, una pérdida motivada principalmente por las importantes caídas en la Industria de la transformación y en la Construcción.

De hecho, la administración de David Monreal sale muy mal parada en empleos formales frente a los mismos periodos de Miguel Alonso Reyes y de Alejandro Tello, pues en el mismo lapso, con el primero ya se habían generado 21 mil 97 empleos formales, mientras con el segundo (con todo y pandemia) ya habían logrado sumar 14 mil 713 trabajadores.

Eso sí, frente a está dinámica de pérdida de empleos con la «nueva gobernanza», no pasa desapercibido que al menos en el sector de la Construcción esta caída se ha contenido en el último año… para estancarse en un promedio de 16 mil trabajadores. Ni para arriba, ni para abajo.

En cambio, la caída ha sido sostenida en el caso de la Industria de la Transformación, único sector que no sólo no ha logrado repuntar en 46 meses que van de la administración, sino que hoy se encuentra 4 mil 647 empleos por debajo del punto más crítico de la pandemia para este sector, en junio de 2020.

Y pese a todo, sigue siendo el segundo mayor empleador en el estado, sólo por debajo de los Servicios sociales y comunales, que incluyen a la burocracia estatal y municipales. Así que si en casi cuatro años de administración el gobernador David Monreal no pudo detonar sus cacareados «ejes tractores», ¿qué nos hace pensar que en lo que resta del sexenio lo logrará?
Lo bueno es que estamos en el «Año del Bienestar»…


