Una feria blindada

El estado debe tener mucha confianza en su estrategia de seguridad como para no haber cancelado la Feria Nacional de Zacatecas 2026, luego de los hechos ocurridos en el municipio de Ojocaliente el pasado fin de semana, donde el gobierno municipal sí decidió cancelar sus festividades.

En duda está si esta edición de la FENAZA transcurrirá como aquella edición de 2009, durante el sexenio de la exgobernadora Amalia García Medina, blindada por militares aquí y allá. O si habrá algún otro «tanque de gas» que se cuele entre los filtros de seguridad.

El optimismo en esta ocasión se sustenta no sólo en un fuerte dispositivo en el que participarán más de 600 elementos de distintas corporaciones, seguridad privada y otros filtros que incluyen circuito cerrado de videovigilancia, unidades caninas, arcos de detección, entre muchos otros.

A lo anterior seguramente se suman tareas de inteligencia (o eso hemos de suponer), particularmente luego de las detenciones realizadas en los últimos días, y como advirtió el diputado federal Ricardo Monreal luego de su reunión con el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, porque la Federación ya tiene la lectura completa sobre lo ocurrido en Ojocaliente.

La promesa está en que este viernes, durante la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum, el gabinete de seguridad ofrecerá mayores detalles sobre el caso y han de anunciar los siguientes pasos en la estrategia de seguridad para Zacatecas.

Operación Rastrillo, Operación Murciélago, Operación Machichaco… el nombre será lo de menos. Lo importante será ofrecer garantías a la población de que este tipo de hechos no se vuelvan cotidianos y, por encima de todo, que no se repitan en una entidad que, ciertamente, logró reducir de manera significativa la incidencia de homicidios dolosos, pero donde el crimen organizado sigue permeando en la percepción de inseguridad entre la población.

La confianza que hoy tiene la «nueva gobernanza» en su estrategia de seguridad para blindar la máxima fiesta de los zacatecanos se pondrá a prueba a partir de este viernes que inician las actividades feriales, lo que no debería ser pretexto para descuidar las tareas de seguridad en el resto del territorio zacatecano, sobre todo en carreteras, donde (según mediciones del INEGI) se tiene la mayor percepción de inseguridad entre la población.

A la par de las actividades feriales, deberán verse avances en la atención a las y los habitantes del municipio de Ojocaliente que vieron afectado su patrimonio derivado de la explosión de un «coche bomba» que acabó con la Comandancia de la Policía Municipal, pues todavía este miércoles había vecinos que referían no haber sido considerados en el censo levantado al respecto, un censo del que aún no se informa a cuánto ascienden los daños y de qué manera se indeminzará a las víctimas.

Además, no hay que perder de vista que en esta ocasión no se ha anunciado el arribo de más elementos de seguridad para reforzar la entidad, como sí se hizo luego de los 10 homicidios de empresarios y servidores públicos en julio pasado, cuando arribaron a la entidad más de 300 efectivos de corporaciones federales.

Ante todo, habrá que insistir en la importancia de una comunicación efectiva y oportuna en materia de seguridad durante las actividades feriales, porque los vacíos informativos se llenan de especulación, y la especulación luego crece a otras dimensiones con consecuencias más difíciles de revertir.

Si los últimos casos donde se han utilizado artefactos explosivos por parte de grupos criminales dicen que se relaciona con quienes se dedican a la fabricación de pirotecnia (un tema del que aún hace falta mayor información por parte de las autoridades), ¿no sería conveniente retomar aquella iniciativa presentada en 2025 por la diputada Georgia Miranda para prohibir el uso de pirotecnia en actividades festivas?

Por encima de todo, habrá que esperar lo que tenga que informar la presidenta Claudia Sheinbaum no sólo respecto al caso de Ojocaliente, sino sobre la estrategia de seguridad para Zacatecas ante este cambio en la dinámica de los grupos delictivos; sin olvidar qué resultados se han obtenido luego de los 10 homicidios del mes de julio, y si el caso del empresario Benjamín Medrano de alguna forma se relaciona con lo que está pasando en Zacatecas.

No deja de llamar la atención que con el actual secretario de Seguridad, Arturo Medina Mayoral, el tercero de esta administración (y el que más ha durado en el cargo), el tratamiento de la seguridad en delitos de alto impacto ha tenido una incidencia diferente a sus antecesores y aunque sus habilidades comunicativas no son las ideales, su estrategia sí ha generado mayor confianza.

No quisiéramos pensar que mucha de esta mejora se debió a la salida de Oscar Alberto Aparicio Avedaño para irse al estado de Chiapas como secretario de Seguridad. Porque la inicidencia delictiva en aquel estado también dice mucho. Pero, pues, cada quién…

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