
La reforma al Artículo 41 Constitucional que establece como causal de nulidad electoral la injerencia o intromisión extranjera fortalece la democracia y la capacidad del Estado mexicano para defender la voluntad popular, afirmó la senadora Geovanna Bañuelos.
Al fijar posicionamiento a nombre del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, la senadora por Zacatecas sostuvo que los cambios aprobados por el Pleno del Senado, actualizan las instituciones frente a desafíos contemporáneos y protegen a más de cien millones de mexicanas y mexicanos que tienen derecho a participar en elecciones libres de cualquier influencia externa.
“Además, envía un mensaje claro dentro y fuera del país: las decisiones fundamentales de México las toman las y los mexicanos. La voluntad popular no puede convertirse en territorio de disputa internacional. Y porque México no es el patio trasero de nadie”, enfatizó.
Geovanna Bañuelos advirtió que a diferencia de la etapa neoliberal en México, donde se normalizaron prácticas antidemocráticas como el fraude electoral, la compra de votos y el uso faccioso de recursos públicos, entre otros. Hoy existen nuevas formas de injerencia mucho más sofisticadas y peligrosas provenientes del exterior.
“Hoy podemos dar cuenta que las presiones no siempre llegan con tanques ni con invasiones militares. Llegan a través de campañas digitales coordinadas desde el extranjero, operaciones de desinformación, financiamientos opacos, espionaje político, manipulación algorítmica, ataques cibernéticos y estrategias internacionales diseñadas para alterar la voluntad popular”, mencionó.
En ese sentido, dijo que la reforma al Artículo 41 de la Carta Magna no es un ajuste técnico ni una modificación menor al sistema electoral. Sino una definición histórica del Estado mexicano frente a una realidad mundial que ya alcanzó a todas las democracias: la intervención e injerencia extranjera en los procesos electorales.
Señaló que de acuerdo con la experiencia internacional, ninguna democracia está exenta y puede ser alterada, por lo que México tiene la obligación de aprender para fortalecer sus instituciones antes de que sea demasiado tarde.
“México conoce perfectamente las consecuencias de la intervención extranjera. Nuestra historia está marcada por invasiones, imposiciones, bloqueos, presiones diplomáticas y episodios en los que intereses externos intentaron definir el rumbo nacional por encima de la voluntad de las y los mexicanos”, señaló.
En este sentido, Geovanna Bañuelos enfatizó que la defensa de la soberanía no es una consigna ideológica, es una condición indispensable para la existencia misma de la democracia.
Y justo de eso se trata la reforma aprobada: de cerrar una puerta que nunca debió permanecer abierta. De garantizar que la renovación de los poderes públicos dependa exclusivamente de la decisión libre y soberana del pueblo mexicano. De proteger la autenticidad del sufragio frente a amenazas que hace apenas algunos años ni siquiera existían.
“Nunca antes en la historia había sido tan sencillo intentar influir en millones de personas desde miles de kilómetros de distancia. Nunca antes un grupo de interés extranjero había tenido tantas herramientas tecnológicas para intervenir en la conversación pública de otro país. Nunca antes la manipulación de información había alcanzado los niveles de sofisticación que observamos actualmente”, advirtió la legisladora.
La líder parlamentaria recordó que la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo de México y la voluntad popular no puede convertirse en territorio de disputa internacional.
“Ese es el fondo de esta reforma, defender la voluntad popular, defender la independencia nacional y defender la democracia mexicana frente a cualquier intento de subordinación externa. No vamos a permitir que intereses ajenos decidan el futuro político de nuestra nación”, concluyó.
