Muy bonito todo

No es que uno quiera desconfiar, pero la «nueva gobernanza» ha decepcionado tantas veces que la «Agenda del Progreso» anunciada este jueves por el gobernador David Monreal es más un conjunto de buenas intenciones en apariencia alineadas con el Plan Estatal de Desarrollo, sin metas ni indicadores claros para evaluar el «progreso y desarrollo» prometidos.

Lo previsible lo advertimos en este espacio el mismo jueves: la dichosa agenda enmarcada en el «Año del Progreso» prácticamente se trata de un Programa Operativo Anual (POA), con el mote adicional «del progreso» para unas 400 acciones, programas y actividades a realizar. Nada más que con gran ausencia de metas e indicadores (con contadas excepciones) para evaluar, paradójicamente, el progreso cacareado en el discurso.

Sin sorpresas, el gobernador David Monreal sustentó su mensaje en el «Año de la Paz» y el «Año del Bienestar», destacando particularmente avances en la reducción de homicidios dolosos y otros delitos del fuero común; la reducción de la pobreza (un 14%) en un periodo de seis años; crecimiento del PIB 2024 y «finanzas sanas», en especial luego del incremento en la recaudación propia (a qué costo).

En parte, la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) que este viernes da a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) da la razón a la «nueva gobernanza» en materia de seguridad, pues al cierre de 2025 Zacatecas se ubicó en el lugar 20 a nivel nacional con mayor percepción de inseguridad, mientras Fresnillo bajó hasta el lugar 24, luego de un par de años en los que ambas ciudades no salían de los primeros cinco lugares con mayor percepción de inseguridad.

Sin embargo, más allá de los resultados que se han tenido en el «tema de temas», como que resulta chocante el discurso del gobernador David Monreal cuando insistía en que la violencia heredada ahuyentó inversiones y detuvo el desarrollo de Zacatecas. Pero que ahora, como ya se respira paz y bienestar, Zacatecas está en el momento perfecto para insertarse en el desarrollo nacional y en la senda del progreso. ¡Ter-nu-ri-ta!

Lo que de verdad resultó risible es el anuncio de que, en este 2026 «Año del Progreso», se espera una inversión privada directa de 3 mil 500 millones de dólares que derivarán en la generación de cerca de 31 mil empleos.

¿Por qué lo irrisorio? Porque durante todo el sexenio se cacarearon cartas de intención para invertir miles de millones de pesos de la iniciativa privada, en tiempos de Rodrigo Castañeda Miranda al frente de la Secretaría de Economía, y nunca se vio claro sobre dichas inversiones. Y eso que ya se notaban los resultados de la estrategia de pacificación (risas grabadas).

Además, y no menos importante, ¿cuántos de esos 31 mil empleos se generarán en lo que resta de esta administración? Porque haciendo un balance, con datos oficiales del IMSS, durante el sexenio de Miguel Alonso Reyes se crearon 35 mil 492 empleos formales; en el quinquenio de Alejandro Tello la cifra disminuyó a 24 mil 650 empleos creados, mientras que con David Monreal llevamos un déficit de 963 empleos respecto al número de trabajadores al inicio de la administración. Sí se nota que vamos en la ruta del progreso, ¿verdad?

Sobre este tema habría que destacar un punto fundamental que nunca ha sido mencionado en el discurso del gobernador David Monreal: se atribuye a la violencia como principal factor que ahuyentó las inversiones y la generación de empleos. Sin embargo, se omite el impacto que tuvo la pandemia del COVID-19 y la ausencia de estrategias para recuperar lo que se perdió.

Pongamos como ejemplo la epidemia de influenza AH1N1, que tuvo su impacto durante el sexenio de la exgobernadora Amalia García Medina. En aquel entonces, según datos oficiales, en Zacatecas el impacto fue de apenas 526 empleos perdidos, más una contención en el ritmo de crecimiento en los dos meses posteriores.

En el caso de la pandemia por COVID-19, en Zacatecas se llegaron a perder hasta 5 mil 721 empleos, pero al cierre del quinquenio de Alejandro Tello ya se habían recuperado y hasta se crearon 4 mil 216 empleos más de los que se tenían antes de la pandemia, cuyo término fue declarado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) hasta mayo de 2023.

¿Qué hizo la «nueva gobernanza» para abatir los efectos de la pandemia en materia económica y laboral antes de declarar el término de la pandemia? Turismo con cargo al erario

Y así podríamos seguir cuestionando la larga lista de 400 y tantas acciones, programas y actividades anunciados en la «Agenda del Progreso», con indicadores y datos oficiales que desmiuenten el discurso de la «nueva gobernanza» y la burbuja en la que sigue viviendo el gobernador David Monreal.

De los escasos anuncios que podrían significar algo positivo para el estado (y que en apariencia parecen mejor planificados), es natural que exista la duda sobre si llegarán a realizarse o si, como ha ocurrido hasta el momento, serán una gran decepción.

Finalmente, cómo entender la paz, el bienestar y el progreso (particularmente el progreso) cuando sus cimientos incluyen la opacidad y la corrupción, cuando los beneficios sólo llegan a unos cuantos, o cuando el condicionamiento y los aplausos han marcado la política pública de la «nueva gobernanza».

En definitiva, si esta «Agenda del Progreso» es el préambulo del fin del sexenio, queda claro cómo quiere ser recordado el gobernador David Monreal. Pero, pues, cada quién