Veintitrés días

Veintitrés días. Ese fue el tiempo que transcurrió entre el hallazgo de 10 personas asesinadas el pasado 18 de julio (cuyos cuerpos fueron localizados en los municipios de Morelos, Pánuco y Saín Alto) y la primera vinculación a proceso relacionada con el caso.

Este martes 11 de agosto, a través de redes sociales, el fiscal general de Justicia del Estado de Zacatecas, Cristian Paul Camacho Osnaya, dio a conocer la noticia: Leonel «N» y Osvaldo «N» fueron vinculados a proceso por el delito de homicidio calificado y actualmente se encuentran en el centro de reclusión estatal con prisión preventiva.

Como se recordará, en medio de una campaña que destacaba la disminución de homicidios dolosos en Zacatecas, el pasado 18 de julio ocurrió el macabro hallazgo de 10 personas asesinadas: dos por disparo de arma de fuego y ocho por asfixia. Entre las víctimas había empresarios, exservidores públicos y hasta un exalcalde. Varias líneas de investigación se abrieron desde entonces.

Tres días después, el pasado 21 de julio, se informó de la detención de tres personas, en el municipio de Fresnillo, presuntamente relacionadas con este multihomicidio: Leonel «N», originario del estado de Sinaloa; Osvaldo «N», originario de Durango; así como la menor de edad Dulce «N», originaria de Zacatecas.

A partir de esa fecha transcurrieron 20 días en los que personal de la FGJEZ, en coordinación con la Mesa Estatal de Construcción de Paz y con el gabinete de seguridad federal, puso en marcha una serie de acciones encaminadas a la procuración de justicia, desde la llamada «operación rastrillo» para localizar a las personas responsables del multihomicidio, cateos, búsquedas de vehículos y zonas a partir del análisis de cámaras, e incluso el análisis minucioso del vehículo en el que viajaban las tres personas detenidas en el municipio de Fresnillo.

De esta última revisión se habría obtenido un resultado positivo, una coincidencia del 99.99% con el perfil genético de una de las personas asesinadas el pasado 18 de julio: Fidel Alvarado, quien fuera secretario de Desarrollo Social en el municipio de Fresnillo.

Gracias a este elemento de prueba y a que un juez federal autorizó la extracción de información de los teléfonos celulares de las personas detenidas, este 10 de agosto se logró la primera vinculación a proceso relacionada con el multihomicidio del 18 de julio.

Leonel «N» y Osvaldo «N» no sólo enfrentarán un proceso por el delito de homicidio calificado, sino también por delitos de orden federal como posesión de cargadores y cartuchos, así como otros delitos del fuero común; mientras la menor de edad Dulce «N» también permanece detenida por otros delitos, con orden de aprehensión vigente, pero a quien también se investiga por su probable participación en el multihomicidio.

Parte importante de este resultado, en palabras del fiscal general, fue el trabajo realizado por la Fiscalía Especializada en Combate a Delitos de Alto Impacto que ha derivado en otras detenciones presuntamente relacionadas con el caso, pero sobre las cuales aún no se ofrece mayor información.

Si bien no es menor esta primera vinculación a proceso sobre un caso que rompió la tendencia a la baja en homicidios dolosos en Zacatecas, tanto el fiscal Cristian Paul Camacho Osnaya, como los demás integrantes de la Mesa Estatal de Construcción de Paz, aún tienen pendiente aclarar varias interrogantes en este multihomicidio, como precisar el móvil de estos 10 homicidios, el alcance en las posibles personas implicadas y hasta el contexto en el que ocurrieron los hechos.

Porque si un multihomicidio con tantas víctimas puede ocurrir en medio de una campaña de reducción de homicidios dolosos, entonces es que hay fisuras aún no atendidas en la pretendida estrategia de pacificación de Zacatecas.

Hoy se tiene una vinculación a proceso por una de 10 víctimas. Faltan nueve más, sobre las cuales está el voto de confianza en el fiscal general y particularmente en el personal de la Fiscalía Especializada en Delitos de Alto Impacto para dar con las personas responsables de este multihomicidio. Sólo entonces, y hasta lograr una sentencia condenatoria, se podrá hablar de haber hecho justicia a las víctimas.

No pasa desapercibido que mientras en este caso, en los hechos, parece haber celeridad en la procuración de justicia, hay otros que incluso le fueron heredados a Camacho Osnaya y que aún no se han resuelto, pese a ser más polémicos, como el homicidio del abogado Raúl Calderón Samaniego o el del joven activista José Francisco Zapata Alvarado. De haber estado al frente de la Fiscalía en aquel entonces, ¿la historia para las víctimas y sus familiares hoy podría ser diferente?