Una burbuja muy frágil

Subirse a un trend de inteligencia artificial para idealizar un pasado que nunca existió, para luego hablar, horas después, en su quinto informe de gobierno, sobre la oscuridad del pasado y la esperanza que ha ofrecido la Cuarta Transformación es un ejemplo de lo más elocuente sobre las contradicciones discursivas de la «nueva gobernanza».

Si David Monreal nació en 1966, para haberse montado en la tendencia de ChatGPT, hacia la década de los 80 apenas estaría en su adolescencia. Para entonces, el patriarca de los Monreal ya empezaba a figurar en la vida pública de Zacatecas… militando en el PRI.

De hecho, para esa década (hoy idealizada gracias a la inteligencia artificial bajo un filtro bastante agringado), muchos de quienes hoy militan en MORENA (particularmente en MORENA) se estaban formando en el tricolor. Las excepciones a estos orígenes son bien harto conocidas, sobre todo de quienes toda su vida han militado en la izquierda y llegaron a gobernar Zacatecas.

Pretender adornar un pasado que no existió también contrasta con un presente que no existe fuera de una burbuja discursiva. Por algo el quinto de informe de gobierno se rindió ante la burocracia y no ante el pueblo de Zacatecas.

Para hablar de un oscuro pasado lleno de corrupción y malos gobiernos también hacía falta precisión temporal, no vaya siendo que en ese espectro el gobernador hubiera incluido el sexenio 1998-2004.

Cuando David Monreal afirmó que (en el preámbulo del relevo en la gubernatura) habrá una decisión histórica en la que habría que elegir entre dos visiones, «dos proyectos, dos destinos», por supuesto que la interpretación natural sería elegir entre lo que representan los gobiernos del pasado (insistimos: falta precisión temporal a ese pasado) y lo que representaría la 4T.

Sin embargo, cabe otra interpretación: ¿y si se tratara de elegir entre el monrealismo y el proyecto de la 4T? Porque en apariencia se venden como la misma cosa, pero en la práctica apuestan por dos aspirantes diferentes que hoy contienden en el proceso interno de MORENA. Dos aspirantes que también representan proyectos distintos. Dos aspirantes también ausentes en el Palacio de Convenciones para escuchar, dicen, al mejor gobernador en la historia de Zacatecas.

Triste papel el de quien, arropado por un movimiento nacional que aún goza de legitimidad, credibilidad y respaldo social, en cinco años no pudo persuadir de los resultados informados este martes. Pero es natural para quien, en cinco años, ha vivido aislado del pueblo en una burbuja de bienestar, una burbuja que incluso en su momento fue cuestionada por el hoy senador Saúl Monreal.

Aquel eslogan de la «paz, bienestar y progreso» quedó muy lejos de lo cumplido. Porque en la terquedad de las «herencias malditas», se ha constatado que ni todo pasado fue malo, ni todo presente ha sido mejor.

Pero seamos serios: hay avances, sí, en la reducción de la deuda pública, en el incremento presupuestal (particularmente en los ingresos propios), en la reducción de homicidios dolosos, en la disminución de hogares en situación de pobreza o pobreza extrema, en el acceso a servicios básicos y el ejercicio de algunos (no todos) derechos humanos.

No obstante, preocupan los retos que quedan a cinco años de gobierno: el campo no atraviesa por su mejor momento (hasta había mayor bonanza en la oscuridad del pasado), hoy se tienen 978 empleos formales menos que los que había al inicio de la administración, cuando en la oscuridad del pasado, a cinco años de gobierno, ya se tenían más de 30 mil empleos formales creados.

Los retos continúan en la promesa del mantenimiento carretero, o en dejar que crecieran otros delitos como la violencia familiar (que afecta principalmente a mujeres y niñas) o la desaparición forzada, o el rezago en materia de infraestructura (sobre todo infraestructura productiva), o los retrocesos en el acceso universal a la salud (en especial el acceso a medicamentos o servicios especializados), y la lista puede seguir.

No es de extrañar este resultado: ya desde la conformación del Plan Estatal de Desarrollo se veía venir la simulación cuando rara vez se integraron indicadores y metas. Así, difícilmente se puede convencer de que hoy estamos mejor que ayer.

A cinco años de gobierno, volvemos a la elocuencia del trend de los 80: un gobernador que añora un pasado que nunca fue, que habla de un pasado que quién sabe si fue, que pretende persuadir de un presente que no ha sido, y convencer de un futuro que tal vez no será.

Esa es la burbuja del más inteligente de los Monreal: una burbuja de inteligencia artificial, porque la realidad supera su discurso. Pero, pues, cada quién…