
Cada vez que el presidente del Consejo Estatal de MORENA, Rubén Flores Márquez, busca meterse en alguna discusión pública casi casi en todas las ocasiones incurre en falsos categóricos que no le distinguen mucho de la dinámica que se observa en la dirigencia nacional de su partido.
Recientemente el nombre de la dirigente nacional, Ariadna Montiel, salió a relucir en el pleito entre la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, y la presidenta Claudia Sheinbaum luego de los señalamientos de corrupción contra el exfiscal César Jáuregui.
Desde entonces el llamado, con todo y desplegado de apoyo firmado por todos los consejos estatales del partido, ha sido a la defensa no sólo de Montiel Reyes, sino a reforzar los fundamentalismos políticos equiparables a la división de castas que prevaleció durante el colonialismo en la llamada Nueva España.
A través de sus redes sociales, Rubén Flores ahora hace un llamado a la militancia que aspire a una coordinación municipal o distrital de MORENA a «defender sin zigzagueos» al movimiento porque, en sus palabras, «la lucha del pueblo siempre estará con MORENA«.

En el mismo mensaje, da por supuesto que MORENA es sinónimo de los derechos del pueblo frente a «los privilegios del PRIAN»; la honestidad frente a la corrupción; la justicia social frente a la desigualdad; y la transformación frente al conservadurismo.
Y luego vuelve por enésima ocasión al lugar común de afirmar que «el adversario es el priísmo corrupto de toda la vida, que sumergió a Zacatecas en la violencia, la pobreza y la deuda«.
Vaya declaraciones que contrastan con la encuesta realizada por Arias Consultores, publicada el pasado 27 de octubre, en la que MORENA aglutina el 49.2% de rechazo, mientras el PRI alcanza el 28.1% y el PAN si acaso logra un 12.1% de rechazo.
En medio de sus fundamentalismos políticos, no sabemos si en eso de que el adversario es el prianismo también estará incluyendo a Américo Villarreal, Alfonso Durazo, Miguel Ángel Navarro, Layda Sansores, Javier Corral, Rommel Pacheco, Alejandro Murat, Omar Fayad y una larga lista de quienes militaron en el PRI y el PAN que hoy forman parte no sólo de las filas de MORENA, sino que también ocupan alguna posición en el gabinete federal.
Es un listado del que no queda exento, por ejemplo, el coordinador de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) en la Cámara de Diptuados, Ricardo Monreal, quien mucho antes de militar en MORENA, Convergencia, Partido del Trabajo o el Partido de la Revolución Democrática, engrosaba las filas del PRI en Zacatecas.
Atribuir la violencia al gobierno de un solo partido parece bastante simplista para un problema más complejo, sin olvidar que la propia estadística oficial señala que los años más violentos que ha vivido Zacatecas han sido bajo el gobierno morenista de David Monreal.
Ciertamente, de acuerdo con los criterios estadísticos del entonces CONEVAL y que ahora son responsabilidad del INEGI, la pobreza en Zacatecas que no tuvo variaciones significativas durante los gobiernos del PRI tuvo una disminución importante en los últimos cinco años, en parte gracias al incremento en el salario mínimo.
Lo que no se dice es que en la misma medida se ha incrementado el costo de vida a la par de que se han debilitado las instituciones que deberían garantizar derechos como la salud. Y sin salud, difícilmente se pueden satisfacer las demás necesidades.
Parte de razón tiene Flores Márquez al señalar al priísmo como responsable de la deuda de Zacatecas. Nada más que este endeudamiento surgió para cubrir un proyecto de prestación de servicios (PPS) contratado durante el sexenio de Amalia García Medina, y el refinanciamiento fue aprobado por un Poder Legislativo con votos de quienes hoy forman parte de la coalición gobernante (si es que aún recuerdan que llegaron como gobierno de coalición).
El ejemplo más claro de los falsos categóricos ha sido el llamado a la «defensa de la soberanía» como equivalente a la defensa de un movimiento que era atacado con declaraciones incendiarias del gobierno de Estados Unidos y que luego dio pie al término «narcogobierno».
En Zacatecas, estos falsos categóricos se extienden a la defensa de un movimiento que no terminó de identificarse con los postulados a nivel nacional, más cuando se fomentaron sectarismos y un cogobierno que carga ya con el estigma de un sexenio de corrupción.

No es gratuito que no levante su coordinadora estatal de defensa de sabe qué tanto (las prepreprepreprecandidatura a la gubernatura), Verónica Díaz Robles. La defensa de un movimiento que ha ido perdiendo legitimidad con su proceso interno, mientras una y otra vez se demuestra (con pruebas) que MORENA no es un manto impoluto que se salva de la corrupción, no es buena señal para quien se encuentra con los indicadores más bajos en las dichosas encuestas con las que todavía se pretende justificar una designación.
Este fundamentalismo político parece olvidar que una cosa son los institutos políticos y otra cuando esos partidos llegan a ser gobierno: se gobierna para todas y todos, no nada más para quien comparte sus postulados.
Eso sí, hay una afirmación en la que coincidimos totalmente con Rubén Flores Márquez: el adversario es el panismo conservador que desgobierna la Capital. Lo bueno es que ya se van…


