Sí: es tiempo de otras mujeres

Ni el aplauso obligado, ni la porra bajo amenaza, ni la sonrisa condicionada pueden considerarse muestras de afecto genuinas. Mucho menos la presencia «por instrucciones de…«.

Porque habrá que recordar que desde septiembre pasado, durante su gira para asistir a los informes de actividades en varios municipios, el gobernador David Monreal comenzó la promoción de la senadora Verónica Díaz Robles como su eventual sucesora en la gubernatura de Zacatecas para la elección de 2027.

Y fue también en el mes de septiembre que habría girado la instrucción (a algunos de manera directa y a otros a través de un tal «Zuñi«) al gabinete de la «nueva gobernanza» para poner a todo el aparato del estado y los recursos y programas de cada dependencia a disposición de la actual senadora, a quien deberían promover sí o sí en su aspiración a la candidatura a la gubernatura.

La instrucción también llegó a diputados y diputadas locales, a quienes se les habría exigido sí o sí su presencia en todos los eventos de informe de actividades de la senadora Verónica Díaz, los cuales arrancaron este jueves en el municipio de Apozol.

Pero a pesar de la instrucción, que incluyó a las coordinaciones administrativas de cada dependencia de la «nueva gobernanza», el arranque de la gira de informe de actividades apenas contó con la asistencia de las diputadas Lyndi Bugarín y Maribel Villalpando, y del diputado José Luis González Orozco. Funcionarios de primer nivel, ninguno.

Para escuchar un discurso en el que se insistió que «es tiempo de las mujeres», se sabe que habrían recurrido a la Delegación de Programas para el Desarrollo en Zacatecas que encabeza Adilene Rosales, para utilizar a Servidores de la Nación en la operación de acarreo. Y así será en cada informe regional.

La instrucción es llevar a un mínimo de 50 personas por comunidad a como dé lugar. ¿Y de dónde salen? Naturalmente, de los padrones de beneficiarios de los Programas del Bienestar.

No es la única irregularidad presuntamente constitutiva de delito en la que estarían incurriendo. También en la pinta de bardas por doquier (buena parte, sin los permisos correspondientes, como aquellos que le robaron en su momento al diputado federal Carlos Puente), en las que apenas se aprecia la leyenda «Vero Díaz Senadora«, sin especificar «primer informe de actividades«, lo que también podría constituir actos anticipados de promoción política (más en la propaganda distribuida con su imagen), que redundarían en una eventual cancelación de una candidatura en el próximo proceso electoral.

¿Y qué tal la presencia del presidente del Consejo Estatal de MORENA, Rubén Flores Márquez, en primera fila con todo y globos, en un descaro sin matices? Que le reclame la militancia, esa misma que no cree en sus cifras mucho muy optimistas de que la senadora Verónica Díaz cuenta con más del 50% de aprobación (sabrá Dios con qué encuestadora) y que respaldaría su aspiración a la candidatura a la gubernatura en el 2027. Con esos números, hasta le daría para ir por la vía independiente, ¿no?

Esa secta que tanto daño ha hecho a Zacatecas insiste en utilizar como bandera de campaña ese eslogan de que «es tiempo de las mujeres«. Y sí: es tiempo de otras mujeres, esas que hoy ni siquiera son tomadas en cuenta en mediciones de casas encuestadoras porque su trabajo se enfoca en el territorio, sin hacer olas porque «no son los tiempos».

Mientras en Apozol se vivía una alegoría de la Reina de Corazones y el cuento de «Alicia en el País de las Maravillas«, en el municipio de Jerez la diputada federal Julia Olguín concluía su gira de informes regionales de su primer año de actividades en la Cámara de Diputados.

Sin instrucciones, sin acarreo condicionado, sin utilizar el aparto de estado en su favor, Julia Olguín estuvo acompañada por quienes se han beneficiado de sus gestiones, principalmente por esos más de 55 millones de pesos en medicamentos para hospitales y clínicas en municipios, uno de los temas más sentidos por la población que sufre el desastre del IMSS-Bienestar.

Pero también estuvo arropada por el alcalde perredista Rodrigo Ureño, la diputada local (aún priísta) Dayanne Cruz, y principalmente el senador Saúl Monreal, quien en lugar de acompañar a su par de fórmula en Apozol, le levantó la mano a quien en el teatro Hinojosa gritaban «¡gobernadora!».

Esa muestra de respaldo llega cuando el menor de los Monreal, quien encabeza todavía gran parte de las encuestas para el 2027, se ha cuadrado con las recomendaciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, pese a representar la alternativa más fuerte dentro de la 4T contra una secta que tanto daño ha hecho a Zacatecas.

Haberle levantado la mano al grito de «¡gobernadora!» no es un signo menor: abre el camino para cambiar el eslogan porque «es tiempo de otras mujeres», esas que representan la alternativa ante una secta (ya ni siquiera una «nueva gobernanza») que ha gobernado cuatro años con la política del miedo, de la amenaza, de la ofensa, de la prepotencia y del terror.

Saúl Monreal lo dejó muy claro: Julia Olguín «es una mujer con experiencia, con trabajo, con resultados y con presencia en todo el estado. Es un perfil importante dentro de la vida política de Zacatecas«. Y por encima de todo, es un perfil al que hoy respaldan Saúl y Ricardo Monreal frente a la necedad y el desastre de David Monreal. Pero, pues, cada quién…