2027 y el punto de quiebre

En la recta final del 2025, para variar, el «tema de temas» ya no es la inseguridad, como en años anteriores, sino el sector educativo, ese al que fallaron la «nueva gobernanza» y el gobernador David Monreal Ávila desde el primer día de mandato.

Luego de dos semanas en paro, apenas este fin de semana fue firmado el convenio para el incremento salarial en la Universidad Tecnológica del Estado de Zacatecas (UTZAC) correspondiente a este año. Porque la autoridad apenas revisó la suficiencia presupuestal para aportar su 50% en un esquema peso a peso con la Federación, cuando tuvo meses para hacerlo.

Sin embargo, el gran conflicto aún se encuentra en la Secretaría de Educación de Zacatecas (SEDUZAC) que encabeza Gabriela Pinedo Morales, quien ha hecho oootro llamado a la Sección 58 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) que lidera Marcelino Rodarte para liberar unos 350 planteles escolares que se mantienen en paro, en protesta por el opaco proceso de federalización de la nómina educativa.

Entre dimes y diretes, y mesas de trabajo que se instalan y se levantan así como así, no parece haber visos de pronta solución al conflicto, mucho menos cuando una parte de la «nueva gobernanza» ha decidido no meter las manos por una secta que tanto daño ha hecho a Zacatecas. Total: si solitos pudieron destruir el estado, solitos podrán resolver los problemas que generaron en más de cuatro años de administración, ¿no?

Pero más allá de que eventualmente se destraben los conflictos con el magisterio, no hay que perder una perspectiva: el punto de quiebre para la «nueva gobernanza» ha sido el sector educativo.

Aunque a muchos y muchas se les da eso de la memoria selectiva (o la corta memoria), no se olvida que el inicio de la actual administración fue un tanto atropellado con las protestas del magisterio ante la falta de pago de sus quincenas.

En aquel entonces se dijo que la administración del exgobernador Alejandro Tello había dejado las arcas vacías y que no había de dónde pagar a las y los maestros. Y que en un acto de responsabilidad, no recurrirían a deuda de corto plazo para cumplir con los compromisos salariales, por lo que la alternativa fue gestionar recursos del no tan naciente programa U080. Pero la realidad es que sus propios informes financieros revelaban un superávit de más de 2 mil millones de pesos y más bien fue falta de voluntad la que hizo estallar el primer conflicto.

A 51 meses del inicio de la actual administración, tal parece que en la «nueva gobernanza» (¿o era más bien la secta que tanto daño ha hecho a Zacatecas?) no han dimensionado hasta dónde puede impactar la mala relación que se ha tenido con el magisterio zacatecano.

Si lo vemos en términos de presupuesto, la SEDUZAC acapará para el próximo ejercicio fiscal más de 14 mil millones de pesos, que representan el 47.7% del presupuesto total del Poder Ejecutivo (que asciende a poco más de 29 mil 506 millones de pesos). Y a ese monto aún habría que agregar las asignaciones para tecnológicos y subsistemas educativos como el CECYTEZ o el COBAEZ, que también han sido el pan de cada día para la «nueva gobernanza».

No hay que pensar mucho para ver que manteniendo contento al magisterio zacatecano, no sólo se podría transitar mejor en una administración, sino que también hay mejores condiciones para ganar una gubernatura. Eso lo entendía a la perfección Ricardo Monreal Ávila, en cuya administración surgieron las primeras prebendas que hoy representan uno de los principales frenos en la federalización de la nómina educativa.

Pero la cerrazón de quienes hoy ostentan el poder para ceder a las exigencias del magisterio zacatecano (o al menos la Sección 58 del SNTE), en el preámbulo del proceso electoral 2026-2027 en el que se renovará la gubernatura de Zacatecas, es un mal factor en la fórmula de continuidad, mucho más si desde el Ejecutivo estatal se intenta imponer la postulación de una candidatura a como dé lugar.

Ante este escenario, quien tenga mejores números para su postulación (sin importar el partido o coalición que haga la postulación) no debe dejar de lado el impacto electoral que puede tener el tema educativo y el conflicto con el magisterio. Porque de presentar una buena propuesta, y cumplir con lo prometido (no hay que olvidar sólo prometer lo que se pueda cumplir), puede marcar una diferencia en las urnas, para bien o para mal.

Que no se olvide que, gracias al magisterio, David Monreal fue electo gobernador, y una vez en el cargo fue el primero en traicionar al magisterio zacatecano. Y lo ha seguido traicionando durante toda su administración. De otro modo no se explicaría por qué esta «nueva gobernanza» es la que más protestas (con todo y bloqueo de vialidades) ha acumulado en las últimas décadas.

El otro factor, también educativo, que podría incidir en la elección de 2027 es el rescate de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), que aunque complejo, tiene matices que sólo requieren voluntad y buena pericia.

Difícilmente se podrá resolver de un día para otro el adeudo histórico con el ISSSTE y el SAT (que ya supera los 4 mil 545 millones de pesos), pero en mucho ayudaría a la Máxima Casa de Estudios un incremento en la aportación estatal y, sobre todo, transparencia en la radicación de recursos provenientes del Impuesto para la UAZ (porque en el proyecto de Presupuesto de Egresos 2026 como que no cuadran las cifras).

Porque hablamos de más de 40 mil universitarios (entre estudiantes, docentes y trabajadores), la mayoría en edad de votar, que no sólo se beneficiarían de una mejora en las condiciones financieras de su alma mater con un ciclo escolar sin tantas interrupciones, sino que darían mayor estabilidad a la principal institución de educación superior pública en el estado para seguir siendo la principal opción de educación superior para quienes no pueden costear su formación en una institución privada.

Pero, pues, cada quién…