A territorio

Días antes del relevo en la dirigencia nacional de MORENA, antes de la designación de Ariadna Montiel por la que todos fingimos sorpresa, la presidenta Claudia Sheinbaum habría tenido un breve encuentro con la senadora zacatecana Geovanna Bañuelos, quien habría expresado su deseo de ser incluida en las mediciones de la coalición como aspirante a la candidatura a la gubernatura.

Corta de palabras, la instrucción de Sheinbaum Pardo habría sido muy clara: «vaya a territorio«. Misma indicación que ha dado al propio gabinete presidencial. Misma instrucción a la estructura de MORENA una vez que Montiel Reyes asumió la dirigencia nacional del partido.

Sin embargo, el caso de la senadora zacatecana tiene otro matiz. Porque en Palacio Nacional, el diagnóstico de Zacatecas no es muy optimista para la asignación de la candidatura a la gubernatura.

Ya desde la gestión de Luisa María Alcalde en la dirigencia nacional partidista, había fuertes presiones para impulsar la aspiración de la senadora Verónica Díaz Robles mientras la Presidenta pujaba por la aspiración del diputado federal Ulises Mejía Haro.

Con el relevo en la dirigencia nacional de MORENA, estas presiones no cedieron, sino que incrementaron su fuerza y están a nada de invocar un supuesto «derecho al veto» para manipular el escenario electoral para el partido en Zacatecas.

Sólo que en esa fórmula alguien olvidó que aún van en coalición, como recordaron recientemente las cúpulas del Partido del Trabajo (PVEM) y del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en reunión privada con Claudia Sheinbaum y la actual presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlali Hernández.

En dicha reunión, en la que habrían participado los senadores Manuel Velasco y Alberto Anaya, ambos habrían insistido a la Presidenta que para mantener la coalición, el PT y el PVEM requerían por lo menos dos espacios en las candidaturas a las gubernaturas: San Luis Potosí y Zacatecas. Y no había lugar a discusión.

Aunque en dicha reunión hubo quien apelaba a dejar San Luis Potosí y Zacatecas como cuotas para el PVEM, el acuerdo final habría sido dejar el primero al Partido Verde y el segundo, al PT, con la condición de sus aspirantes a la candidatura tuvieran el respaldo en las mediciones que se levantarían posteriormente, las dichosas «encuestas».

No fue gratuita la instrucción de Claudia Sheinbaum de «salir a territorio», en especial a la senadora Geovanna Bañuelos. Ante la posibilidad de que prosperen los «vetos» de uno y otro lado, sobre todo con Ariadna Montiel en la dirigencia nacional de MORENA, Zacatecas requeriría una tercera opción que no sólo salvara el obstáculo de dichos «vetos», sino que también satisfaciera a las cúpulas de la coalición y, al mismo tiempo, cumpliera con el criterio de paridad.

Ese habría sido el acuerdo respecto a Zacatecas, lo mismo que para San Luis Potosí, a dos semanas de que el CEN de MORENA comience con el registro de aspirantes a las coordinaciones estatales de los comités de defensa de la Cuarta Transformación, o lo que es lo mismo, sus prepreprepreprecandidaturas a las gubernaturas.

Habrá que ver si para entonces, la senadora Geovanna Bañuelos trabajó lo suficiente en territorio como para justificar su aspiración respaldada en las mediciones que realice MORENA en su proceso interno. De ser el caso, el escenario no pinta bien para una secta que tanto daño ha hecho a Zacatecas. Y-la-que-so…

«Zuñi», gobernador

A propósito de sectas, hay quienes se subieron a un ladrillo y se marearon, pero en parte fue porque alguien les permitió encumbrarse para sentirse empoderados.

Hasta dónde llegará su alucinamiento que este fin de semana, en los preparativos para la celebración por los dos años del triunfo de Claudia Sheinbaum en las urnas, un tal «Zuñi» advirtió a la burocracia zacatecana (e incluso a la estructura de Servidores de la Nación acarreados a la Plaza de Armas) que en 2033 él será gobernador de Zacatecas.

Sí, así como lo lee. Con su característica educación, el tal «Zuñi» aseguró que en 2027 la senadora Verónica Díaz Robles será gobernadora de Zacatecas. Y él le acompañará en el gabinete, nuevamente como jefe de Oficina del Gobernador (o en este supuesto, Gobernadora). Y de ahí él seguirá como su sucesor.

Por supuesto, le respalda una amplia trayectoria al funcionario más honesto de la administración, caracterizado por el respeto a las y los servidores públicos, por las buenas relaciones con la iniciativa privada, por el endurecimiento de las medidas anticorrupción implementadas en la «nueva gobernanza», por fomentar los principios de austeridad y racionalidad en el gasto, y sobre todo, por impulsar una nueva cultura del servicio público con calidad y calidez humana, con eficacia y eficiencia, y con respeto a los derechos humanos.

Esa es la alternativa para nuestra entidad: una secta que lleva cinco años haciendo daño a Zacatecas, y que podría hacer aún más daño durante 12 años más. Pero, pues, cada quién

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