Para la UAZ, austeridad

Foto: Esther Consuegra

El 2026 será tal vez un año decisivo para la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), pero particularmente para el rector Ángel Román Gutiérrez, hoy heredero del desastre que le dejó su antecesor Rubén Ibarra Reyes.

En lo inmediato, tiene encima la presión de gestionar algo así como 480 millones de pesos para cerrar este ejercicio fiscal, y también en el corto plazo cabildear una mayor asignación presupuestal para la Máxima Casa de Estudios para el próximo año.

El tema no es cosa menor. De acuerdo con el proyecto de Presupuesto de Egresos estatal 2026, para la UAZ se contempla una asignación de 2 mil 600 millones 736 mil 111 pesos, es decir, un crecimiento de apenas 0.2% respecto al presupuesto asignado este año, es decir, apenas 5.1 millones de pesos más.

Se trata del menor incremento presupuestal para la Universidad en lo que va de la «nueva gobernanza», un incremento que contrasta con la variación en el último año que fue del 6.41% (unos 156.3 millones de pesos), la más alta en lo que va de la actual administración estatal.

Y a pesar de este crecimiento presupuestal, la UAZ aún requiere 480 millones para cerrar el año. Entonces, ¿cómo vendrá el déficit para el 2026? Porque el monto propuesto ni siquiera cubre la inflación, mucho menos ha de cubrir el incremento salarial de cada año al menos para el cuerpo docente.

Como primero es lo primero, Ángel Román estuvo en la Ciudad de México acompañado por el gobernador David Monreal y la secretaria de Finanzas, Ruth Angélica Contreras, para reunirse con la subsecretaria de Egresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Bertha Gómez Castro, y gestionar el recurso necesario para cerrar este ejercicio fiscal. O al menos eso se informó oficialmente.

Si se logra o no, no pasará mucho para saberlo, pues faltan seis días para la siguiente quincena (la penúltima del año) y el comienzo del pago de aguinaldos y otras prestaciones. Y el tiempo corre.

Al mismo tiempo, la secretaria general del Sindicato de Personal Académico (SPAUAZ), Jenny González Arenas, acudió a la audiencia con la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la 65 Legislatura para pelear por un mayor presupuesto para la Universidad.

Para la líder sindical, la respuesta es que el estado aporte lo que no pone la Federación, porque además en sus cuentas el estado ha quedado a deber a la Máxima Casa de Estudios, pues del presupuesto proyectado para el siguiente año, 633.4 millones de pesos corresponden a la aportación estatal (y de ese monto, 311.8 millones son únicamente del impuesto para la UAZ). Sin embargo, la aportación estatal apenas alcanza el 24.36% cuando ya debería ascender a 35.7% del presupuesto total de la Universidad.

Ojalá todo fuera como extender la mano para pedir y pedir, no obstante, la UAZ (particularmente la administración central) también ha quedado a deber en materia de transparencia para que la población sepa en qué se ha gastado cada peso asignado en el presupuesto.

No es que sea secreto que hay muchos casos de servidores universitarios con percepciones altísimas, pero que ni siquiera reúnen los requisitos para ocupar un cargo de dicha naturaleza, de acuerdo con la Ley Orgánica. ¿Cuánto le impactan estas percepciones al presupuesto de la Universidad?

Tal vez este haya sido un factor determinante para que en la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública hayan determinado que para la UAZ habrá austeridad sí o sí. De otro modo, no habrá mayor presupuesto, mucho menos si no hay voluntad para transparentar cómo se ejerce el recurso.

Lo más divertido es que en días pasados el rector Ángel Román habría solicitado un «rescate» al SPAUAZ para cerrar este ejercicio fiscal. ¿Cuál fue el problema? Que la líder sindical Jenny González está denunciada por el manejo de recursos de la Fundación mediante la cual se adquirió un nuevo inmueble para el Sindicato. Y mientras nos e resuelva ese juicio, González Arenas no puede mover un solo dedo para rescatar a la Universidad. ¿Balazo en el pie?

Para el IEEZ, también austeridad

Donde también se cuecen habas es en el Instituto Electoral del Estado de Zacatecas (IEEZ), donde no sólo han llorado para el cierre de este ejercicio fiscal, sino que también pide más recursos para el 2026.

Y es que en el proyecto de Presupuesto de Egresos estatal se contempla una asignación por 175 millones 115 mil 333 pesos para el órgano electoral, de los cuales 101 millones 126 mil pesos corresponden al financiamiento público para partidos políticos.

Eso significa que para el funcionamiento del IEEZ quedarían algo así como 73 millones 989 mil 333 pesos, pero el Consejo General está rogando por 125.6 millones de pesos para el próximo año: 90.5 millones para gasto ordinario y 35.1 millones para gasto electoral. Como quien dice, ocupan poco más de 51.7 millones de pesos más que el monto proyectado para el siguiente año.

El gran problema es que las percepciones salariales de las y los consejeros electorales en todo contravienen a las disposiciones sobre austeridad, particularmente el consejero presidente Manuel Frausto Ruedas, que cada mes se llevará unos 150 mil pesos mínimo (según el tabulador incluido en los anexos al Presupuesto de Egresos), cuando las percepciones brutas del gobernador David Monreal apenas superan los 115 mil pesos mensuales.

Tal vez si hubiera voluntad del Consejo General para reducirse sus ingresos habría también la voluntad para incrementarles el presupuesto en las otras partidas que sí son necesarias para el funcionamiento de una democracia. Pero, pues, cada quién…