¿Candidaturas de unidad?

La designación de Manuel Jesús Zavala Salazar como nuevo secretario de Organización de MORENA, en relevo de Andy López Beltrán, envía señales a la militancia que hacia afuera parecerían insignificantes, pero que al interior del partido son bastante significativas.

Quien hasta este lunes fuera secretario de Movimientos Sociales, según fuentes al interior del partido, no se distinguió por ser un perfil brillante. Su tarea era similar al trabajo que desempeña un área de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) encargada de atender a sectores y organizaciones como el magisterio, campesinos, colectivos (feministas, de búsqueda de personas desaparecidas, de la diversidad sexual, etcétera), asociaciones, entre muchos otros gremios organizados.

Pero en su nuevo encargo, Manuel Zavala no sólo asumirá una de las áreas más sensibles del partido, responsable de la movilización nacional, la coordinación de trabajos territoriales y la estrategia electoral, sin olvidar el resguardo de padrones de millitantes, esos que se presume infló su antecesor. De hecho, cuentan, su nueva tarea se centrará más en cuidarle la espalda a Andy López Beltrán tras emprender la graciosa huida mientras busca una diputación en el estado de Tabasco.

Zavala Salazar, en el fondo, es más un perfil alineado con el obradorismo y su reciente nombramiento como secretario de Organización deja una lectura muy clara: el expresidente Andrés Manuel López Obrador sigue teniendo el control del partido (más con la designación de Ariadna Montiel Reyes en la dirigencia nacional).

Este contexto es importante para entender bajo qué circunstancias se dará la elección de coordinaciones estatales de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación, un eufemismo para las prepreprepreprecandidaturas a las gubernaturas de los 17 estados que renovarán el cargo en 2027.

De acuerdo con fuentes al interior del CEN de MORENA, es muy probable que la convocatoria para el registro de aspirantes, a publicar el próximo lunes 22 de junio, se trate de un ejercicio de simulación similar al que se registró en el proceso electoral de 2021, aunque este escenario se confirmaría una vez publicada la convocatoria correspondiente.

Como se recordará, en este espacio advertíamos en abril de 2021 sobre la trampa jurídica de las convocatorias emitidas por el partido y la importancia de leer las letras chiquitas que avalaban el dedazo en las eventuales candidaturas a las gubernaturas.

La trampa (o simulación, como se quiera ver) era muy sencilla: se abría una convocatoria para el registro de aspirantes (en aquel entonces se admitían hasta cuatro registros por entidad) mientras se alegaba que ganaría el perfil mejor posicionado en las dichosas encuestas, pero posteriormente la dirigencia nacional publicaba una lista de registros acreditados que podían pasar a la siguiente etapa del proceso interno. Y esa lista se trataba básicamente de lo que se conoce como candidaturas de unidad.

Al haber un solo perfil acreditado por entidad, ya no había necesidad de levantar encuestas para elegir candidaturas a las gubernaturas, mucho menos para un proceso de precampaña.

Y así fue como terminaron como candidatos: Raúl Morón, de Michoacán; Rubén Rocha Moya, de Sinaloa; Alfonso Durazo, de Sonora; Clara Luz Flores, de Nuevo León; Layda Sansores, de Campeche; David Monreal, de Zacatecas; Félix Salgado Macedonio, de Guerrero; Celia Maya, de Querétaro; Lorena Cuéllar, de Tlaxcala; Juan Carlos Loera, de Chihuahua; Indira Vizcaíno, de Colima; Miguel Ángel Navarro, de Nayarit; Marina del Pilar Ávila, de Baja California y Víctor Castro, de Baja California Sur. Y así nos fue con quienes ganaron las gubernaturas…

Aquel contexto de 2021, advierten fuentes del CEN de MORENA, se podría replicar en el proceso electoral de 2027, con un elemento adicional importante que no habría que ignorar.

Como se recordará, tanto la presidenta Claudia Sheinbaum como la actual dirigente nacional del partido, Ariadna Montiel, han advertido que no se postularía a perfiles que tengan antecedentes, y que para ello se echaría mano de información que tuviera no sólo la SEGOB, sino también la FGR y las fiscalías de los estados, y hasta de la Unidad de Inteligencia Financiera y demás fuentes que proporcionen información sobre cada aspirante, en una especie de filtro para evitar postular candidaturas que especialmente guarden vínculos con grupos delictivos.

Sin embargo, al interior de MORENA, este filtro se lee cada vez más como la excusa perfecta para depurar los registros que se inscriban en la convocatoria que se publicará el próximo lunes 22 de junio y así llegar a un solo listado de registros acreditados, que eventualmente conduzcan a candidaturas de unidad. Y si consideramos que el expresidente Andrés Manuel López Obrador hoy es la voz cantante en el partido (no la presidenta Claudia Sheinbaum), saquen sus conclusiones sobre cuáles perfiles obtendrían una candidatura.

No es gratuita la advertencia que hiciera en marzo de este año la entonces dirigente nacional del partido, Luisa María Alcalde, para abrir procedimientos de investigación de oficio en el marco del proceso de selección de coordinaciones estatales de los Comités de Defensa de la 4T (o sea, las prepreprepreprecandidaturas a las gubernaturas), mucho antes de anunciar el calendario aprobado en el Consejo Nacional y del eventual relevo en la dirigencia.

Así pues, bajo tales circunstancias, confiar en que a las candidaturas a las gubernaturas llegarán los perfiles que ganen en las dichosas encuestas (que se realizarían únicamente si hay más de un registro acreditado tras la convocatoria del lunes 22 de junio) es pecar de ingenuidad. Pero, pues, cada quién…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *