«Hasta que no te sientas cómodo estando solo, nunca sabrás si estás eligiendo a alguien por amor o por soledad». Sócrates.
La soledad no deseada es una problemática que afecta de manera creciente a muchas personas de todas las edades y en todas las regiones del mundo y que puede ocasionar consecuencias severas en la salud física y mental. El aislamiento social afecta actualmente a una de cada cuatro personas mayores y al menos uno de cada seis adolescentes está socialmente aislado o se siente solo.
El Padre Ángel, filántropo, fundador de Mensajeros de la Paz, condecorado con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia (1994), es el impulsor del “Día Internacional contra la Soledad No Deseada” para promover una sociedad en la que las personas no se sientan solas, en la que se promuevan las relaciones personales, la solidaridad y el bienestar emocional. Dice el Padre Ángel que “la soledad no se combate con alcohol ni con pastillas, la soledad se combate con compañía, con amor y con cariño”.
Dijo Aristóteles: “el hombre es un ser social por naturaleza”, es decir, a partir de nuestra interacción con los otros es que podemos desarrollar de la mejor manera posible nuestras capacidades. Primero lo hacemos con la familia, luego en la escuela y después en el trabajo.
Definir la soledad no es algo sencillo, sino más bien complejo, ya que muchas veces se relaciona con vivir solo (a), o como aislamiento social. Un aspecto clave es quizás reconocer que no todas las personas experimentan la soledad de la misma manera. Algunas personas pueden encontrar en la soledad un espacio seguro frente a las agresiones sociales.
Es fundamental explorar las capas y matices que aportan a la comprensión de la soledad y, en particular, de la soledad no deseada. La soledad no deseada implica una valoración negativa, es la que viene cuando no se tiene a nadie, sugiriendo una carencia afectiva o social que no satisface los deseos de la persona que la experimenta.
La soledad, desde el punto de vista psicológico, se define como la percepción que se tiene de sentirse solo. Es un estado de angustia y sentimiento de aislamiento, a pesar de que existan interacciones sociales con personas que estén alrededor de la persona que se siente sola.
Según la Real Academia Española (RAE), la definición principal de soledad es la “carencia voluntaria o involuntaria de compañía”, indicando que puede ser una elección (que se elija estar solo) o una condición impuesta (que se esté solo sin desearlo).
Por lo tanto, sentirse solo y estar solo son dos cosas distintas. Sentirse solo es una experiencia subjetiva, mientras que estar solo se mide de manera objetiva. Cuando una persona desea y elige estar sola, la soledad puede ser una experiencia gratificante, puede disfrutar la soledad para reflexionar, puede sentirse relajado y tranquilo.
La soledad deseada no implica necesariamente un deseo de experimentar malestar. En realidad, puede ser vista como una expresión de autonomía. El deseo de estar solo (a) en un momento específico puede estar relacionado con una necesidad temporal de autonomía y espacio personal. En este sentido, la soledad deseada es una afirmación de la capacidad de las personas para tomar decisiones sobre su propio bienestar emocional y una forma de mantener el equilibrio.
La soledad en adultos mayores
Existen distintos tipos de soledad que afectan de forma diferente a cada persona adulta, según su historia de vida, sus relaciones y su estado emocional. Identificarlos permite comprender mejor el origen del malestar y aplicar soluciones más ajustadas.
Las causas más frecuentes de la soledad no deseada en adultos mayores están asociadas al envejecimiento, la viudez, la pérdida de amistades cercanas, estos duelos pueden provocar tristeza intensa, insomnio o sensación de vacío, esta es una soledad emocional.
El sentimiento de soledad puede ir acompañado de pesar y melancolía por la ausencia, muerte o pérdida de una persona. Aunado a ello, puede haber sentimientos de abandono, desamparo, aislamiento e incomunicación. Sin embargo, la mejor manera de honrar la pérdida de un ser querido es vivir contento.
Al finalizar la vida laboral muchas personas dejan de sentirse útiles o pierden el contacto con compañeros, vecinos o familiares, lo que puede dar paso al aislamiento social en el adulto mayor si no se generan nuevas actividades o vínculos. De igual forma, las limitaciones físicas les dificulta salir de casa y/o mantener relaciones sociales, terminando aislado.
El distanciamiento de hijos y nietos, el poco contacto con la familia agrava la sensación de soledad, de desconexión, percepción de inutilidad o de que ya no es necesario para nadie, sienten que han perdido su rol familiar.
No siempre es fácil identificar que una persona mayor se siente sola. Muchas veces lo ocultan por no preocupar a sus seres queridos. Si una persona mayor deja de participar en actividades que antes disfrutaba, muestra desgano o evita salir de casa, puede estar experimentando soledad o aislamiento.
Hay muchos factores que influyen en que cada vez sean más personas las que se encuentran solas y aisladas socialmente. Un mayor número de hogares unipersonales, el trabajo a distancia, el incremento de las redes sociales, entre otros, incrementan la soledad y sus consecuencias.
¿Cómo disminuir la soledad no deseada?
Todos podemos colaborar para reducir la soledad no deseada, promoviendo la vida social de los adultos mayores, fortaleciendo la interacción con familiares y amistades retomando el contacto directo.
Participando en actividades grupales, como deportes, reuniones, clases, visitas a museos, teatro, cine, baile. Cuidar la salud mental en caso necesario asistiendo a terapia o a grupos de apoyo. Encuentros en cafés, clubes de lectura o centros sociales, organizar convivios con grupos afines.
Al gobierno le corresponde: crear instrumentos para medir la soledad en adultos mayores e impulsar programas de acompañamiento para personas mayores, desempleadas o en riesgo de exclusión; fomentar espacios comunitarios como centros culturales, parques con mobiliario adecuado; organizar campañas de concienciación sobre la soledad no deseada y su impacto en la salud.
Al sector empresarial y organizaciones les compete: incentivar actividades grupales que fortalezcan la cohesión social; combinar el trabajo a distancia con el presencial para evitar el aislamiento; promover voluntariados para que todos participen en proyectos sociales contra la soledad.
No debemos olvidar que la soledad y el aislamiento social no son sólo estados emocionales, también pueden ser letales. Es necesario reducir la estigmatización, revalorizar a las personas mayores como un activo social para avanzar hacia una sociedad más inclusiva, resguardar su salud física y mental.
A nuestros queridos amigos y lectores, les deseo que pasen felices fiestas decembrinas y el año que está por iniciar Dios los colme de bendiciones. Hasta el próximo año, Dios mediante.


Gracias Dina ! Te deseo una feliz navidad y un inmejorable año nuevo.
Un abrazo de corazón ❤️