
El avance de la derecha en Latinoamérica en los últimos años, en parte, se debe al intervencionismo de Estados Unidos y al monstruo de un capitalismo rapaz que requiere pobreza para mantener su esquema de explotación.
Sin embargo, la izquierda en Latinoamérica en mucho ha abonado a su propia extinción, encumbrados en soberbia y un aparente manto de pureza ideológica, sin lugar a la autocrítica y la corrección.
Lo que está haciendo Clara Brugada como jefa de Gobierno en la CDMX es un ejemplo de lo más elocuente sobre MORENA en tiempos de crisis: un maquillaje rancuano para problemas estructurales.
Y no se trata de clasismo, como acusa la morenista. Porque no importa el color del que esté pintando toda la Ciudad de México, en vísperas del Mundial de Futbol 2026, mientras se dejan de lado las constantes fallas del transporte público, la atención de calles y vialidades, la seguridad, la economía y hasta la gobernabilidad.
Reconocer los problemas y tener la voluntad para corregirlos daría mayor credibilidad a un movimiento que insiste en esconderlos. Y si esta coyuntura no es un golpe de realidad para cambiar el rumbo, vaya futuro le espera al país.
Este fin de semana, mientras en Yucatán la presidenta Claudia Sheinbaum insistía que «ningún servidor público deshonesto puede ocultarse bajo el manto de la Cuarta Transfomación«, en Chihuahua la dirigente nacional de MORENA, Ariadna Montiel, y el secretario de Organización, Andy López Beltrán, eran recibidos con protestas por su intención de llevar a la gobernadora Maru Campos a juicio político mientras se hacían de la vista gorda con las acusaciones en contra del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
O el manto protector brindado a Cuauhtémoc Blanco, o a Félix Salgado Macedonio, o a Adán Augusto López, y así le podríamos seguir con una larga lista de morenistas al grito de «¡no estás solo!«.
El reciente cambio en la dirigencia nacional del partido es otro ejemplo elocuente de ese maquillaje rancuano para problemas estructurales al interior de MORENA. Porque el relevo entre Luisa María Alcalde y Ariadna Montiel, más que corregir el rumbo, empieza a agudizar las fracturas.
A su llegada al CEN, Ariadna Montiel empezó a meter a su gente en áreas estratégicas y en los escasos días que ha ocupado la dirigencia nacional, ya hay visos de que las cosas no van por buen camino.
En la antesala de que se anuncien las prepreprepreprecandidaturas a las gubernaturas en las 17 entidades que renovarán cargo (o eso que denominaron coordinaciones de los comités de defensa de la 4T), Montiel Reyes ha hecho valer los amarres con gobernadores y gobernadoras para designar a quienes les vayan a suceder en el cargo.
Al menos así lo demuestran las recientes resoluciones sobre algunos perfiles de aspirantes a dichas posiciones, como en el caso de Cruz Pérez Cuéllar o Andrea Chávez, quienes aspiran a la candidatura a la gubernatura de Chihuahua y flanquearon a la dirigente nacional y al secretario de Organización, Andy López Beltrán, en la marcha de este fin de semana, luego de que sus expedientes fueron declarados sobreseídos.
Su caso no es el primero ni será el último. De hecho, el sentido de las resoluciones es un tema que muy pronto pondrá en alerta a la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Ciltali Hernández, porque contradicen aquello de que «ningún servidor público deshonesto puede ocultarse bajo el manto de la Cuarta Transfomación».
Y al parecer, al interior del CEN, este cambio de dirigencia en MORENA no fue para bien. Porque al menos con Luisa María Alcalde había apertura para exponer y consultar el sentido de cada resolución y expediente, valorando los escenarios positivos y negativos.
Pero esa confianza ya no existe con Ariadna Montiel, más ocupada en fastidiar al personal jurídico de MORENA, al que probablemente ya no le renueven el contrato con tal de meter a sus propios perfiles que, sin chistar, emitan resoluciones a modo.
El tema también debería poner en alerta a MORENA en Zacatecas, no tanto por el hecho de que hasta el momento no se haya presentado una sola denuncia o queja, sino porque eventualmente se abrirán expedientes para favorecer a una secta que tanto daño ha hecho a Zacatecas (por instrucciones de Ariadna Montiel) y relegar o detener a cualquier otra opción política contraria a los amarres de la dirigente nacional del partido.
En el fondo, este proceder no va a garantizar que a las candidaturas lleguen perfiles sin antecedentes, una visión contraria a la exigencia de la presidenta Claudia Sheinbaum para el próximo proceso electoral, pero también de sus aliados de la coalición: el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México.
Por encima de todo, de continuar este proceder de Montiel Reyes, pondrán en bandeja de plata todos los elementos para que Estados Unidos intervenga en nuestro país y le abran paso a una derecha muy cutre. Pero, pues, cada quién…


