Semana decisiva

La conducta de Rubén Rocha Moya en los últimos días bien hubiera merecido un procedimiento sancionador de oficio de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ) de MORENA para proceder a su expulsión del partido. Pero no.

Únicamente mereció un duro mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en sus redes sociales, un desplegado firmado por las y los gobernadores de la 4T (incluyendo el de Zacatecas) y un repudio generalizado entre la militancia. Porque en esta ocasión nadie se atrevió a vitorear «no estás solo«, como en otros tiempos.

El caso Rocha Moya se suma a las fricciones en la relación bilateral entre Estados Unidos y México, particularmente por señalamientos en contra de políticos y figuras públicas emanadas del oficialismo presuntamente involucradas en temas de colusión con la delincuencia organizada.

Esta rispidez diplomática ha derivado incluso en el retiro de la visa a personajes como Andy López Beltrán o la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar (y vaya usted a saber cuántos más se suman a esa lista cuyos casos no se han publicitado).

Aunado a muchos otros acontecimientos políticos y de seguridad, así como el Mundial de Futbol, todo lo anterior sin duda ha incidido en un retraso en el calendario del proceso interno de MORENA para la definición de sus coordinaciones estatales de sabe qué tanto (el eufemismo de nombre larguísimo para las prepreprepreprecandidaturas a las gubernaturas de las 17 entidades que renovarán cargo en 2027).

Porque desde aquel 22 de junio que desfilaron las y los aspirantes que solicitaron su registro para la dichosa coordinación, aún no se ha dado a conocer el listado definitivo de los registros validados y aprobados por la Comisión Nacional de Elecciones que preside Citlalli Hernández Mora.

Y eso también ha movido el resto de las convocatorias, tal como se había aprobado en el calendario votado en Asamblea Nacional: 3 de agosto, para las coordinaciones distritales federales (o sea, las diputaciones federales); 21 de septiembre, para las coordinaciones municipales (es decir, las presidencias municipales); y 8 de noviembre, para las coordinaciones distritales locales (que vendrían siendo las diputaciones locales).

Dicen los que dicen que saben que esta será la semana de definiciones (¿para la semifinal, será?), aunque no hay que omitir el hecho de que ningún anuncio de esta naturaleza se hará público antes del 1 de septiembre, fecha en la que la presidenta Claudia Sheinbaum realizará su informe de gobierno. Y tampoco se puede descartar que Estados Unidos salga con otra sorpresita.

Por eso no es gratutio que desde la semana pasada hayan arreciado las diferencias entre las y los aspirantes a la coordinación de sabe qué tanto, en aras de dinamitar la pretendida unidad y favorecer las aspiraciones de un solo perfil, una estrategia que exigiría cuadrarse con Palacio Nacional y ya no tanto con Palenque, en particular después del caso Rocha Moya.

El golpeteo seguramente se incrementará en lo que llaman la semana decisiva para las definiciones, y algunos casos podrían llegar a la CNHJ de MORENA (como se prevé, de acuerdo con el orden del día para las sesiones convocadas en los últimos días y cuyas resoluciones están pendientes de ser publicadas).

Lo convulso aún está muy lejos de terminar: en septiembre arrancará formalmente el proceso electoral federal 2026-2027 (lo que sin duda restringirá las convocatorias que emita el oficialismo para el resto de las coordinaciones que aún faltan por definir). Y para el 20 de noviembre se hará lo propio en el proceso electoral local.

En ese ínterin, Zacatecas también tendrá el quinto y penúltimo informe de gobierno de David Monreal, y si se empatan los calendarios de las convocatorias de MORENA, coincidirá con la separación del cargo de quienes eventualmente buscarían alguna candidatura a diputación federal.

Para el resto de posiciones, las renuncias vendrían durante el mes de octubre, el de la Glosa del quinto año de gobierno, y quizás noviembre, cuando comience la discusión sobre el paquete económico 2027, el del último año de gobierno. Una etapa en la que, en el Poder Legislativo, entrarían al quite las y los suplentes de quienes busquen una presidencia municipal o repetir como diputados y diputadas locales. A menos que otra cosa suceda.

Porque si, en lo que llaman la semana decisiva para las prepreprepreprecandidaturas a las gubernaturas, el calendario se vuelve a recorrer, capaz que el listado definitivo de registros validados se posterga hasta diciembre, una vez concluida la elección intermedia en Estados Unidosn (que no ceja en su intervencionismo), incluso ya con candidaturas de unidad, sin lugar a impugnaciones, tal como ocurrió en el proceso de 2021.

No sería de sorprender, sin embargo, que las dichosas encuestas tan llevadas y traídas nunca salgan a la luz (como en el proceso 2021) y que las susodichas candidaturas de unidad lleven impreso el sello de una imposición por encima de una legitimidad ganada en territorio (como en el proceso 2021). Pero, pues, cada quién

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