Contaminación ambiental, cambio climático y salud mental

Este 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la prevención del Suicidio, establecido desde la Organización Mundial de la Salud, con la meta principal de crear una conciencia global sobre cómo prevenir; busca recordar que muchas vidas se pueden salvar con atención temprana.

Este es un tema trasversal, por lo que es importante conocer cómo el cambio climático, la contaminación y la crisis ambiental que enfrenta el planeta contribuye en cierta medida a impactar en las tasas de suicidio.

El cambio climático está haciendo que los estudiosos en salud lo tomen en cuenta, ya que tiene el potencial para contraponer décadas de progreso en la salud mundial. La OMS advierte que la ciencia ya ha reportado su influencia a través de la contaminación del aire en el desarrollo del cáncer, dolencias respiratorias y enfermedades cardiovasculares, o cómo provoca cada vez más muertes por fenómenos meteorológicos extremos, como olas de calor o inundaciones.

Ahora, en una revisión científica realizada por investigadores del Hospital Clìnic de Barcelona, se incluye en sus efectos sobre la salud mental. Según el artículo publicado en la revista World Psyquiatry, se estima que el calentamiento global ha hecho aumentar un 5% las muertes por suicidio. La investigación encuentra, además, que la exposición a largo plazo a algunos contaminantes y disolventes, presentes en pinturas o barnices, está vinculada también con una mayor incidencia de demencia y deterioro cognitivo.

La polución, que es una forma intensa y dañina de contaminación ambiental que afecta principalmente al aire y agua, hasta el aumento de las temperaturas, el calentamiento global enferma al planeta, así como a los que vivimos en él; todo eso daña la salud física, pero también el espectro mental.

Por ejemplo, el cambio climático desata fenómenos extremos cada vez más frecuentes, como las olas de calor o grandes tormentas que provocan daños en la salud física y miles de muertes al año. Pero este mismo fenómeno puede generar efectos traumáticos en la población expuesta a quebrar los pilares claves para una buena salud mental, como la estabilidad económica o la seguridad alimentaria.

Según los expertos el impacto del cambio climático en la salud mental es muy preocupante, mencionan que entre la gente joven se han comenzado a acuñar términos que hacen referencia a su huella, como la Ecoansiedad, pues identifican esa emoción asociada con un entorno cambiante e incierto, o el duelo ecológico, que nombra al dolor por la pérdida ecológica.

La asociación es muy extensa, pero hay que diferenciarlo de que sea la causa; la gente no se suicida por el aumento de la temperatura, sino porque está muy mal.

Se analizaron 285 estudios de todo el mundo, y si bien no encontraron alguna causa efecto directa, sí hallaron asociaciones contundentes, así como patrones que se repetían. El cambio climático y la contaminación repercuten de manera significativa sobre la salud mental.

Uno de los hallazgos con gran relevancia clínica es el vínculo entre el crecimiento de las temperaturas y la mortalidad por suicidio, el aumento de la temperatura habría aumentado un 5 por ciento. Los autores admiten que los mecanismos biológicos que explican este vínculo siguen siendo desconocidos y probablemente impliquen relaciones multifactoriales complejas, pero aventuran algunas hipótesis, que están sobre la mesa.

Alguna evidencia sugiere que la exposición a altas temperaturas puede afectar directamente la función cerebral, con alteraciones en la oxigenación adecuada y la permeabilidad de la berrera hematoencefálica. Otros estudios implican alteraciones en los neurotransmisores o sugieren que las temperaturas más altas pueden empeorar directamente el estado de ánimo, haciendo que las personas se sientan mas irritables y estresadas, amplificando los síntomas de los trastornos mentales.

Sobre los efectos de la contaminación del aire, los investigadores encontraron también otra asociación: la exposición a largo plazo a los disolventes. Estos productos, como el tolueno, acetona, xileno o el acetato de etilo, entre otros, se usan en pinturas y compuestos de limpieza. Son directamente tóxicos para muchas partes del cuerpo, con síntomas que van desde irritación en la piel, dolores de cabeza y visión borrosa, hasta perdida del conocimiento y la muerte. Estos hallazgos van en la línea de daño al sistema nervioso central, que al estar presente en el aire lo respiramos.

Es importante poner atención a las personas que te dicen «este clima me pone triste», o «el calor me hace dormir». Recuerda que la prevención es el primer reto para cumplir.