En redes sociales he leído comentarios despectivos, degradantes, groseros, insensibles y hasta ofensivos contra los maestros que están en paro indefinido para exigir la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007, la eliminación de las UMAs, aumento salarial, echar atrás la reforma educativa y la homologación de prestaciones en todo el país, entre otras exigencias.
No todas estas demandas nos afectan por igual. Todas nos afectan a todos indirectamente porque miles de niños y adolescentes están sin clases y directamente porque sus marchas afectan el tránsito vehicular en las ciudades en las que se manifiestan y sí, sí es muy molesto, pero detengámonos un poco a analizar ¿qué haríamos si los afectados fuéramos nosotros? Tengo una pregunta mejor: ¿Sólo a los maestros les afecta la Ley del ISSSTE 2007?
Fuera de la derogación de dicha ley, las otras demandas son exclusivas de los agremiados al Sindicato de Trabajadores de la Educación (SNTE) y a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) –una corriente sindical que defiende los derechos laborales, salariales y profesionales de los docentes y que antes de la 4T se identificaba como una especie de ala de izquierda porque era de disidencia y hacía ‘ruido’ a los gobiernos de ‘derecha’, ahora es al contrario–.
A ellos, los maestros –que juntos conforman el sindicato más grande de Latinoamérica–, en su afán por ganar su apoyo y su voto, Claudia Sheinbaum en campaña les prometió, no una, sino varias veces, que al llegar a la Presidencia derogaría la injusta Ley del ISSSTE del 2007.
En su momento les dijo: “vamos a echar para atrás la ley de pensiones del 97 y 2007, para recuperar las pensiones dignas, justas, de los trabajadores del Estado y de los afiliados al Seguro Social”.
La Ley del ISSSTE del 2007 –que exigen los profes que se derogue– y la reforma a la Ley del IMSS de 1997 no sólo afectan a los docentes del país, ¡nos afectan a todos los mexicanos!, principalmente a quienes durante nuestra vida laboral cotizamos para cualquiera de estas dos instituciones de seguridad social.
Ambas leyes vigentes (la del ISSSTE y la del IMSS) transformaron el sistema de pensiones en México sustituyendo el esquema de reparto solidario por un sistema de cuentas individuales, con lo que las generaciones de trabajadores que están activos hoy y las futuras no podrán pensionarse igual que sus padres, sino que dependen exclusivamente de su propio ahorro para el retiro, manejado por instituciones bancarias en afores, donde se corre el riesgo de que se pierda ese dinero con sólo declararse en quiebra dicho ‘banco’.
Ambas leyes establecen que las pensiones se financiarán por medio de cuentas personales, donde el monto de la jubilación depende exclusivamente del ahorro acumulado y los rendimientos que, se dice, no está muy claro quién se beneficia de esos rendimientos.
Con el antiguo régimen todos, no sólo los maestros, teníamos garantizada una pensión vitalicia y servicios médicos para el trabajador pensionado y sus derechohabientes; con la reforma, como el trabajador es quien ahorra, su pensión se agota cuando el ahorro se termina y no se contempla aguinaldo ni servicios médicos para los pensionados.
Adicionalmente las pensiones se miden y pagan en UMA (Unidad de Medida y Actualización), que es una referencia económica para calcular el pago de obligaciones fiscales, multas, créditos de vivienda y prestaciones laborales, cuyo valor no es fijo, actualmente es de 117.13 pesos, muy por abajo del salario mínimo vigente que es de 315.04 pesos.
Como discurso gastado, obvio y demagógico, la 4T se ha empeñado en denigrar, menospreciar y envilecer cualquier cosa que no haya hecho o promovido su corriente partidista como gobierno, sin embargo no corrigen nada de lo que afirman fue mal hecho por sus antecesores, como los sistemas de pensiones, tan criticados en tiempos de campaña por Morena y la 4T, pero… ¿por qué no los echan abajo a pesar del gran costo político que están pagando ante el sólo reclamo de los docentes?
Algo ha de tener bien la dichosa reforma, en algo ha de beneficiar al gobierno o de plano no está tan mal hecha que no la derogan de inmediato, al más puro estilo AMLO, quien no sólo una vez, sino varias, reformó leyes y hasta la propia Carta Magna para hacer de las suyas en su gobierno –sólo recordemos cómo impuso a Paco Ignacio Taibo II en el Fondo de Cultura Económica y cómo creó la Guardia Nacional–.
En su momento AMLO se justificó ante los maestros con que no tenía mayoría en el Congreso para ‘rescatar’ el sistema de pensiones; ahora Sheinbaum sí tiene mayoría y tristemente, no tiene ningún contrapeso que le impida hacer su voluntad… entonces ¿por qué no lo hace?
Por ello, la lucha de los profes no debiera ser vista como la lucha de sólo un gremio, porque al final del día, si ellos ganan, todos los trabajadores mexicanos recuperaríamos también un sistema de retiro digno.
Muchos de quienes critican y ofenden a los docentes en pie de lucha también ‘pagan’ las consecuencias de las reformas a los sistemas de pensiones (la del ISSSTE o la del IMSS), pues en lugar de tener una pensión vitalicia para vivir una vejez con tranquilidad, sólo tendrán una pequeña bolsa de ahorro que se les terminará tal vez antes de lo esperado.


Excelente artículo, muchas gracias por ser parte de una conciencia social hacia los y las maestras, felicidades