
Haber llegado a su quinto año de gobierno con más del 50% de desaprobación de la ciudadanía no debería ser cosa menor para el gobernador David Monreal, menos cuando recién concluye el denominado «Año del Bienestar» y se encuentra en el último tramo de su administración, tramo en el que difícilmente podrá revertir la percepción de la ciudadanía sobre su mandato.
Del desastre conocido en el sexenio de la «nueva gobernanza», pocos factores son rescatables como acciones positivas, y aún así penden de un hilo en casos específicos.
Por una parte, entre los factores positivos de la actual administración, se puede mencionar el correspondiente a la deuda pública «heredada», y aunque sigue siendo de las más caras en todo el país (en diez años se han pagado casi 6 mil millones de pesos en puros intereses contra poco más de mil millones abonados a capital), se ha cumplido con el compromiso de no contratar más deuda y mucho menos un refinanciamiento o reestructura que impacte en el costo de la deuda actual, que ronda los 6 mil 446 millones de pesos.
Además, en materia de finanzas, es destacable el incremento en la recaudación propia hasta en 78.13%, al pasar de unos 2 mil 427.3 millones de pesos en 2021 a 4 mil 323.9 millones en 2025. Lo anterior, aunque sustentado en un aumento en la recaudación por Impuesto sobre Nómina, también impacta en la fórmula de distribución de recursos federales para Zacatecas. Y esas son buenas noticias. Que esos recursos se apliquen en tiempo y forma, y en las prioridades de la población, ese ya es otro cantar.
En segundo lugar, la estadística oficial de homicidios dolosos refleja una notable disminución en la comisión de este delito, de hasta (-)71.1% en el último año, luego de un «Año de la Paz» bastante cuestionable. No obstante, este indicador no ha permeado lo suficiente entre la población para que ésta se sienta más segura, y aunque la estadística del INEGI sugiere una ligera disminución en la percepción de inseguridad, el reto se convierte en una lucha diaria que podría revertir las cifras ante cualquier descuido.

¿Hay la fuerza policial necesaria para mantener estos indicadores?, ¿por cuánto tiempo?, ¿podría incidir el proceso electoral en puerta? Después del actuar de la Fuerza de Reacción Inmediata Zacatecas (FRIZ), que acumula serias quejas de violaciones a derechos humanos (por decir lo menos), ¿puede la población zacatecana confiar en sus policías?
También en materia de seguridad, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas dependiente de la Comisión Nacional de Búsqueda refiere una disminución de hasta 52.71% en el número de casos en el último año, al pasar de 1 mil 70 personas desaparecidas, no localizadas y localizadas en 2024, a sólo 506 casos en 2025.
Sin embargo, algo deberá hacer la «nueva gobernanza» para fortalecer la coordinación con los colectivos de búsqueda, que han denunciado que en las tareas en campo las coporaciones ya demoran hasta cuatro horas o más en llegar al sitio donde se realizan hallazgos, lo que pone en riesgo la seguridad y la vida de quienes integran los colectivos de búsqueda.
Por último, un tema que podría ser contradictorio es el empleo formal. Porque si bien desde la llegada de Jorge Miranda a la Secretaría de Economía (SEZAC) se ha contenido la pérdida de plazas laborales, en gran parte esta dinámica negativa es producto de la pésima gestión de su antecesor Rodrigo Castañeda.
Quizá la noticia más alentadora de que el rumbo en la conducción del desarrollo económico comienza a dar frutos positivos es la estadística del empleo formal en diciembre de 2025, un mes que históricamente registra pérdida de empleos.
Al cierre del año pasado se documentó una baja de apenas 743 empleos formales, la menor pérdida en los últimos 12 años, pues en diciembre de 2013 la disminución fue de 441 empleos formales. En la última década, cada mes de diciembre se registraban pérdidas superiores a los mil empleos, particularmente en diciembre de 2022, cuando se documentó una caída de 2 mil 443 plazas laborales.
Entonces, hoy algo están haciendo bien desde la SEZAC para romper con esta dinámica negativa. No obstante, se ve difícil romper con un indicador clave: a 52 meses de la «nueva gobernanza» sigue habiendo un déficit de 963 empleos formales respecto al número de trabajadores que se tenían al inicio de la administración. ¿Cuál será la meta al cierre del sexenio?
Partiendo de este escenario, con un Paquete Económico 2026 ya aprobado y con la próxima presentación de la agenda de acciones que integrarán el «Año del Progreso» (cualquier cosa que eso signifique para la actual administración), ¿qué pueden esperar las y los zacatecanos a estas alturas del sexenio?, ¿más programas asistenciales o de transferencias de recursos?, ¿o acciones concretas para garantizar el derecho a la salud, o incluso para reactivar el campo, el turismo y la industria?
En última instancia, queda la esperanza en que ya falta poco para que termine el que ha sido quizá el peor sexenio en la historia de Zacatecas. Pero, pues, cada quién…
Escenarios políticos cambiantes
El cierre de 2025 también trajo encuestas a diestra y siniestra, a cual más de dispares y difundidas a conveniencia. Y aunque en MORENA siempre han alegado que las encuestas son factor determinante para la asignación de candidaturas, sobran los ejemplos en los últimos tres procesos electorales en los que dichas mediciones fueron sustituidas por acuerdos en lo nacional.
De otro modo no se entendería que, más recientemente, en la fórmula al Senado hubieran llegado Verónica Díaz y Saúl Monreal, cuando las preferencias eran encabezadas por Soledad Luévano y Ulises Mejía Haro, que al final quedaron como diputados federales.
Para la próxima elección de 2027 el escenario más referido es que se mantendrá al menos la coalición MORENA-PT-PVEM, aunque se mantenga en duda quién podría encabezar la candidatura y si ésta sería asignada a hombre o a mujer.
Hay otro escenario en el que dicha coalición se rompe, al menos por la parte del Partido del Trabajo, y se ha mencionado que la candidatura naturalmente sería para la actual senadora Geovanna Bañuelos.
¿Y si dicha candidatura fuera encabezada por el senador Saúl Monreal? Porque no sólo lo permitiría el vacío legal en aquello del anti-nepotismo electoral que aplicará MORENA en sus propias candidaturas para el proceso electoral del 2027 (además del veto explícito de la presidenta Claudia Sheinbaum), sino que el senador ya fue militante del PT en Zacatecas, un partido que a nivel nacional sigue siendo parte de la 4T.

En contraparte, son cada vez más las voces que juran que la senadora Verónica Díaz ya cuenta con el respaldo del clan (algo que va más allá del gobernador David Monreal) en su aspiración a lograr la candidatura a la gubernatura por MORENA, y que incluso ha bajado la instrucción al gabinete de la «nueva gobernanza» para alcanzar los números en las encuestas que hoy se realizan.
Así comienza este 2026. Y que Dios nos agarre confesados…


