
Desde su campaña a la gubernatura, David Monreal se refería a «cuatro ejes tractores» (cualquier cosa que eso signifique) para detonar la economía de Zacatecas: industria, turismo, minería y campo. Y durante sus primeros tres años de gobierno, sólo las actividades agropecuarias se mantuvieron a flote a pesar de la «nueva gobernanza».
Hoy, a cincuenta meses de administración, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reporta un déficit de 1 mil 545 empleos menos que los que había al inicio del sexenio. Sin embargo, aunque la mayoría de las actividades económicas han mostrado mejoría luego del relevo en la Secretaría de Economía (SEZAC), en el último año ha habido retrocesos en el número de empleos formales en el campo.
Por una parte, no se cumplió el pronóstico que previó la semana pasada el titular de la SEZAC, Jorge Miranda Castro, sobre la caída de empleos formales producto de un tema administrativo en Seguridad Alimentaria (SEGALMEX), que habría rondado los 3 mil trabajadores, como tampoco el incremento de unos 2 mil empleos formales en el resto de las actividades económicas.
De acuerdo con los datos del IMSS, durante el mes de octubre se perdieron 950 empleos formales, lo que representa una disminución de apenas (-)0.5 por ciento. Y en la variación anual, esta caída fue de apenas 693 plazas laborales; es decir, (-)0.4 por ciento.


Lo curioso es que aún no se reflejan los movimientos administrativos de SEGALMEX, de lo contrario, estas bajas se habrían registrado en una pérdida de empleos formales en los Servicios Sociales y Comunales, que en el último mes sumaron 197 plazas y en el último año, 596.
No, lo que muestran las estadísticas del IMSS es que derivado de las estrategias hoy implementadas desde la SEZAC (portal del empleo, ferias del empleo mensuales, bolsa de trabajo, entre otras), en el último mes se habrían creado y/o formalizado 1 mil 472 empleos, y en el último año, 2 mil 775 empleos.
Porque la principal caída en el empleo formal se registró en Agricultura, Ganadería y Silvicultura, Caza y Pesca: 2 mil 422 trabajadores menos en el último mes, y 4 mil 127 en el último año. Y la generación y/o formalización de empleos en el campo ya no depende tanto de la SEZAC, sino más bien de la Secretaría del Campo (SECAMPO) que encabeza Luis Cervantes Viramontes.
Naturalmente, las actividades agrícolas están sujetas a las condiciones de temporal, pues no se ha avanzado mucho en la tecnificación. Sin embargo, ha sido sobre todo en los ultimos meses que se ha agudizado la crisis en el campo debido a diversos factores.
No han sido fortuitas las manifestaciones de productores ante los altos costos de la energía eléctrica y la falta de subsidios; concesiones para pozos agrícolas que no han sido regularizadas (y hablamos de más de 4 mil concesiones); precios de garantía que no garantizan buenos precios; la muy tardía entrega de semillas, fertilizantes e insumos y equipamiento, sin olvidar la eliminación de varios programas que antes les eran de mucha utilidad.
Se eliminaron los convenios con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y dejaron únicamente temas de salud animal y vegetal (y con bastantes limitaciones). Desapareció la Comisión Nacional de Zonas Áridas (CONAZA), el Instituto Nacional para el Desarrollo de Capacidades del Sector Rural (INCA Rural) y hasta el Fideicomiso de Riesgo Compartido (FIRCO).
Lo que quedó en apoyo al campo es un programa de diesel agropecuario que desapareció a nivel federal, y que la «nueva gobernanza» no ha tenido la capacidad para asimilar la alta demanda de productores locales.
Además, lo que era el PROCAMPO ahora lo maneja la Secretaría del Bienestar; el programa de fertilizantes, entre SADER y Bienestar; los subsidios para la cuota energética quedaron en una inoperante SADER; y Sembrando Vida lo operan entre SADER y Bienestar, aunque en Zacatecas es insignificante el número de beneficiarios.
Así pues, mientras la Industria Manufacturera y la Construcción muestran los primeros signos de recuperación en empleo formal (luego de tres años con puras pérdidas), el campo se está quedando atrás y si a ese tractor no le echan diesel, ¿cómo garantizar la seguridad alimentaria para las y los zacatecanos?
Subejercicios que no son subejercicios

De los más de 45.4 mil millones de pesos de presupuesto modificado (con ampliaciones) para este año, la «nueva gobernanza» devengó más de 29 mil 116 millones al 30 de septiembre, lo que dejaría pendientes por ejercer algo así como 16 mil 321 millones de pesos; es decir, un 35.9% del total del presupuesto modificado.
Aunque en los informes financieros este último monto se reporte como subejercicios, técnicamente se pueden denominar así una vez que ha concluido un ejercicio fiscal y queden recursos pendientes por ejercer y/o devengar.
Lo anterior viene a colación por la rueda de prensa que ofreció el senador Saúl Monreal, en la que cuestionó de qué sirve un incremento presupuestal desde la Federación si no hay la capacidad para ejercerlo. E hizo un llamado a revisar los subejercicios y la opacidad en el manejo de los recursos públicos, pues además de reflejar una grave falta de planeación y eficiencia administrativa, se correría el riesgo de devolver recursos a la Federación.
Sin embargo, no todo ese recurso pendiente por ejercer está fuera de la planeación, como acusa el senador Saúl Monreal, pues buena parte corresponde al pago de nómina (Capítulo 1000). No obstante, sí hay rezagos importantes en el ejercicio de recursos correspondientes a los Capítulos 4000 y 6000.
Por ejemplo, en el primer caso, en particular la partida 4400 de «Ayudas sociales», están pendientes por ejercer unos 269.7 millones de pesos; es decir, el 70.2% de los recursos etiquetados en esta partida. Y hablamos de un corte al 30 de septiembre.
Los rezagos más importantes corresponden a la Secretaría de Educación (SEDUZAC) que encabeza Gabriela Pinedo, con 111.9 millones de pesos pendientes; así como la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) que encabeza Bennelly Hernández, con más de 121 millones de pesos.
Lo preocupante es que se trata de rezagos más graves que en el mismo periodo de 2024, cuando la SEDUZAC tenía pendientes por ejercer apenas 46.8 millones, y la SEDESOL el total de su presupuesto para esta partida, pero que apenas era de 87.6 millones de pesos.
Si nos vamos a otra partida importante, la 6100 correspondiente a la obra pública en bienes de dominio público, la «nueva gobernanza» tendría pendientes por ejercer más de 922.1 millones de pesos, es decir, casi el 88.4% del presupuesto modificado que fue asignado a esta partida.
Como es natural, los rezagos más importantes corresponden a la Secretaría de Obras Públicas (SOP) que hoy encabeza Karla Mildret Montes Incháurregui, con más de 706.3 millones pendientes de ejercer (85.5% de su presupuesto modificado); y la Secretaría de Desarrollo Urbano (SEDUVOT) que encabeza Luz Eugenia Pérez Haro, con 142.8 millones (98.9% de su presupuesto modificado).
Para el mismo periodo del 2024, el rezago en la SOP alcanzaba los 688.7 millones, mientras en la SEDUVOT llegaba a los 116.9 millones de pesos. Así que no es gratuita la advertencia del senador Saúl Monreal en la posibilidad de caer en subejercicios, o la mala práctica de comprometer los recursos en la última semana del año a fin de no regresar recursos a la Federación. Pero con esos rezagos, ¿para qué quieren más dinero?


