
No sería de extrañar que recurrieran al gastado discurso de «politiquerías» y de «oponerse al desarrollo» de Zacatecas, una vez que los juzgados Primero y Segundo de Distrito concedieran la suspensión definitiva contra el proyecto de la Presa Milpillas, en el municipio de Jiménez del Teúl, el más pobre de nuestro estado.
El proyecto, que ya va por su tercer sexenio federal sin poder concretarse, se ha vendido como una solución (temporal) ante el estrés hídrico en la entidad que ha llevado a la sobreexplotación de acuíferos, pero en la última década su costo se ha disparado de unos 3 mil 500 millones a más de 9 mil 700 millones de pesos.
Con el Plan Nacional Hídrico presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum desde el inicio de su administración surgió la esperanza en hacer de la presa una realidad, pues se contemplaba el proyecto zacatecano, con una inversión inicial superior a los 2 mil millones de pesos… que no se ejercieron.
No es como que las autoridades locales no hayan hecho esfuerzos por generar las condiciones para concretar la Presa Milpillas. Sin embargo, la descordinación, los esfuerzos aislados y los intereses personalísimos de las autoridades que han intervenido inhibían a las y los habitantes de al menos una decena de ejidos para aprobar el proyecto.
Esta desconfianza les llevó a recurrir a otras medidas para poner un freno a quienes han pretendido anteponer los derechos unos sobre los derechos de otros. Así llegó una serie de amparos que este miércoles llegaron a su culmen con la primera suspensión definitiva al proyecto.
Esta noticia coincide con la presentación del anteproyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2027, en el que ya no se contempla inversión para la Presa Milpillas para el próximo año.
Si bien el proyecto aportaría unos 41 millones de metros cúbicos de agua al año para beneficiar a al menos ocho municipios contemplados como parte de un corredor (a través de un acueducto), ese volumen habría sido insuficiente para compensar el déficit anual por más de 380 millones de metros cúbicos de agua. Lo han advertido en diversas ocasiones investigadores de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ).
En contraparte, sí habría significado un impacto ambiental importante, sin olvidar que habría implicado un cambio en las actividades productivas (y en la vida cotidiana) de quienes habitan en Jiménez del Teúl, particularmente en los ejidos que se verían afectados con la presa.
La desconfianza también se justificaba debido a que más del 90% del volumen que implicaría el proyecto, al parecer, se habrían canalizado a actividades industriales y productivas y menos del 10% para uso doméstico, que es donde radica la mayor urgencia en el abasto de agua potable.
Sobra decir qué tipo de industrias (contaminantes) habrían sido las más beneficiadas, un sector para el que aún no se exploran posibles inversiones para reactivar al 100% las plantas tratadoras que existen actualmente o la construcción de nuevas plantas tratadoras y que estas aguas tratadas sean la principal fuente de abastecimiento para las industrias en Zacatecas.
Mucho del problema surgió hace décadas, con una legislación que vetaba la explotación de la mayoría de los acuíferos de Zacatecas, un veto que alcanzaba a librar el acuífero sobre el cual se construiría la Presa Milpillas. Pero este problema no se resolvió con una Ley de Aguas Nacionales en tiempos de la 4T.
Sabido es que, al menos en el quinquenio de Alejandro Tello, se habían invertido más de 250 millones de pesos en las primeras gestiones del proyecto, lo que necesariamente obliga a preguntarse cuánto había invertido la «nueva gobernanza» hasta este jueves que los juzgados Primero y Segundo de Distrito concedieron la suspensión definitiva.
De acuerdo con el documento del Quinto Informe de Gobierno, en cinco años de administración apenas se habrían invertido 15 millones 593 mil 940 pesos en la «gestión del proyecto de la Presa Milpillas». Únicamente en el periodo 2024-2025. Y esa ha sido toda la inversión.

Al respecto, no hay que olvidar que en su momento la secretaria del Agua y Medio Ambiente, Susana Rodríguez Márquez, había comentado la importancia de llevar inversiones públicas al municipio de Jiménez del Teúl que mejoraran las condiciones de vida de sus habitantes no sólo para persuadirles de aprobar el proyecto, sino en un acto de verdadera justicia social.
Si se invirtió o no, eso ya se verá en el análisis del Quinto Informe de Gobierno. Aunque mucho de lo reportado en informes anteriores sugieren que Jiménez del Teúl ha sido el municipio más abandonado por la «nueva gobernanza». Igualito que en los gobiernos del pasado. Así que difícilmente dejará de ser el municipio más pobre de Zacatecas, incluso en tiempos de la 4T.
Finalmente, aunque esta suspensión definitiva pone un freno al proyecto (más o menos como el Viaducto elevado que nadie pidió), no significa de facto la cancelación del proyecto. Aún…



Como todos los gobiernos, presupuestos sin obras, o bien presupuesto de grandes puentes dejando un canal como resultado; no hubo ningún inicio de obra para dicha presa, solo pagos a algunas personas (cohecho), pero fue una miseria comparada con esos gastos