Todo muy sabe cómo

Para las personas versadas en el arte del tejido y el bordado, es bien sabido que una labor hecha nudos sólo tiene una solución para ser rescatada: regresar las puntadas y deshacer los nudos para retomar la labor a partir del punto de error.

En política no es muy diferente. Cuando un proyecto presenta fisuras, divisiones, sectarismos y pleitos internos, hay que volver sobre los pasos: limar asperezas, ceder para lograr acuerdos, escuchar, ser autocríticos, reconocer los errores y tener la disposición para enmendarlos, y en última instancia, reconstruir a partir del punto de quiebre. Pero todo eso implica humildad.

Fingir unidad cuando el tejido detrás revela una maraña espantosa, al final se convierte en un tejido muy cutre difícil de presumir. Y cuando ese es el proyecto que se intenta vender, no importa que tenga una etiqueta de gran prestigio: lo defectuoso difícilmente encontrará clientela, una alegoría que no parecen entender en el oficialismo.

El pasado fin de semana, la dirigenta nacional de MORENA, Ariadna Montiel Reyes, estuvo de visita en Zacatecas como parte de una gira por los estados que renovarán gubernatura en 2027 para persuadir de que, en este proceso interno de selección de coordinaciones de sabe qué tanto (ya sabe, las prepreprepreprecandidaturas), hay unidad entre la militancia y un escenario de triunfo en la próxima elección.

Nada más que de tanto repetir ese llamado a la unidad uno empieza a sospechar, pues da más visos de no querer decir las cosas por su nombre, más cuando su coordinadora estatal Verónica Díaz Robles figura sola en ese escenario de pretendida unidad.

Dicha coordinación emanó de una primera convocatoria en la que el cacareado método de encuestas perdió legitimidad y agudizó las fricciones que ya había detrás. Hubo nudos que se dejaron pasar en ese tejido que buscan vender en el 2027.

A dos semanas de cerrada una segunda convocatoria para la selección de coordinaciones distritales federales, no haber transparentado ni siquiera el listado de solicitudes de registro ya dice mucho del que, dicen, es el proceso interno más transparente. Y no se espera un escenario diferente para la tercera convocatoria correspondiente a la selección de coordinaciones municipales de sabe qué tanto.

Lo que sí se puede intuir es que el reiterado llamado a la unidad es todo menos eso, especialmente cuando no hay consenso en postulaciones «de unidad». En el fondo, este proceso interno de MORENA a veces parece más un barco donde «sálvese quien pueda«, aunque en otros casos (muy pocos) se vislumbran intentos por recuperar espacios que hoy están en manos de la oposición.

Cerrado el plazo de registro para la tercera convocatoria (la de las prepreprepreprecandidaturas a las presidencias municipales), este domingo 18 de octubre, no sería sopresa que, nuevamente, la dirigencia nacional de MORENA se reservara la publicación del listado completo de personas que solicitaron su registro. Y que al final saliera que tal o cual perfil ganaron las encuestas… aunque no hayan solicitado su registro.

Lo más que se sabe de esta etapa del proceso interno es nada más por voz de aquellos que hicieron pública su inscripción en la convocatoria respectiva: Rodrigo Reyes, José Narro y Belén Gutiérrez para la coordinación municipal de la Capital; Susana Barragán en Guadalupe; Saúl Monreal en Fresnillo, Hamburabi Gamboa en Jerez; Georgia Fernanda Miranda en Calera y Daniel López Martínez en Ojocaliente.

Aunque se trata de escasos nombres, varias lecturas se desprenden de aquí, por ejemplo, la ausencia de perfiles emanados del Partido del Trabajo (PT) o del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), a diferencia de la convocatoria para las coordinaciones estatales; que entre los perfiles hay sábanas muy orinadas y otros que apenas se estarán estrenando; que la unidad no se aprecia en el caso de la Capital (con más de una solicitud de registro, y cada solicitud es afín a un grupo diferente); y que prevalecen los nombres de hombres por encima de las mujeres, siendo «tiempo de las mujeres».

Lo de Saúl Monreal no es muy sorpresivo, pero sí cuestionable. Una vez que MORENA nacional le cerró el paso en la búsqueda de la gubernatura con el candado antinepotismo, ahora se repliega en pos de la presidencia municipal de Fresnillo… oootra vez. Y no es como que la administración del priísta Javier Torres sea miel sobre hojuelas, pero sin duda tiene menor descrédito que el apellido Monreal, incluso con la inversión de miles de millones de pesos anunciada por el gobernador David Monreal Ávila (lo que no dijo es que buena parte fue en Puebla del Palmar y en Plateros).

En un videomensaje a través de sus redes sociales, el todavía senador dio a entender que su solicitud de registro no fue tanto por voluntad propia, sino por petición e insistencia de la dirigencia nacional del partido. Entonces, al diablo las encuestas.

Para el caso de Guadalupe, la todavía diputada local Susana Barragán tendría un escenario interesante, pues en la oposición se perfila un Roberto Luévano que arrastrará consigo el estigma de la contratación de una deuda por 180 millones de pesos que no se tradujo en obras palpables, pero la morenista cargará también con el estigma de la millonaria concesión (que apesta a corrupción) con la empres Trash para la recolección de basura, cuya ratificación o revocación se someterá a consideración de la 65 Legislatura a principios del 2027.

Osadía, por otro lado, es la palabra que podría definir la solicitud de registro del exalcalde Daniel López Martínez, a quien no sólo persigue el tufo de corrupción que hubo en su administración en Ojocaliente, sino que también es un perfil más recordado por aquellas amenazas a sus trabajadores cuando fue alcalde para «aplaudir más fuerte».

Rara resulta más bien la solicitud de registro de Hamurabi Gamboa para Jerez, sabiendo que ha habido otros perfiles que han buscado dicha coordinación, como el todavía diputado local José Luis González Orozco o hasta la exdiputada local Cuquita Ávalos (quien ahora busca otros horizontes amarillos). En todo caso, podría ser pan comido para la desastrosa administración de Rodrigo Ureño.

Difícil, por otra parte, se avizora la designación para la Capital, donde el hecho de tener más de una solicitud de registro ya habla de que no hubo consensos para una (preprepreprepre) candidatura de unidad en su proceso interno.

Belén Gutiérrez, habrá que hacer memoria, se desempeñó en la administración del exalcalde Ulises Mejía Haro con un papel más bien gris que difícilmente explica su primer lugar en una de tantas encuestas difundidas por Massive Caller.

José Narro, en cambio, es un político bien conocido y no para bien. Y así lo dicen todas las encuestas que se han levantado en los últimos años. Pero hablando de este proceso interno, no se olvida que fue de los pocos perfiles que salió, en Ciudad de México, a la rueda de prensa donde se anunció que Verónica Díaz Robles sería la coordinadora estatal de sabe qué tanto y su gente abucheó tal designación (recuérdese el llamado al orden que hiciera la dirigente Ariadna Montiel).

Eventualmente, Narro Céspedes se sumó a Díaz Robles y le ha acompañado en diversas asambleas informativas (así le dicen a los actos anticipados de proselitismo). Algo habrá negociado, pero para sus ambiciones (nunca satisfechas) pareció insuficiente, porque ahora buscaría dividir las preferencias para la designación de la coordinación en la Capital (a ver qué consigue).

Lo que ya no fue tan sorpresivo es la solicitud de registro de Rodrigo Reyes Mugüerza, quien se desempeñó por casi cuatro años al frente de la Secretaría General de Gobierno con un papel, hay que decirlo, mejor que el de su antecesora. Porque ante los vacíos dejados por el gobernador David Monreal Ávila, salió a dar la cara una y otra vez mientras otros (y otras) escondían la cabeza.

Al anunciar que había realizado su solicitud de registro, Reyes Mugüerza fue claro y directo: la administración del panista Miguel Varela está «de la chingada«, con acusaciones principalmente de corrupción sobre la cual advirtió que «la corrupción se paga porque es un delito penal«.

Tal declaración tendría su réplica cuando el todavía alcalde Varela Pinedo (que dice que tiene posibilidades de arrebatarle a Adolfo Bonilla la candidatura a la gubernatura) afirmó que Zacatecas no olvidará la violencia, las extorsiones, los feminicios, la indolencia contra las madres buscadoras o los actos de represión que hoy carga la administración de David Monreal y que han sido el pan de cada día con la «nueva gobernanza».

Este último escenario ¿dejaría dos visiones para el electorado capitalino?, ¿es mejor el estigma de un proyecto con orden, pero caracterizado por violaciones a los derechos humanos?, ¿o es mejor un proyecto que ni lo uno ni lo otro porque nada ha hecho (podríamos dejarlo así, a secas) por el bienestar de las y los capitalinos más que hacer negocios con el dinero público? Finalmente, ¿cómo se quitarían ese estigma cada uno?

En última instancia, y con la inminente publicación de la convocatoria para las coordinaciones distritales locales de MORENA, este proceso interno deja en claro que la unidad sólo existe en el discurso y que las y los aspirantes a un cargo de elección popular en 2027 más parece que se enfrentarán a una batalla solos y solas. Pero, pues, cada quién…

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